sábado, 13 de noviembre de 2010

BRISE-GLACE


Brise-Glace es uno de los proyectos más radicales del prolífico Jim O'Rourke. El grupo (que incluía también a miembros de grupos tan destacables como Dazzling Killmen, The Flying Luttenbachers o You Fantastic!) tan sólo grabó un disco (titulado “When in vanitas”) y un single para el sello Skin Graft en 1994. A pesar de ser relacionados con la escena post-rock de principios de los 90, el cuarteto superó toda limitación estilística para adentrarse en terrenos mucho más experimentales, siguiendo los pasos de gente como Faust o This Heat.
Para escuchar a Brise-Glace hay que aceptar las reglas de juego que el grupo nos impone, desaprendiendo los conceptos preconcebidos que podamos tener respecto a lo que es la música y asimilando una nueva sintaxis sonora con su propio vocabulario, que combina elementos del rock experimental, la música electro-acústica, noise, improvisación... Una imprevisible mezcla de géneros para mentes inquietas. Brise-Glace diseccionan el cadáver del rock y lo cortan en pedazos, para después volver a unir las diversas partes pero de manera aleatoria, alterando profundamente sus principales elementos para crear un nuevo y demente monstruo de Frankenstein.
O'Rourke (apoyado en su tarea ni más ni menos que por Steve Albini como ingeniero de sonido) realizó un colosal trabajo de post-producción, cortando y pegando las cintas con la música grabada por el grupo, manipulando sonidos, deconstruyendo y poniéndolo todo patas arriba para después re-situarlo todo como si se tratase de un rompecabezas. El resultado es desconcertante para el oyente desprevenido: no hay melodías, las estructuras tradicionales desaparecen para dar paso a una sucesión de sonidos y estructuras sónicas inmersas en atmósferas asfixiantes. Los grooves suenan fracturados, angulares, atonales e imprevisibles. Los inquietantes silencios vuelan por los aires dinamitados por todo tipo de cacofonías e irrupciones sonoras. Las diferentes piezas que conforman el disco navegan en un mar de ruidos de todo tipo, frecuencias radiofónicas, electricidad estática, distorsión, collages sonoros desquiciantes y multitud de pequeños detalles...
La escucha de “When in vanitas” es una experiencia intensa pero no a nivel emocional sino en el plano cerebral, lo que hace que su música sea más difícil e incomoda de escuchar si lo comparamos con otros grupos de su género.
Un grupo que, aunque pasó desapercibido en su época, debe ser reivindicado como uno de los mejores exponentes del rock experimental para el siglo XXI.

sábado, 23 de octubre de 2010

GRINDERMAN 2 (2010)



Sigue en la onda iniciada en su predecesor álbum de debut; olas de sucio rock bastardo.
Se moja en los bajos instintos que moran en nuestro infierno personal, se pasea con los demonios del deseo carnal que cambian nuestra alma, dos minutos que culminan en Dios, Buda, Ala y en todo a lo que salpique. Desde erupciones precoces y pegajosas (Worm Tamer, When My Baby Comes, Evil), hasta quemazones de cadencias hipnóticas que prolongan el deseo (Heathen Child, Kitchenette y Bellringe Blues).

lunes, 11 de octubre de 2010

Evangelista



La voz de Carla Bozulich me acompaña en las sofocantes e insomnes noches de verano, mientras, empapado en sudor, me revuelvo en la cama y los fantasmas del pasado reaparecen y los recuerdos ocultos se hacen presentes en medio de un escenario de deseo y violencia. Imposible conciliar el sueño, sacudido por una efervescencia febril, escucho a mi conciencia repetirme todos mis errores y fracasos. En esos momentos la música de Evangelista, a través de la voz de Carla, aparece para redimir nuestros pecados. Su rock denso, oscuro, pegajoso y disonante a veces se acerca a la música de cámara, tentando a la belleza nocturna, de cuchillos afilados y sobredosis de somníferos, mientras que otras veces se adentra en terreno del caos y el ruido. Las canciones de sus dos discos (“Hello, voyager” de 2008 y “Prince of truth” de 2009), suenan crudas y al límite, mientras progresan con total libertad sobre texturas de feedback y ruido, sin apenas ritmo ni melodías a las que aferrarnos. Una música hermosa e inocente, pero también cruel y terrible. Atmósfera eléctrica, guitarras disonantes, percusiones recias, sección de cuerda deslabazada, momentos ruidosos y momentos delicados, la niebla que impide ver delante de nosotros, mientras Carla canta sus letras en un paisaje emocional saturado de rabia, incertidumbre, sensualidad y pasión. Carla nos habla de nuestros miedos, de nuestra debilidad humana, de todo aquello que escondemos en nuestro interior y no nos atrevemos a mostrar a nadie. Evangelista es una propuesta de una sinceridad brutal, una experiencia extraña, inquietante, íntima, deprimente y revitalizadora al mismo tiempo. El viaje es imprevisible: igual hay noise que jazz, folk de cámara, ambient o psicodelia, la voluntad exploradora impregna cada uno de sus temas. Y mientras los escuchamos, nos da igual si veremos el final de esta madrugada.

martes, 21 de septiembre de 2010

SWANS "My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky" (2010)


Swans y su música ponzoñosa, Michael gira el volante de su cacharro oxidado para volver a estrellarse. Un crash sonoro de paranoia, violencia y elegía. Pero algo ha cambiado, no es tan light como sus Angels ni tan agónico ni desesperante como sus inicios, es regeneración a partir de la enfermedad . Fermentan sus aclamaciones de sacro profanador de tumbas industriales como una expiación consumada. Una denuncia que da forma a la capa de dura corteza que rodea su vida al paso de los años y que ahora está lejos de marchitarse o secarse. Resistencia conseguida, elige resucitar con la furia innata de sentirse finalmente un no-muerto y no sólo un cadáver.

viernes, 3 de septiembre de 2010

UPSIDEDOWN CROSS


Upsidedown Cross fueron algo así como una anomalía en el terreno del sludge norteamericano, un cortocircuito en el panorama doom de los 90, un coma etílico en el mundo del underground. Formados en Boston por gente que militó en grupos pioneros del sludge-punk como Kilslug y en proyectos tan irreverentes como Anal Cunt, tan sólo grabaron un par de discos a mediados de los 90 y pasaron más que desapercibidos.
Liderados por el inquietante Larry Lifeless (el Carlos Jesús de Boston), un tipo que se dedica a cantar sus diatribas mongoloides contra todo tipo de religión (empezando por el cristianismo y terminando por la magia negra y el satanismo), con unas letras de una cutrez para descojonarse y que te hacen pensar que o bien el tío va absolutamente ciego, o bien es subnormal o quizás nos está tomando el pelo a todos. Yo personalmente me decanto por esta última opción: con sus letras super-colgadas y su vocalización entre viciosa y mongola (como si Monchito recitase una invocación en una misa negra) está ridiculizando a todos los grupos que se toman tan en serio a ellos mismos que se convierten en su propia parodia, en su propio chiste.
Así pues Upside down Cross tenían muchas ganas de cachondeo y de reirse hasta de su propia sombra (sólo hay que verlos en fotos o videos, en algunas ocasiones maquillados con corpse-paint, igual que los grupos de black metal escandinavos) algo poco habitual en géneros como el sludge, donde los grupos suelen mostrar una imagen bastante más seria y atormentada.
A nivel musical eran músicos más bien limitados pero sacando partido a sus instrumentos de manera simple y efectiva: riffs lentos, calientes y aceitosos, mamando pero bien de los primeros Sabbath, de los Melvins, de Pentagram, y emparentados genéticamente con los primeros grupos sludge americanos (léase Eyehategod, Grief, etc.), pero con un sentido del humor absolutamente desquiciado y salido, herencia de los Butthole Surfers más ácidos y yonkis. Las canciones de Upsidedown Cross son más bien sencillas: un par de riffs por canción y punto, riffs oscuros, sucios y empapados en cloroformo, en plan sludge / southern rock / doom metal para retrasados mentales, rollo lento y asfixiante, distorsión y ruido a saco, todo muy psicótico y enfermizo, oliendo a droga y sustancias varias de manera considerable (diría que veo humo saliendo de los altavoces!!!) y todo ello con mucho, muchísimo groove y con ritmos pegadizos que desembocan muchas veces en puras jams ácidas y psicodélicas pero a cámara lenta y en reverse. Eso sí, repetición a más no poder, o sea que si lo que buscas es variedad y cambios de ritmo mejor que pases de estos y te vayas a escuchar a Ruins.
Así pues, queridas lectoras, aléjense de las drogas, de lo contrario pueden terminar ustedes igual que estos tipos de Upsidedown Cross, o como los redactores de La Fam, que no sé qué es peor.

>

martes, 20 de julio de 2010

Architect: "Consume adapt create" (2010)



Me trae recuerdos de cómo sonaba Seefeel. La portada bicolor parece reproducir el punto de vista de algún artilugio de ataque fantasma, como el de los aviones durante la guerra de "los golfos", en aquella ocasión eran gris y verde. La cuadrícula deja caer graves que no estallan de manera tan ordenada, como si fuera un modelo defectuoso desechado de algún proyecto ya oxidado. Refleja sin embargo, un sórdido presente post-industrial.

jueves, 1 de julio de 2010

THE SOFT MACHINE "S/T" (1968)



Reseña escrita por Blackdecker

No hay que darle demasiadas vueltas a la máquina para entender. Escucharlo y ver cómo su nutritivo contenido ha dado de comer a las nuevas generaciones. Ahí tenemos a Flaming Lips, tirando de veta. O a ese moderno de Ariel Pink. Ellos, por eso, cargando con el 68, con los Pink Floyd y los Crimson flanqueándolos, jugaron a ser bellos y ágiles, a saltar de flor en flor como resulta este su primer disco. A jugar a organistas de catedral, a baterías jazzero, a imaginar territorios amigos para la concurrencia. A dárselas de progresistas antes de su definitivo tercero. Antes de coronar su carrera, tuvieron tiempo para pasar por niños de guardería con su inocencia musical entre Barrett y Lake, para firmar uno de esos discos en los que no sobra ni falta nada. En el que comienzas con una sonrisa fumada y acabas viendo arco iris en tu cabeza. Cuando Wyatt tenía piernas y no pensaba en saltar por la ventana, cuando Ayers aún respondía al final de los conciertos, cuando Ratledge nos embrujaba con sus órganos planeadores. Cogidos de la mano saludaban al acabar el concierto. Qué grande disco! No hay nada como ser niño y creer que Peter Pan vendrá a salvarte.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...