viernes, 24 de diciembre de 2010
EL CIELO NÚMERO 20: "Amanece sin ángeles"
Me asomo a la ventana y veo un descampado con una hoguera alrededor de la cual yonquis y gitanos de todas las edades se calientan en esta fría noche de invierno. De fondo suena “Amanece sin ángeles”. El cielo número 20 expresan a la perfección la belleza de la decadencia, un romanticismo apocalíptico, de vertedero, de polígono industrial vacío en la madrugada, de fábricas abandonadas y en ruinas, de prostitutas en las afueras de la gran ciudad.
“Amanece sin ángeles” es el segundo disco de este dúo castellonense en donde continúan con su particular universo estético y ahondan en la propuesta de su debut: deconstruyen el sonido Suicide/Spacemen 3, se apropian del krautrock y la psicodelia enfermiza, se adentran en los terrenos del ambient/drone primitivo y sucio, recurren a los samples hipnóticos y el collage desconcertante, profundizando en el ruido y la disonancia, siempre con clase e intención, sin excesos, manejándose a la perfección en ese caos controlado que ya nos ofrecieron en su anterior grupo Ebria Danza. Temas de carácter instrumental en su mayoría, aunque en ocasiones escuchamos inquietantes textos recitados por voces lejanas, difuminadas entre las sombras de la noche.
Es un disco que no es fácil de escuchar, hace falta un estado anímico especial y una predisposición firme, ya que su horizonte sonoro es amplio y heterodoxo. Eso sí, una vez entramos en su mundo, nos seduce completamente y nos regala un viaje nocturno, onírico y surrealista a través de diversos decorados en los que vemos y sentimos múltiples imágenes y sensaciones, en un viaje cerebral y emocional simultáneamente. Un viaje que nos eleva hasta ese cielo número 20 del que llegan estas canciones, un cielo destinado a todos aquellos que somos devotos de la nueva religión cuántica de la chatarra estridente, donde vive nuestra diosa, esa puta sifilítica a la que adoramos.
elcielonumero20@hotmail.com
https://elcielonumero20.bandcamp.com/
Etiquetas:
ambient,
drone,
el cielo número 20,
experimental
lunes, 13 de diciembre de 2010
THE NORTH SEA: "Bloodlines" (2010)
Con el Bloodlines de fondo en mi viaje en tren, observaba el paisaje agreste a través de las ventanas. Poco a poco aparecían las torretas de la luz que se abrazaban unas con otras de forma siniestra con sus cables colgantes. Estas gigantes figuras grises aumentaban su número al llegar a la primera zona poblada, se empezaban a acompañar de los depósitos de agua; esas torres también grises con forma de virus. Continuaba el viaje y la sensación del disco se hacia más evidente; viejos almacenes industriales abandonados con sus cristales rotos. Iba desapareciendo cualquier rastro verde sustituido por el cemento y el gris alquitranado de las carreteras. Finalmente llegamos a la ciudad, el mensaje de The North Sea se estaba aclarando, o más bien oscureciendo: Bienvenido a la Zona Negativa.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Normil Hawaiians

Hay grupos que fueron injustamente olvidados en su momento (bien por no ser entendidos o bien por adelantarse a su época) pero que décadas más tarde fueron recuperados y reivindicados tanto por prensa especializada como por aficionados. Todos conocemos casos de sobra. Pero también hay ejemplos de grupos que fueron marginados en su tiempo y que, años después, siguen siendo absolutamente desconocidos y se limitan a ser objeto de culto entre los connoiseurs musicales más aventureros. Normil Hawaiians sería uno de estos grupos. Activos en la primera mitad de los 80, tuvieron escasa repercusión a nivel mediático a pesar de su indudable calidad. Hoy en día, tres décadas más tarde, siguen sumidos en el más absoluto anonimato, hay muy poca información disponible sobre ellos en la red y sus discos están descatalogados esperando que algún iluminado en una discográfica independiente los re-edite como se merecen. Así pues, desde las páginas de La Fam queremos reivindicar a este grupazo en las siguientes líneas.
Normil Hawaiians fue un colectivo musical inglés liderado por el guitarrista y cantante Guy Smith, único miembro fijo del grupo, que fue reclutando a diversos músicos y colaboradores según sus necesidades, entre ellos el ex-Amon Duul Dave Anderson. Todos ellos practicaban la vida en diferentes comunas en Londres, de ahí que su música transmita ese espíritu medio hippie, medio fumeta, con cierto espíritu místico y pastoral, tal y como ya se había puesto en práctica en formaciones anteriores como Amon Duul, Hawkwind, y los primeros Gong.
Normil Hawaiians tan sólo grabaron dos álbumes: el doble “More wealth than money” en 1982 y su continuación, el más experimental “What's going on?” en 1984, además de un par de singles. En estos trabajos el grupo se mostraba cómodo moviéndose en el límite de la música de finales de los 70 y principios de los 80, es decir, que igual sonaban en plan progresivo / Krautrock (bastantes de sus temas rondan los 10 minutos de duración) que se acercaban al post-punk a lo Joy Division, Killing Joke o Magazine.
La familia Hawaii gustaba de los desarrollos largos, con ritmos repetitivos e hipnóticos a lo Can / Neu, pero combinados con la urgencia del post-punk, es decir, guitarras afiladas y disonantes, ritmos fracturados y teclados sombríos. En sus trabajos también encontramos ecos del folk más ácido (el grupo disfrutaba con las guitarras acústicas y los violines en plan viaje de LSD), además de influencias de la “world music”, con toques étnicos y tribales que se notaron sobre todo en su segundo álbum.
La improvisación también fue una de las bases del grupo, que se entregaba al juego y a la búsqueda dando rienda suelta a las atmósferas más espaciales y psicodélicas, entrando incluso en terrenos más experimentales, algo que se nota también en el segundo disco, todo esto sumergido en un ambiente con mucho espacio y ecos, y con un estilo extremadamente elegante a la hora de interpretar los temas, unas veces sencillos y directos y en otros momentos más reflexivos y complejos.
Normil Hawaiians dejaron grabado un tercer disco previsto para 1986 pero que nunca llegó a ver la luz ya que se disolvieron en 1985.
sábado, 13 de noviembre de 2010
BRISE-GLACE

Brise-Glace es uno de los proyectos más radicales del prolífico Jim O'Rourke. El grupo (que incluía también a miembros de grupos tan destacables como Dazzling Killmen, The Flying Luttenbachers o You Fantastic!) tan sólo grabó un disco (titulado “When in vanitas”) y un single para el sello Skin Graft en 1994. A pesar de ser relacionados con la escena post-rock de principios de los 90, el cuarteto superó toda limitación estilística para adentrarse en terrenos mucho más experimentales, siguiendo los pasos de gente como Faust o This Heat.
Para escuchar a Brise-Glace hay que aceptar las reglas de juego que el grupo nos impone, desaprendiendo los conceptos preconcebidos que podamos tener respecto a lo que es la música y asimilando una nueva sintaxis sonora con su propio vocabulario, que combina elementos del rock experimental, la música electro-acústica, noise, improvisación... Una imprevisible mezcla de géneros para mentes inquietas. Brise-Glace diseccionan el cadáver del rock y lo cortan en pedazos, para después volver a unir las diversas partes pero de manera aleatoria, alterando profundamente sus principales elementos para crear un nuevo y demente monstruo de Frankenstein.
O'Rourke (apoyado en su tarea ni más ni menos que por Steve Albini como ingeniero de sonido) realizó un colosal trabajo de post-producción, cortando y pegando las cintas con la música grabada por el grupo, manipulando sonidos, deconstruyendo y poniéndolo todo patas arriba para después re-situarlo todo como si se tratase de un rompecabezas. El resultado es desconcertante para el oyente desprevenido: no hay melodías, las estructuras tradicionales desaparecen para dar paso a una sucesión de sonidos y estructuras sónicas inmersas en atmósferas asfixiantes. Los grooves suenan fracturados, angulares, atonales e imprevisibles. Los inquietantes silencios vuelan por los aires dinamitados por todo tipo de cacofonías e irrupciones sonoras. Las diferentes piezas que conforman el disco navegan en un mar de ruidos de todo tipo, frecuencias radiofónicas, electricidad estática, distorsión, collages sonoros desquiciantes y multitud de pequeños detalles...
La escucha de “When in vanitas” es una experiencia intensa pero no a nivel emocional sino en el plano cerebral, lo que hace que su música sea más difícil e incomoda de escuchar si lo comparamos con otros grupos de su género.
Un grupo que, aunque pasó desapercibido en su época, debe ser reivindicado como uno de los mejores exponentes del rock experimental para el siglo XXI.
sábado, 23 de octubre de 2010
GRINDERMAN 2 (2010)

Sigue en la onda iniciada en su predecesor álbum de debut; olas de sucio rock bastardo.
Se moja en los bajos instintos que moran en nuestro infierno personal, se pasea con los demonios del deseo carnal que cambian nuestra alma, dos minutos que culminan en Dios, Buda, Ala y en todo a lo que salpique. Desde erupciones precoces y pegajosas (Worm Tamer, When My Baby Comes, Evil), hasta quemazones de cadencias hipnóticas que prolongan el deseo (Heathen Child, Kitchenette y Bellringe Blues).
lunes, 11 de octubre de 2010
Evangelista
La voz de Carla Bozulich me acompaña en las sofocantes e insomnes noches de verano, mientras, empapado en sudor, me revuelvo en la cama y los fantasmas del pasado reaparecen y los recuerdos ocultos se hacen presentes en medio de un escenario de deseo y violencia. Imposible conciliar el sueño, sacudido por una efervescencia febril, escucho a mi conciencia repetirme todos mis errores y fracasos. En esos momentos la música de Evangelista, a través de la voz de Carla, aparece para redimir nuestros pecados. Su rock denso, oscuro, pegajoso y disonante a veces se acerca a la música de cámara, tentando a la belleza nocturna, de cuchillos afilados y sobredosis de somníferos, mientras que otras veces se adentra en terreno del caos y el ruido. Las canciones de sus dos discos (“Hello, voyager” de 2008 y “Prince of truth” de 2009), suenan crudas y al límite, mientras progresan con total libertad sobre texturas de feedback y ruido, sin apenas ritmo ni melodías a las que aferrarnos. Una música hermosa e inocente, pero también cruel y terrible. Atmósfera eléctrica, guitarras disonantes, percusiones recias, sección de cuerda deslabazada, momentos ruidosos y momentos delicados, la niebla que impide ver delante de nosotros, mientras Carla canta sus letras en un paisaje emocional saturado de rabia, incertidumbre, sensualidad y pasión. Carla nos habla de nuestros miedos, de nuestra debilidad humana, de todo aquello que escondemos en nuestro interior y no nos atrevemos a mostrar a nadie. Evangelista es una propuesta de una sinceridad brutal, una experiencia extraña, inquietante, íntima, deprimente y revitalizadora al mismo tiempo. El viaje es imprevisible: igual hay noise que jazz, folk de cámara, ambient o psicodelia, la voluntad exploradora impregna cada uno de sus temas. Y mientras los escuchamos, nos da igual si veremos el final de esta madrugada.
martes, 21 de septiembre de 2010
SWANS "My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky" (2010)
Swans y su música ponzoñosa, Michael gira el volante de su cacharro oxidado para volver a estrellarse. Un crash sonoro de paranoia, violencia y elegía. Pero algo ha cambiado, no es tan light como sus Angels ni tan agónico ni desesperante como sus inicios, es regeneración a partir de la enfermedad . Fermentan sus aclamaciones de sacro profanador de tumbas industriales como una expiación consumada. Una denuncia que da forma a la capa de dura corteza que rodea su vida al paso de los años y que ahora está lejos de marchitarse o secarse. Resistencia conseguida, elige resucitar con la furia innata de sentirse finalmente un no-muerto y no sólo un cadáver.
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