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sábado, 9 de septiembre de 2017

MEPHISTOFELES: "I'm Heroin" (2017)


Al escuchar a Mephistofeles me viene a la mente una de las primeras imágenes que se ven en la película “Faust” de Murnau, en la que vemos a un gigantesco diablo (Mefisto) que extiende sus alas negras sobre una indefensa ciudad para poco a poco ir cubriéndola en un manto de oscuridad, humo, pestilencia y caos. 


Esa misma sensación de paulatina asfixia y terror es la que producen las vibraciones tan siniestras que emite este “I'm Heroin” (2017). El disco sigue la estela de su debut de 2016 (“Whore”) aunque se percibe un claro progreso ya que el trío argentino suena ahora más compacto y engrasado, y la producción ha ganado quilates en cuanto a densidad, suciedad y calidez sonora. El disco suena tremendo, desde ese tétrico órgano que abre el disco y nos sumerge en la lisérgica marcha fúnebre de “Transylvanian Funeral” hasta “Into the Night”, tema que nos conduce con una demoledora jam session a la conclusión de este bad trip. Entre estas dos monolíticas composiciones, el resto de temas son una auténtica inyección letal de sonidos vintage empapados en ácido y paridos en una cripta subterránea, exploraciones obsesivas en búsqueda del riff perfecto, wah orgásmico, fuzz abrasador, riffs absolutamente gloriosos en lo que se refiere a suciedad y vicio, melodías increíblemente pegadizas y grooves adictivos, con unas letras y un artwork que transmiten una sombría visión de la vida que gira alrededor de la droga, el sexo bizarro y violento, el ocultismo, la misantropía, la marginalidad y la exploración de diversos tabúes sociales. Ahí siguen, cómo no, los ecos de Black Sabbath, Electric Wizard, Uncle Acid, Dead Meadow y artefactos similares, destilando la esencia del hard rock / heavy psych setentero junto a los elementos más alucinógenos del stoner rock y la densidad del doom, lo cual es muy de agradecer ya que hay gente que no nos cansamos de profundizar en ese sonido tan puro y tan eléctrico, y en ese sentido Mephistofeles son auténticos expertos. Su dedicación exclusiva al riff y a las atmósferas humeantes y perversas, unidos a una insultante juventud y descaro, hacen que el futuro del grupo sea más que prometedor.


Pero aquí no termina todo. Nos pusimos en contacto con Gabriel Ravera (voz y guitarra eléctrica en Mephistofeles) para que nos comentase algo más sobre lo que se esconde detrás de las piezas de este fantástico álbum, y esto fue lo que nos comentó sobre cada uno de los temas y la estructura del disco:

Sin percibirlo, el disco se volvió un poco conceptual a medida que nos sumergimos en la composición de los temas.
Transylvanian Funeral nos sumerge directo en la entrada hacia un funeral vampírico, una caravana de drogas que culmina en los inmensos salones de los castillos más fríos y húmedos que Transilvania podría ofrecer. The Rogue es la leyenda de un profanador de tumbas que solía intrusarse en los pocos funerales que encontraba cerca, para corromper la armonía del sepulcro y así hurtar lo más preciado que este cuerpo pudiera ofrecer para obsequiarlo a las sectas que pertenecía. White Butterfly continúa la historia de "the rogue": presencia cómo cobra vida este cuerpo que acaba de profanar, despertando un odio y desprecio en él por la humanidad misma, lo cual procede a su autodestrucción como individuo. Trash Lord es el grito de este "no vivo" que no puede lidiar con el estado en el que se encuentra, el retorno del mundo de los no vivos, mientras pide a gritos a su ídolo que detenga esa tortura.
Heroin habla sobre que “the rogue” no era sólo un profanador de tumbas, más bien un asesino que se interesaba en jovencitas blancas. Su personalidad, era más que nada, la droga que terminaba acabando con ellas. Addicted to Satan es la oda y el único escape que queda para culminar la vida criminal y pedir por un poco de piedad a los ídolos propios sin la necesidad de ser juzgado por la decrépita humanidad. “Ya todo lo que queda en este mundo no es más que pútrido. Cuando algo ya no vale nada, sólo se descarta y se construye algo nuevo”.Into the Night es la llegada de la noche, internándose en los bosques más oscuros que puedan existir. A la luz de la luna, aguardando a morir ya con las venas de ambas muñecas vacías, se cierra toda esta obra con un viaje por la cabeza de “the rogue” que, con una pequeña copla funeraria, termina llevándose consigo el alma de los malditos.”

https://mephistofeles.bandcamp.com/

miércoles, 25 de enero de 2017

Entrevista a MEPHISTOFELES

Mephistofeles son un trío argentino cuyo debut discográfico de 2016 (titulado “Whore”) supuso una verdadera revelación para los seguidores del stoner / doom más pantanoso y psicodélico. Herederos directos de una estirpe que parte desde Black Sabbath hasta llegar a Sleep, Uncle Acid y Electric Wizard, sus aplastantes e hipnóticos riffs llegados desde el otro lado del Atlántico ya han comenzado a hacer su efecto en todos aquellos fanáticos de los sonidos pesados y densos. Gabriel Ravera, guitarrista y vocalista del grupo, accedió amablemente a contestar a nuestras preguntas.



Antes de hablar de vuestro disco, me gustaría preguntaros por una serie de grabaciones que no existen en formato físico pero que circulan por internet con títulos como “Apophis”, “Kali” o “Lagash”, que suenan bastante diferentes a lo que hacéis ahora pero que también me han gustado mucho, con ese sonido que es como una combinación lo-fi de Om y Queen Elephantine. ¿Qué me podéis decir de esas grabaciones?
Esa serie de grabaciones tuvieron lugar en un periodo corto desde el 2012 hasta finales del 2014. Fueron una serie de EPs que grabé yo solo por mi cuenta y que, en aquel entonces, era lo que quería para Mephistofeles. Luego de grabar Master Doom, entré en una especie de lucha interior hasta decidir qué era lo que de verdad quería para Mephistofeles, dado que ambos materiales más allá de ser muy buenos, son totalmente incompatibles juntos, en mi opinión. Durante esa época de hecho me nutrí muchísimo con el sonido de bandas como Queen Elephantine y Earth. El drone mezclado con una atmósfera un tanto védica me habían tomado por completo en aquel entonces. Tiempo después decidí que no debían formar parte de la formación actual como composiciones, pero sí decidí sacarlas a la luz al menos por una plataforma, sin darles demasiado crédito ni propaganda.

Pasando ya al presente, vuestro disco debut (“Whore”) es una fantástica carta de presentación que presenta a un grupo muy joven pero con ideas muy claras en cuanto a sonido y actitud. ¿Cuáles serían las principales influencias a nivel musical que os han acompañado a la hora de componer los temas del disco?
Principalmente Black Sabbath, como la mayoría de bandas de este género supongo (risas). Pero sus primeros discos más que nada.  Siempre fui muy adepto a la escena nacional de mi país de los 70s, con grandes exponentes de bandas como Pappo’s Blues o Vox Dei, las cuales más que nada me nutrieron en el momento que empecé a aprender a tocar la guitarra y a solear. Uncle Acid & the Dead Beats también resultaron ser una gran influencia en mí que participó en la composición de los temas. Siempre admiré las vocales de esa banda.

Vuestros riffs me parecen absolutamente gloriosos y 100% adictivos. Está claro que sois unos artesanos del riff, expertos en la recreación de esos sonidos eléctricos, densos y fluidos que caracterizaban al hard rock de finales de los 60 y principios de los 70. Estos riffs, ¿os surgen de manera fácil, espontánea, improvisada o por el contrario os requieren un esfuerzo y un trabajo para que suenen tan perfectos?
En mi caso, la mayoría de los riffes salieron de manera bastante espontánea. Lo cual los llevó a trabajarse un poco más por el hecho de intentar no “sonar ya a otra cosa”, dado que la mayoría eran muy reminiscentes por ahí a otras canciones o influencias mías. Si vamos al caso de Whore, está en boca de todos el riff de “Kill Yourselfel cual es básicamente un “robo” a Electric Wizard de mi parte según algunos medios y oyentes. No voy a negar que es similar, pero ese riff se modificó porque originalmente era muy similar a Iron Man” de Black Sabbath. Quedó como una especie de “riff Frankenstein” entre Iron Man” yChosen Few”. Yo particularmente no lo siento como un robo, dado que jamás tuvo ese ímpetu desde el principio. A lo sumo, quizás una especie de tributo de mi parte hacia ambas bandas. Yo sospecho que en algún momento los riffes se agotarán solamente para este género si se quiere seguir siendo reminiscente a lo clásico. Por otro lado, siento que el disco quedó super natural con respecto a sus canciones y salieron de hecho a como yo las sentía y planeaba, así que quedé muy satisfecho con el resultado.

Vuestra música tiene muchos componentes extra-musicales que la hacen más excitante todavía. Uno de ellos es el cine: vuestras canciones emiten cierto aroma a cine de horror de serie B, a clásicos del género sexploitation, al porno más bizarro y vintage, a escenas de ángeles del infierno rodando por carreteras infinitas y sembrando el caos a su paso... ¿Cuáles son esas fuentes cinematográficas de las que habéis bebido?
Hay de todo un poco. Ya de pequeño disfrutaba de ver esta clase de películas con diversos familiares míos. Tanto de western como de motoqueros o persecuciones. Luego cuando tuve acceso a internet conocí lo que era el cine italiano y sus bizarreadas, fue muy loco. Más que nada, yo siendo dibujante, me llamaban la atención los carteles dibujados de las mismas películas. Me parecían geniales y muy potables a la hora de utilizarse como imagen. Hay muchas películas de qué hablar, pero las más recientes que he visto han sido “Satan’s Sadists” y “Glory Stompers”. Últimamente he incursionado un poco también en la imagen de la llamada escena del “Black Metal”, toda esa gráfica cruda fotocopiada y el corpse painting me han llamado mucho la atención.

Las letras de vuestros temas tienen un marcado carácter oscuro, macabro, violento y misantrópico. Las referencias a la muerte, al suicidio, la soledad, la marginalidad, las drogas, las perversiones sexuales y el ocultismo son temas que obsesionan a gran parte de la parroquia stoner / doom / psych. ¿De dónde viene la inspiración para escribir estas letras? ¿Están basadas en experiencias personales o son fruto de una imaginación morbosa?
Conocí a varios “personajes” durante mi adolescencia, que me dieron de qué hablar para este material, chicas también. Son esos momentos en los cuales solamente tenés ganas de ser iracundo y matar a alguien pisoteándole la cabeza sin darle oportunidad de pedirte perdón. Se ha dicho también que le hemos robado a Electric Wizard todo este concepto, pero no. Electric Wizard lo único que hizo fue incentivarme un poco más a que hable y cante sobre todas estas cosas que de hecho me molestaron hasta no hace mucho. Es un concepto que quizás quede en este disco solamente, por eso lo hace un tanto especial. Pero aun así creo que tengo material de qué hablar para un próximo disco.

Uno de los factores más excitantes de vuestro trabajo es todo el artwork, los carteles promocionales y las imágenes con las que acompañáis vuestras grabaciones y vuestra página web y que sirven de complemento perfecto a vuestra música. Todo este artwork, que transmite una visión sombría y degradada de la sociedad, está repleta de referencias al lado oscuro de las drogas, a adolescentes descarriadas, a personajes marginales, pornografía vintage, ocultismo y bikers fuera de la ley. ¿De dónde surge la inspiración para crear estos maravillosos trabajos visuales?
Gracias, yo me encargo de toda esa cartelería. Como había explicado anteriormente, siempre tuve en cuenta que lo visual es tan importante como el contenido. De hecho, si estos se complementan, “boom” sale algo completamente genial. Además veo actualmente distintas bandas que tienen muy buen sonido pero visualmente son un desastre y no genera interés con ningún público en especial. No tienen cómo identificarse o cómo decir en tan solo una imagen “vas a oír esto”, “somos esto”. Es una pena. Además, las portadas siempre ayudan a uno a visualizar las canciones mientras éstas se reproducen, te da a entender hasta quizás un poco más todo el concepto que trae consigo el sonido del disco. También hay que tener en cuenta que una persona hasta por ahí compra discos sin siquiera escucharlos, tan sólo porque le ha gustado la portada. Es increíble pero es tan normal como cierto, yo sostengo que eso es lo mismo que ocurre en lugares como Youtube. Vas a clickear en el álbum si te llama la atención la visual desde un comienzo.

Hay un grupo Argentino de principios de los 70 que es Pappo's Blues y que me parece que es de lo mejorcito que había en aquella época en el hard rock latinoamericano. Algunos de los riffs de sus primeros discos están a la altura de cualquiera de los clásicos de su tiempo. ¿Conocéis a este grupo? ¿Pensáis que estáis relacionados de alguna manera con su propuesta?
Por supuesto, conozco y oí cada uno de sus discos a partir del volumen 1 al 7. Fueron amor a primera vista. Mira, la única relación que ni siquiera nosotros le hemos atribuido, es que otro tema de Whore, que se titula “Cursed To Death”, se ha dicho que es un robo a “Sucio y Desprolijo”, de Pappo’s Blues (3er o 4to tema que figura en su álbum “Volumen 3”). Tan sólo porque las melodías vocales se oyen un poco parecidas a las de este. Yo hoy en día lo único que puedo pensar es que las personas se han vuelto muy quisquillosas al respecto y elitistas. El día de mañana ya ni siquiera se va a poder “sonar como otra banda” porque va a ser un robo descarado. Además hoy en día nadie le puede quitar a Pappo’s Blues la merecida fama que tienen. Es algo completamente estúpido pensar en algo así.

Desde la distancia me da la impresión que la escena stoner / doom / occult en Argentina se está moviendo poco a poco y hay algunas algunas bandas bastante interesantes. Me gustan mucho grupos como The Grave y también The Black Furs. ¿Hay alguna otra propuesta interesante que nos podáis recomendar?
Hoy en día me mantengo en contacto con Diego de los Black Furs, es una banda increíble y la verdad que le tengo un cariño inmenso a su disco “Doomed Blues”, está entre mis favoritos del 2016. Se han demostrado muy amistosos con nosotros y hemos tenido planes de organizar unas tocadas juntos, pero aún no se ha concretado.  De mi ciudad tenemos a los muchachos de Sahara (antes como Sahara Doom Explosion) son unos tipos los cuales se traen algo muy lindo entre manos. Les gusta muchísimo bandas como Mastodon y los Melvins. Planean largar su álbum debut a mediados de este año. Teniendo tan solo un single en su bandcamp, yo creo que hay que tenerles fe para lo que están planeando. Por Rosario tenemos a la gente de la banda Ciénaga Sludge, “straight” EYEHATEGOD doom y una muy buena puesta en escena la verdad.

A pesar de que “Whore” salió el año pasado, imagino que estaréis componiendo nuevo material y que tendréis planes para futuros discos. ¿Cómo suenan estas nuevas canciones? ¿Hay planes para un segundo disco?
Por supuesto, ya está elaborado básicamente. En febrero entramos a estudio a grabar, y potencialmente lo tengamos listo para mayo o junio como una posible primera entrega de este segundo material. Va a tener una línea a lo Whore, pero no tan homogénea esta vez, y esperamos volver a lograr la reminiscencia vintage en él. También me ocupé de que esta vuelta no se presenten demasiadas ambigüedades con otros temas ya existentes en la escena (risas). Además quizás presentemos alguna clase de adelanto si llegamos a realizar un Split con nuestros queridos amigos de Steinsopp, una banda de Noruega que definitivamente recomiendo escuchar. El año pasado largaron su álbum debut también y es una explosión de riffes crudos y psicodelia espacial totalmente adictiva. Otro de mis álbumes favoritos de lo que fue el 2016. [(https://steinsopp.bandcamp.com/) Mis tracks favoritos: (singularity, jawa strain, quasar)]

Ya para acabar, Gabriel, darte las gracias por contestar a mis preguntas y si hay algo más que quieras añadir ahora es el momento.
Y no mucho más a decir la verdad. Estamos ya muy agradecidos con todo el mundo que nos ha dado una mano. Nuestros amigos, Colo con la grabación, “La Ira” con la mezcla. El muchacho de Stoner Meadow Of Doom por la difusión (sin él, dudo mucho que el disco hubiera llegado a tantas oyentes), las ediciones de los primeros releases de Whore. A Fede Barcia de Catarata Records Bs As, a Maxi de Piramide Records. Vicente, un amigo chileno que nos editó una versión especial del disco en su sello Golden Dawn Recordings. A Steve de Satan’s Claw tapes que desde USA nos edita un cassette con uno de los primeros ensayos de la nueva formación de Mephistofeles, allá por mediados del 2015. Y por supuesto a Thomas y JB, nuestros queridos amigos de Francia que nos editarán Whore en vinilo para este Febrero de 2017. Gracias a ti también por la entrevista, de verdad nos gusta aprovechar esta clase de oportunidades para comunicarnos con el mundo.




martes, 29 de abril de 2014

SATAN'S SATYRS


Es muy de agradecer que de vez en cuando salga algún grupo que le dé una patada en los huevos al establishment musical y que sacuda los cimientos del cementerio del rock and roll inyectándole una dosis de sangre nueva. Grupos que nos devuelvan a las raíces perversas y malvadas del rock, que nos recuerden el peligro y las emociones fuertes que caracterizan a este sonido, que nos enchufen electricidad a la columna vertebral con una buena sesión de riffs sucios y grasientos, como hacían Sabbath, Blue Cheer, los Stooges, Motörhead y compañía. Esto me ocurrió en los 90 con grupos como Sleep o Electric Wizard, y posteriormente con gente como Orchid o Uncle Acid And The Deadbeats. La misma sensación me produjeron Satan's Satyrs: adoración del riff fumeta y narcótico, vuelta a lo básico, a las raíces, sin inventar nada nuevo pero reciclando los sonidos del hard rock, el doom y el heavy psych clásico reinterpretándolos con descaro y un desprecio absoluto por las modas y tendencias imperantes. Un sonido puro, atemporal, que nos electrocuta e hipnotiza hasta que caemos en el desvanecimiento y el olvido absoluto.
Al escuchar su single “Lucifer Lives” (2010) me quedé de piedra al ver que un grupo de ahora sonaba clavado a los Venom del “Welcome To Hell”. Ese mismo sonido cavernícola, con la batería chapucera martilleando sin piedad, los riffs de guitarra asquerosamente sucios y ácidos, ese bajo grueso y crepitante que lo domina todo y esas voces que vomitan rabia y misantropía. El personaje que andaba metido detrás de semejante artefacto era un norteamericano veinteañero llamado Clayton Burgess, que a pesar de su juventud demostró que sabía lo que estaba haciendo con una madurez insultante. Tras largas sesiones nocturnas de cine de terror setentero, ángeles del infierno, erotismo chungo, sustancias alucinógenas variadas y discos de Electric Wizard, Black Sabbath y Black Flag sin parar, la propuesta de Satan's Satyrs iba tomando forma.
Su álbum de debut apareció en 2012 (“Wild Beyond Belief!”) y confirmó todas las expectativas que se habían creado. Esa mezcla de Electric Wizard, Venom, Black Flag, MC5 y Blue Cheer continuaba sonando explosiva y liberadora. Clayton lo grabó en su sótano en 8 pistas, así que la producción es lo-fi a más no poder, increiblemente denso, grave, cavernícola y supurante de distorsión y ruido. Además, él mismo se encargó de grabar todos los instrumentos, aunque eso ni se nota porque los temas suenan engrasados como una máquina. Un disco de intensidad aplastante, repleto de temas energéticos, sencillos y básicos directos a la yugular, moviéndose una vez más entre distintas aguas: el fuego del hard rock setentero, la pesadez del doom metal, la fluidez del heavy psych... pero pasado por el filtro del punk, porque efectivamente, hay veces que Satan's Satyrs parecen una centrifugadora en donde los riffs clásicos del hard rock son interpretados con la fiereza del punk. La fascinación por el cine satánico y ocultista de serie B, el euro-sleaze y los Hell's Angels se observa claramente en los textos de las canciones. Con la publicación de este disco Satan's Satyrs se convirtieron en la gran sensación del underground norteamericano, estableciendo una reputación que sólo ha hecho que crecer, especialmente desde que Clayton se unió a los míticos Electric Wizard en 2013, con los que ahora toca el bajo y con los que ha grabado un disco que promete ser histórico.
Había mucha expectación por ver cómo iba a ser su segundo disco y cómo iban a evolucionar, y el primer cambio notable fue que Satan's Satyrs pasaron de ser una one-man band a un power-trio, ya que Clayton Burgess (bajo y voz) reclutó a Jarrett Nettnin a la guitarra y a Stephen Fairfield a la batería, y anunció que sus nuevos temas iban a ahondar en las raíces más rockandrolleras, o sea que la cosa prometía. Su segundo trabajo llegó por fin en 2014 (lleva por título “Die Screaming”) y demuestra una madurez y una clara evolución en su planteamiento. Lo primero que llama la atención es que el sonido es algo más limpio que en el debut, se nota que le han dedicado más tiempo a la producción, así que ya no hay aquella distorsión y ruido al que nos tenían acostumbrados sino que tanto los instrumentos como las voces suenan mucho más depurados. Las canciones también estan más trabajadas a nivel de estructura: el grupo trabaja como power-trio y esa química especial se transmite a la música, cuyos grooves se vuelven más adictivos conforme pasa el tiempo. Los ecos de Venom y el doom más lisérgico han pasado a un segundo plano, mientras que se ha acentuado la parte más representada por el hard rock de finales de los 60 y el proto-metal primitivo. Satan's Satyrs han ampliado su horizonte sonoro y han dado un valiente paso adelante combinando la pesadez de los riffs, atmósferas psicodélicas y los estribillos pegadizos y memorables, yendo más allá del triángulo Wizard-Stooges-Blue Cheer para así ir añadiendo diferentes pinceladas que hacen más rica su excitante propuesta.


sábado, 22 de junio de 2013

ORCHID




Escuché por primera vez a Black Sabbath hace unos 30 años, cuando iba a la escuela. Una cinta prehistórica del “Paranoid” que estudié y repasé cientos de veces. Yo no era consciente de ello en aquel momento, pero mi cerebro estaba siendo transformado y marcado para el resto de mi vida. Desde aquel entonces, mi obsesión por el riff perfecto sólo ha hecho que crecer. Aquello me dejó tal huella que a partir de ahí, a pesar de haber evolucionado y escuchado muchos y distintos tipos de música, la predilección por el hard rock setentero, el stoner rock y el doom ha formado un poso que nunca desaparecerá. Naturalmente después me dediqué a investigar todas las posibles variantes de ese riff primigéneo y cavernícola, empezando por Hendrix, Led Zeppelin, Blue Cheer y demás monstruosidades, pasando por Saint Vitus, Melvins, Cathedral, Kyuss, Sleep, Electric Wizard y otros tantos que fueron incorporándose a mi vocabulario musical, pero como ya dije, todos ellos siempre bajo la sombra alargada de Black Sabbath. Y hoy en día, en pleno auge del llamado “occult rock”, entre toda la nueva hornada de grupos doom y stoner, hay una banda que para mí destaca sobre el resto: se trata del cuarteto norteamericano Orchid. Su ep “Through the Devil's Doorway” (2009) y su lp debut “Capricorn” en 2011, fueron toda una declaración de intenciones: los ecos de Sabbath se podían percibir en cada corte de los dos álbumes, y la producción absolutamente 70s, así como el diseño vintage que acompañaba a los discos, los convirtieron en una de las sensaciones del retro-hard rock contemporáneo. Tras otro ep en 2012 (“Heretic”), estuve esperando con ansia su segundo disco, “The Mouths of Madness” (2013) y el grupo no me ha defraudado en absoluto. Siguen dándole un repaso bestial al “Master of Reality” y al “Vol. 4”, ofreciéndonos un nuevo recital de riffs calcados a los que tocaba el maestro Tony Iommi. Otro pedazo de disco, con un sonido todavía mejor que el de su debut, con más matices, más espacio, muy variado y dinámico (combinando distorsión y contundencia con incursiones acústicas y pasajes psicodélicos), siempre manteniendo las raíces del hard rock pero sin perder de vista las melodías ni las buenas composiciones. Sonido setentero clásico, sin excesos, pero interpretado con elegancia, con gusto y con canciones que, al igual que ocurría con Black Sabbath, tienen una base sólida y potente pero pegadiza. Mucha gente les acusa de ser una mera copia del original, y en eso no hay discusión posible, pero es que a ver, señores, el stoner rock y el doom nunca han sido géneros originales ni innovadores sino que se basan primordialmente en el sonido Sabbathiano y el hard rock setentero más sucio y fumeta, todo ello con la intención de ofrecer diversas perspectivas y aproximaciones al riff perfecto. Pero innovar dentro de este género es imposible e incluso contraproducente: la experimentación me apasiona, pero en otros géneros, lo importante aquí es mantener esas raices, esa atmósfera fumeta, ese feeling, y lo que más se valora no es la originalidad sino la autenticidad, la pureza y la actitud, pasando de modas y géneros que van y vienen. Y en ese sentido Orchid le pasan por encima a la mayoría de grupos que circulan hoy en día en esta escena del retro-hardrock. La calidad de sus canciones es incontestable, el grupo suena compacto y engrasado, las sensaciones que producen esos riffs son de una pureza inagotable, es como cerrar los ojos y estar en 1972 escuchando el disco perdido de Black Sabbath, y sobre todo su actitud es encomiable, creen en lo que hacen, lo viven, lo hacen de manera convincente y no como meros aficionados. Así pues, voy a encender el incienso, a cerrar los ojos y a dejarme llevar por “The Mouths of Madness” y su excitante universo psicotrópico hasta los confines de la locura.

martes, 26 de marzo de 2013

OM



Hay gente para la que Sleep fue una auténtica religión en su momento. Tras su disolución y diversos años de travesía en el desierto, la aparición de Om y su “Variations on a theme” en 2004 fue todo un regalo y una bendición. Nuestros adorados Al Cisneros y Chris Hakius (la base rítmica de Sleep) seguían forjando riffs humeantes en busca del trance a través de las repeticiones obsesivas que caracterizaban esa obra maestra que fue “Dopesmoker”, pero esta vez lo hacían sin guitarra, en un ejercicio en plan más difícil todavía. Tanto ese disco como el segundo, “Conference of the birds” (2006) seguían las directrices marcadas por Sleep pero desde una perspectiva nueva y original, trabajando grooves hipnóticos con su espartana estructura de batería-bajo-voz, aunque manteniendo los poderosísimos riffs y el cálido fuzz que caracterizaba a su anterior grupo.

Con la edición de “Pilgrimage” en 2007 pudimos entrever que el dúo empezaba a cambiar y a añadir elementos psicodélicos, partes más tranquilas sin distorsión (que ejercían de contraste con los segmentos rebosantes de fuzz y los grooves más densos) y cierto aire religioso llegado de los paises árabes. Om seguían en su peculiar peregrinaje y nos ofrecían su particular versión del stoner pasado por el filtro del dub y la música ritual.

Cuando Chris Hakius abandonó el grupo y fue sustituido por Emil Amos, algunos pensamos que la química establecida entre Cisneros y Hakius durante tantos años podía desaparecer, pero todos nuestros temores estaban infundados ya que la nueva formación de Om nos sorprendió en 2009 con “God is good”, un disco que ofrecía un nuevo sonido basado en los tres discos anteriores pero evolucionando sin miedo y añadiendo más psicodelia y elementos étnicos provenientes de oriente (la influencia de la historia, cultura y religión en Israel se va agudizando). El tandem formado por Cisneros y Amos no tiene nada que envidiar a la anterior formación del grupo, ya que la riqueza percusiva incorporada por Amos hizo que el horizonte sonoro de Om se ampliase considerablemente absorbiendo influencias nuevas. “God is good” fue un album de transición en el que se despojaron de sus ropajes antiguos y empezaron a cambiar la piel y a ofrecer una nueva dimensión a su sonido en vez de acomodarse a la fórmula que ya conocían bien y que su público podía identificar fácilmente.

Y ya en 2012 apareció su nuevo trabajo, titulado “Advaitic songs”, un disco cada vez más lejos de su sonido inicial y que profundiza todavía más en los elementos étnicos, en la world music, en la búsqueda del misticismo y en las influencias llegadas del lejano oriente. Atrás quedaron los riffs densos y pesados (tan solo en “State of non-return” se percibe el músculo que el dúo exhibía antaño), ahora lo que predomina es la atmósfera, los drones meditativos, la belleza subyugante y misteriosa del desierto, las estructuras riquísimas en sonidos y el ambiente árabe que empapa esos grooves elegantes, complejos e hipnóticos, más cercanos al rock progresivo que al stoner. El despliegue instrumental es una de las cosas que más llama la atención del disco (algo que ya habían iniciado en su anterior obra “God is good”): además de los omnipresentes bajo y batería esta vez han incluido piano, cello, flauta, tabla india, sítar, guitarras y un espectacular arsenal percusivo, ofreciendo así una profundidad y variedad en el sonido nunca vista hasta ahora en sus anteriores trabajos. El sonido es mucho más calmado y psicodélico que en sus anteriores obras: ya casi no hay distorsión ni fuzz, ahora lo que predomina son los ritmos hipnóticos que fluyen de forma libre y orgánica y los drones expansivos que envuelven al oyente. Es un enfoque increiblemente creativo e imaginativo, siempre con el objetivo de la búsqueda del trance y la trascendencia, uno de los leit-motifs del grupo desde sus inicios y en lo que nunca han cambiado. Om eran conscientes de que su propuesta sonora se les estaba quedando pequeña y que las dos opciones que tenían eran seguir repitiendo el mismo disco una y otra vez o bien expandir su paleta sonora y buscar nuevas direcciones, y han decidido tomar la ruta más difícil y arriesgada, pero en nuestra opinión la más satisfactoria, ya que el dúo está creciendo a pasos de gigante y nos ha ofrecido un disco de una madurez incontestable y que sin duda se convertirá en un clásico.

Para muchos su obra maestra, para otros una traición y el abandono de sus raices y su antiguo sonido. Nosotros lo tenemos claro. A ti te toca elegir.

lunes, 29 de octubre de 2012

MOUNTAIN WITCH


Con tan sólo un disco (“Scythe and Dead Horse” en 2010) y un EP (“Mountain Witch” en 2011), el trío alemán Mountain Witch se ha convertido en un nombre del que se habla con admiración en la escena stoner / doom más underground. Su propuesta se basa en recoger la herencia retro de Black Sabbath y Electric Wizard e interpretar hasta la saciedad riffs ultra-saturados y lisérgicos rebosantes de grasa y humo. Batería cavernícola, guitarra obscenamente sucia y distorsionada y voces ocasionales llegadas de otra dimensión. Su apuesta por los instrumentos vintage y el sonido más setentero queda patente en sus dos discos, cuyo sonido analógico, pantanoso y electrificado recuerda al primer disco de Black Sabbath, al primero de Blue Cheer, a Randy Holden, a May Blitz y a los grandes grupos del hard rock más bestia de los 70. Los riffs combinan la lentitud cálida y asfixiante con algún que otro medio tiempo Sabbathiano, siempre con la aguja en el rojo, el volúmen al máximo y aderezado con algo de psicodelia aquí y allá. Lento, sucio y caliente, como tiene que ser, a la búsqueda del riff y el sonido que nos haga olvidarnos de todo lo que nos rodea, nos haga perder la conciencia momentáneamente y nos sacuda la columna vertebral como un electroshock durante unos minutos. En tiempos como los que corren, música como esta es más que necesaria.

lunes, 23 de abril de 2012

STONED JESUS


Siempre me ha fascinado esa línea genealógica que empezó con Black Sabbath en los 70, siguió con Saint Vitus en los 80 y continuó con Sleep y Electric Wizard en los 90. Por supuesto hay más nombres, y cada persona tendrá sus preferencias, y está claro que la abundancia de grupos en este estilo hace que abunde la mediocridad, pero de vez en cuando te encuentras con auténticas joyas como es el caso de este trío ucraniano llamado Stoned Jesus. El grupo no esconde sus simpatías hacia los maestros anteriormente mencionados, pero su música suena con tal naturalidad y desparpajo que les convierte en una apuesta ganadora.

Stoned Jesus se arrodillan ante la fórmula primigenia del riff y reciclan esa herencia sónica para ofrecernos un producto de la máxima pureza, sin ningún rastro de modernidad, pretensión o comercialidad. Simplemente hacen lo que les gusta y rinden homenaje a sus maestros, como ya hicieron Sleep en su día y a ver quién se lo discute. En el género del stoner rock / psychedelic doom la originalidad no es lo que prima, sino que el objetivo es dar con ese riff perfecto y con esa atmósfera lisérgica que nos provoque un cortocircuito en el cerebro, tal y como hicieron Black Sabbath o Blue Cheer en su día. Cerrar los ojos, sentir el calambrazo eléctrico en la espina dorsal y olvidar toda la mierda que nos rodea. Una sensación que yo busco incesantemente y que no me canso de repetir con infinitas variaciones. Y eso lo consiguen Stoned Jesus a la perfección.

Las canciones son de considerable minutaje (alrededor de los 10 minutos) basadas en tan sólo un par o tres de riffs como mucho. Riffs obviamente humeantes, lentos y super-guarros, saturados de distorsión y con expediciones a terrenos psicodélicos bastante peligrosos. Producción setentera, cálida y agradable, de esa que te hace dudar si el disco es de hace un par de años o si bien fue grabado en 1971, con un sonido de guitarra gloriosamente sucio y una voz a lo Ozzy sin ningún tipo de rubor. Mucho groove sencillo pero contagioso, pasajes de puro jamming y de desparrame absoluto así como cierto trasfondo blues pero del espesito. En fin, una mezcla entre el “Holy Mountain” de Sleep y el “Master of Reality” de Black Sabbath que te engancha de lo lindo. Naturalmente el uso de sustancias puede ofrecer una perspectiva más profunda de estas canciones, pero aun así su sonido a secas ya es suficiente para el viaje alucinógeno puro y duro.

Su debut, “First Communion” (publicado en 2010) es de obligada escucha para los seguidores del stoner doom psicodélico más puro, y su nuevo álbum “Seven Thunders Roar” (2012) ofrece un sonido más cercano al rock progresivo aunque sin perder sus raices sabbathianas. Les seguiremos la pista.

miércoles, 2 de febrero de 2011

SONS OF OTIS: "Exiled" (2009)



Desde las cavernas más profundas del universo stoner, el trío canadiense Sons Of Otis nos ofreció en 2009 su quinto álbum, titulado “Exiled”. El sonido del grupo continúa avanzando sin sorpresas en su intento de crear el stoner rock más ácido, espacial y bluesero en los confines de nuestra galaxia, algo normal teniendo en cuenta su consumo habitual de hierba y sustancias así como su admiración por los sonidos vintage y los riffs pesados y lisérgicos.

“Exiled” es seguramente su mejor disco hasta la fecha, el más conseguido y trabajado, tanto a nivel de sonido como de canciones, y con un grupo que suena engrasado y entendiéndose a la perfección. Sonido denso pero con guitarras cálidas y acogedoras, atmósfera con mucho espacio y reverb donde los riffs fluyen y el grupo se suelta con elegancia y clase, el caso más claro es el de la jam instrumental “Oxazejam” donde el grupo llega a unos niveles de guarrería sonora pantanosa y orgásmica entre oleadas de ácido, wah y feedback por doquier.

Sons of Otis siguen con su particular acercamiento al stoner cósmico y siguen con su preferencia por la repetición obsesiva: los temas contienen uno o como mucho dos riffs mastodónticos que se repiten incesantemente, algo que a buena parte del público stoner se le puede hacer pesado, pero ahí reside uno de sus grandes aciertos, en la hipnosis creada por sus riffs, repetitivos, sí, pero absolutamente hipnóticos y cautivadores.

Además del gusto por los riffs monolíticos, el trío da rienda suelta a su pasión por las jam sessions, la psicodelia y el blues, géneros que empapan con sus colores y sonidos cada segundo de este disco, en un cruce bastardo entre Black Sabbath, Robin Trower y Sleep, con permiso del Hendrix en su etapa final con la Band of Gipsys.

A destacar esa versión del “Iron horse / Born to lose” que Motörhead grabaron para su primer disco en 1976 y que ya sonaba muy stoner para su época, aunque por supuesto Sons of Otis lo traen a su propio terreno y lo transforman en una canción completamente nueva y marca de la casa.

Sons Of Otis siguen en su viaje alucinógeno y sin retorno hacia el centro del cosmos. No dudes en subirte a su nave cuando pasen cerca de tu casa.

miércoles, 29 de abril de 2009

Randy Holden: "Population 2" (1970)


Sólo con ver la contraportada de este disco uno ya se hace la idea de que estamos ante un artefacto altamente peligroso: observamos a Randy Holden en pleno éxtasis, con la mirada perdida mientras toca la guitarra. A su lado Chris Lockheed machaca la batería con descomunal fuerza. Detrás de ellos, una muralla formada por 16 amplificadores Sunn. Esto nos puede dar una idea del ensordecedor volumen y la intensidad de su sonido.

Grabado en 1970, “Population II” pasó prácticamente desapercibido en su momento debido a problemas de distribución y a que su propuesta no era nada fácil de digerir, pero con el paso de los años se ha convertido en un disco legendario, pieza clave en el rock ácido, el heavy metal y el stoner rock.
Tras tocar en diversos grupos, Randy Holden saltó a la fama tras unirse por un breve período de tiempo a Blue Cheer, con los que sólo llegó a grabar una cara de su tercer álbum en 1969 (“New! Improved!”), pero tuvo que abandonar el grupo debido a que Blue Cheer querían virar hacia un sonido más accesible mientras que Holden quería tocar música más potente y salvaje.
Así pues, tras abandonar Blue Cheer, Randy Holden (guitarra eléctrica, bajo, voz) reclutó al batería Chris Lockheed y se encerró en el estudio a grabar el seminal disco “Population II”. Una obra extremadamente influyente en las decadas que siguieron ya que el dúo creó una especie de hard rock psicodélico y ácido aderezado con la brutalidad del todavía no nacido heavy metal. Los riffs de Holden, en su mayoría lentos y gigantescos, suenan grasientos, sucios, densos e incendiarios, mientras Lockeed machaca sus ritmos sencillos y brutales. Una atmósfera lisérgica, fumeta y oscura inunda el ambiente mientras el dúo se aventura en excursiones eléctricas herederas de Hendrix y Blue Cheer y adelantándose al sonido amenazador que en aquella época se estaba gestando en Birmingham de la mano de Black Sabbath. El sonido es grave, con muchísimas frecuencias “low end” que hacen vibrar el suelo y nos envuelven en una manto sonoro ardiente y aplastante.
Hay que insistir una vez más en la idea de volumen: Holden quería grabar en el estudio a unos niveles de volumen extremadamente altos, algo que dió muchos quebraderos de cabeza a los técnicos de sonido, que no estaban de acuerdo en ese planteamiento, además de no estar acostumbrados a grabar sonidos tan extremos. Pero Holden lo tenía claro: su propósito era crear riffs que se parecieran a explosiones atómicas, y para conseguirlo el nivel de decibelios debía ser el máximo. Y el tiempo le ha dado la razón: los 32 minutos de “Population II” son hoy en día una de las joyas más preciadas de la música de guitarras más salvaje y del stoner rock en general.

lunes, 6 de abril de 2009

Colour Haze: "All" (2008)



“All”, publicado en 2008, es el último álbum del “power trio” alemán Colour Haze, un grupo que desde 1994 ha venido editando una serie de obras fascinantes que los han convertido en una formación de culto en la escena stoner europea. Su particular y excitante sonido combina el fuego y la electricidad de grupos clásicos de finales de los 60 como Jimi Hendrix Experience, MC5 o Blue Cheer así como la potencia y garra de los primeros grupos de hard rock/proto-heavy metal como Black Sabbath, Buffalo, Mountain, May Blitz o Sir Lord Baltimore y por supuesto el sonido de grupos más cercanos en el tiempo, especialmente Kyuss, Monster Magnet y Sleep. No conviene olvidar, como teutones que son, la influencia del krautrock y del hard-psych, géneros que tuvieron gran repercusión en Alemania en los 60 y 70 y que Colour Haze también recogen en sus discos.
Un sonido de una pureza indómita y una fuerza arrolladora, riffs ácidos y envolventes, estructuras fluídas y psicodélicas, distorsión y fuzz a raudales y una compenetración espectacular entre sus tres miembros que hace que los temas suenen naturales, vivos, espontáneos, con un grupo que toca muy suelto, engrasado y con muchísimo gusto, todo ello envuelto en una atmósfera setentera, fumeta, lisérgica, orgánica, cálida y acogedora.

Siempre en busca del riff perfecto, de ese que nos hace echar las órbitas de los ojos hacia atrás y que hace sonar un “click” en nuestro cerebro y nos lo deja en blanco, ese riff que libera sensaciones de nuestro subconsciente más profundo y nos ayuda a viajar hacia lugares insospechados. Droga pura, sin adulterar, material que expande la mente, que nos hace volar y sentirnos libres, riffs que llenan la habitación de sugerentes perfumes, llamativas imágenes y neblina de colores.

Además del gusto por los riffs monolíticos y densos el grupo también tiene un ramalazo progresivo muy interesante, con tendencia a crear pasajes elaborados, dejándose llevar por inflexiones jazzísticas y alternando pasajes tranquilos y relajados con clímax electrizantes absolutamente gloriosos. Eso sí, el grupo nunca cae en la auto-indulgencia tan habitual del rock progresivo (es decir, largos y aburridísimos solos) sino que muestran madurez y saber estar, manteniendo el interés y la intensidad a lo largo de los pasajes más complejos. Los temas más extensos (caso de “Lights”, “All” o “Fall”) dan pie a los riffs más elaborados y expansivos, donde el grupo se toma su tiempo para realizar vertiginosas escaladas al cielo y culminar en explosiones de distorsión y electricidad mientras que por otro lado los temas más cortos (“Moon”, “If”) trabajan la intensidad concentrada a través de riffs directos, urgentes e incendiarios.

Colour Haze también incorporan a su propuesta algunas pinceladas de órgano, sítar y guitarras acústicas, añadiendo así variedad a su propuesta en este álbum que, sin ofrecer nada nuevo respecto a los anteriores, es quizás el más completo y equilibrado de su carrera.
En un género como el stoner rock, tan derivativo y en el que es tan difícil ofrecer algo nuevo y excitante (básicamente todo se inventó hace más de 40 años), Colour Haze se presentan como una de las propuestas más satisfactorias y relevantes del panorama europeo actual.

domingo, 21 de septiembre de 2008

DUST


 
 Aunque la portada pueda llevar al error de pensar que se trata de un grupo metalero, hay que remontarse a principios de los años setenta para ubicar la edición de este trabajo de hard-rock portentoso. Dust es un trío que se formó en New York en 1971 y cuyos componentes son Richie Wise (guitarras y voces), Kenny Aaronson (bajo y guitarras) y Marc Bell (batería). Es posible que el nombre del batería no os diga nada, pero si lo cambiamos por el seudónimo que fue conocido posteriormente ya se empiezan a iluminar vuestras neuronas : Marky Ramone (si, estuvo en The Ramones), cuya pinta ya era entonces 100% “Ramonet” ( vaqueros y chupa de cuero ajustada y corta por encima del pantalón). Editaron solo dos discos , el homónimo Dust publicado ese mismo año y Hard Attack en 1972, con una divertidísima portada de dos enanos zumbándose con un bárbaro.
  En su primer lp nos encontramos solo siete canciones, pero son más que suficientes para definir su propuesta de hard-rock “polvoriento”, como se oye en From a Dry Camel, Loose Goose y Love Me hard ( mi favorita), hard-rock más normalillo de Stone Woman y Chasin'Ladies, finalmente las baladas Goin'easy ( a mi gusto la única canción floja) y Often Shadows felt ( buenísima).

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