miércoles, 17 de octubre de 2012
LA FAM NÚMERO 5
El número 5 de La Fam ya está disponible. 24 páginas en blanco y negro, artesanal, casero y old-school. Incluye artículos y reseñas sobre Moss, Ad Lux Tenebrae, Jackie O-Motherfucker, Sacher-Pelz, Happy Family, El Cielo Número 20, Andrey Iskanov, Royal Trux, Dishammer y más... Edición limitadísima de 50 copias que volarán pronto, así que si te interesa contacta con nosotros en lafamzine@gmail.com
lunes, 17 de septiembre de 2012
EL CIELO NÚMERO 20
El
Cielo Número 20 son un dúo de Castellón formado
por Sergio Ibáñez y Javi Sanz, ex-miembros del seminal
grupo Ebria Danza, mártires del romanticismo más
exaltado de principios de los 90. Bajo el nombre de El Cielo Número
20 se han auto-editado un par de cd's, “Nada sueña” en
2008 y “Amanece sin ángeles” en 2010, moviéndose en
las coordenadas del ambient-noise-experimental onírico y
psicodélico, navegando en el mar de ruido y esbozando paisajes
sonoros de chatarra y hierro oxidado. Recientemente nos reunimos con
ellos en su trastero-local de ensayo para charlar sobre la belleza,
el ruido, las psicofonías, el caos, el arte carnal, el amor,
el miedo y la nada. He aquí un resumen de la conversación.
¿Cómo ha evolucionado
vuestro sonido desde los tiempos de Ebria Danza hasta hoy en día?
Fundamentalmente El Cielo Número
20 es más electrónico (aunque Ebria Danza ya lo era en
cierta forma ya que utilizábamos caja de ritmos y
programaciones). Nuestro sonido actual también es más
lineal, bordea el ambient en ocasiones, incluso el Power Electronics
de alguna manera (aunque las guitarras y bajos siguen estando ahí).
Nuestro enfoque es ahora también mucho más consciente
que con Ebria Danza. Intentamos buscar modos de no hacer lo habitual
en el rock y buscamos ser personales, algo que siempre hemos
pretendido.
¿Sentís algún
tipo de afinidad estilística con algún grupo del
presente o el pasado?
Siempre nos ha fascinado la música
electrónica de los 70, con ese ambiente que creaban y esa
sonoridad de los sonidos cósmicos y espaciales, los
sintetizadores extremos, así como su estética en
general. En ese sentido hay grupos como Cluster que nos gustan mucho,
así como la escena krautrock: Can, Neu! y toda esa caterva de
grupos que nos parecen maravillosos. Últimamente también
nos interesa mucho el Power Electronics y grupos como Throbbing
Gristle o Whitehouse. Y además, lo de siempre: la Velvet,
Sonic Youth, Suicide e incluso el post-rock de grupos como Tortoise o
Mogwai.
En vuestros discos y en vuestra
página web se aprecia una fascinación por la basura, la
chatarra, la suciedad, los polígonos industriales, parajes
abandonados, etc. ¿A qué se debe esto?
En todo residuo, en toda basura, en
todo destrozo humano está detrás la gente, sus ideas,
sueños, ilusiones, todo eso está ahí, es un
extraño ejercicio recordatorio en parte nostálgico y
hasta cierto punto enfermizo y de mal rollo. Es algo que fascina a
mucha gente, las ruinas o los paisajes degradados tienen un carácter
inquietante y misterioso. Hay polígonos industriales y zonas
de extrarradio que tienen música, se pueden percibir
sonoridades. Los cinturones industriales de las ciudades suenan a
música ambient, esa decadencia de la sociedad industrial en
este último siglo es algo que nos ha influido a todos los que
hacemos este tipo de música.
Vuestra música tiene un
cierto componente onírico, visual, casi cinematográfico.
¿Hay algún cineasta que haya influido en vuestro
trabajo?
Está claro que el cine es algo
que influye a cualquier persona dedicada al arte, lo vemos como algo
natural. David Lynch es maravilloso, el cine italiano (Fellini,
Antonioni), David Cronenberg y muchos otros han sido una influencia
directa en nuestra música. Hay películas que nos
marcaron en su momento, como “El corazón del ángel”
de Alan Parker o “Hellraiser” de Clive Barker.
¿El ruido es arte?
Por supuesto, sin discusión
alguna. Cuando empezamos a tocar hace muchos años nos quedamos
extasiados ante lo que se podía hacer con una guitarra
eléctrica y sus sonidos, con el sonido en sí, con la
electricidad sonora, es algo maravilloso. Para nosotros el ruido es
la base: antes de la melodía hay ruido, el ruido es algo que
nos rodea constantemente, es algo hiper-real, es la realidad misma.
El concepto de ruido es algo indefinido, ambiguo, tiene muchas
connotaciones, es algo no claro, no definido, y la ambigüedad y
falta de claridad es algo que nos excita muchísimo.
¿La belleza es nazi?
La belleza en sí misma es nazi.
La belleza no te permite elegir, es algo que te subyuga, algo que en
cierto modo busca todo el mundo, es una imposición que en
cierta manera te puede privar de la libertad. El que recibe su dosis
de belleza puede quedar anonadado, puede cometer locuras, la belleza
que uno siente estéticamente y también en su propio
cuerpo es algo que te podría lanzar a hacer cualquier cosa sin
pensártelo dos veces.
¿Qué historia se
esconde detrás de vuestra canción “En la rambla
matadero”?
La rambla vora riu es un lugar en las
afueras de Castellón donde a veces iba a jugar de pequeño.
Hace un tiempo volví por allí y ese lugar me trajo
sensaciones de mi niñez, tuve una extraña sensación
de nostalgia y de encontrarme con algo que hacía tiempo no
encontraba. Por otro lado está la historia de un asesino de
Castellón llamado Joaquín Ferrándiz, que dejó
algunas de sus víctimas en aquella zona. Todo eso se nos
tradujo en la cabeza y nos dio un chispazo, un relámpago
interior, y de ahí salió la letra, que podía ser
una historia basada en los restos de los pensamientos de un asesino
en el trasfondo de un sitio de juegos infantiles. Además es un
paraje bastante degradado en las afueras de la ciudad, rebosante de
suciedad, con unas torres de luz eléctricas donde se oyen
ruidos maravillosos y sonoridades que intentamos reproducir en la
canción.
¿Y qué hay detrás
de otra de vuestras piezas como es “Al mar de ruido”?
“Al mar de ruido” sería como
una declaración de intenciones para expresar que la belleza es
lo que nos mueve a todos. Es también la declaración de
nuestras intenciones vitales, de intentar encontrar la belleza de la
manera que nos parece más correcta, de expresar nuestra visión
de la vida, el caos que es la existencia en sí, la belleza que
es la vida más alocada, con todo lo horrible y lo bello que
contiene a la vez, con ese punto de inquietud emocional que siempre
baña un poco todo lo experimental y lo que se aparta un poco
de los cánones más habituales del arte, aunque nosotros
no somos artistas, si acaso somos ruidistas.
Durante estos años que
lleváis con El Cielo Número 20 no habéis hecho
conciertos, así que la gente sólo puede contactar con
vosotros a través de la red. ¿Qué tipo de
relaciones virtuales habéis establecido en este tiempo?
No nos interesan las redes sociales en
sí, pero empezamos con el myspace hace unos 4 o 5 años
ya que una gente de México, como Edgar Torres (del grupo
Visor) o Jacobo Antártida (con su sello discográfico
Antártida Records) en cierta manera nos animaron a hacerlo y
ha sido una manera de ofrecer nuestra música de manera
sencilla a las personas interesadas en ella. A través de la
red también hemos contactado con otras personas como por
ejemplo tu fanzine La Fam y con un proyecto de Valencia llamado
Alozeau, cuya propuesta en el género del ambient es
sencillamente magistral.
¿Qué encontraremos
cuando lleguemos a ese cielo número 20?
El
nombre del grupo está influido por la numerología: el
número 20 significa cambio, algo que queríamos expresar
al iniciar un nuevo proyecto distinto al de Ebria Danza. ¿Y
qué encontraremos cuando lleguemos allí? Ruido,
obsesión, transexualidad, la nada...
¿Algo más que quieras
añadir?
Tu labor crítica es excepcional,
y La Fam es un fanzine muy recomendable para mentes inquietas y no
tan inquietas. Esperemos que continúes con tu fanzine ya que
hay que seguir haciendo lo que a uno le gusta.
Podéis escuchar este maravilloso estruendo aquí
Podéis escuchar este maravilloso estruendo aquí
Etiquetas:
ambient,
drone,
el cielo número 20,
experimental
martes, 4 de septiembre de 2012
COMBAT SHOCK (Buddy Giovinazzo, 1986)
Combat Shock, el debut de Buddy
Giovinazzo en 1986, es una de las películas más
angustiosas y deprimentes de la historia del cine. Tomando como base
a Taxi Driver, a Stroszek
y a Eraserhead pero llevándolo al límite, a un
callejón sin salida donde sólo hay lugar para el asco y
la abyección.
Combat Shock es
un producto de la factoría Troma, pero tiene poca relación
con las producciones de esta compañía (cuya marca de la
casa es el gore más low budget y descerebrado) ya que es una
película con un enfoque más bien realista-documental,
con una fotografía muy cruda (aunque con algunas pinceladas de
atmósfera de pesadilla y delirio psicótico), sin el más
mínimo espacio para el humor o las bromas macabras. Un trabajo
que, a diferencia de la mayoría de productos Troma, es algo
para tomarse muy en serio y que sin duda borrará la risita
estúpida de la cara a más de uno y a más de dos.
Una película que hace sentirse realmente mal al espectador, ya
que la angustia y la desesperación que transmite es tan real
que nos hace revolvernos incómodos en el asiento y sentir
emociones realmente inquietantes y desagradables. El clímax de
la película, absolutamente devastador en su violencia y
nihilismo desesperanzador, es una de las experiencias
cinematográficas más viscerales y desasosegantes que se
recuerdan.
Combat Shock nos muestra un día
en la vida de Frankie Dunlan, ciudadano americano de clase baja. Un
día en el que observamos su proceso de deterioro físico
y mental, su descenso al escalón más bajo en la
condición humana. Un día en el que verá cómo
se le cierran, una detrás de otra, todas las puertas, todas
las opciones, todo atisbo de esperanza. Uno a uno van desmoronándose
todos los posibles puntos de apoyo: familia, amigos, esposa, oficina
del paro. A su alrededor, la indiferencia más absoluta. Ante
sus narices, el futuro escupiéndole en su puta cara. Un día
en el que la desesperación le invade hasta el más
recóndito de sus nervios, cuando notará esa soledad y
ese asco aplastante que oprime las tripas, esa angustia que es como
una mano alrededor del cuello esperando a estrangularle. Un día,
el último día de su vida, cosa que él no sabe,
aunque intuye. Ex-veterano de la guerra de Vietnam, ha regresado a
Nueva York con una carga insoportable de secuelas físicas,
morales y psicológicas tras haber conocido la brutalidad, las
atrocidades y las torturas tanto en su propio bando como en el bando
enemigo. Perseguido por pesadillas, recuerdos y obsesiones que le
torturan hasta la extenuación (“Vuelvo allí cada
noche”, nos dice Frankie). Sin empleo, endeudado, viviendo en un
piso miserable que no puede pagar y del que lo van a echar, con su
mujer desbordada por la situación y su hijo deforme (debido al
efecto de las armas químicas), Frankie vaga por los suburbios
de Nueva York en busca de ayuda, atravesando calles vacías
repletas de basura, estaciones de tren decrépitas, casas
abandonadas donde agonizan yonkis, delincuentes, prostitutas,
proxenetas, camellos y mafiosos, conformando un apocalíptico
escenario de pesadilla urbana y nihilismo ultra-salvaje. Un paisaje
urbano degradado y sucio, reflejo del infierno interior y el caos
mental de Frankie. La cara oculta de la civilización, todo
aquello que los ciudadanos bienpensantes no quieren creer que exista,
el horror cotidiano e inevitable en el que viven sumidas millones de
personas. Como un perro apaleado y después abandonado, como
ese perro que Frankie ve en la calle comiéndose un pedazo de
carne, cuando el hambre domina todos sus pensamientos y sólo
le queda rebuscar en los contenedores de basura en busca de comida.
El campo de batalla simplemente ha cambiado de escenario: la
experiencia de volver a Nueva York y empezar una nueva vida es
incluso más complicada y desagradable que la de estar preso en
una jaula llena de insectos en Vietnam. En la guerra de Frankie sólo
hay lugar para la derrota: las medallas y condecoraciones han sido
para los otros, para la gente que triunfa en la vida. Esos que son
siempre tan optimistas y que confían en el futuro. La guerra
de Frankie continúa en su interior, agitándose con
violencia entre las paredes de su craneo. Y no terminará
nunca.
martes, 31 de julio de 2012
SÓLO PARA ADULTOS
Una lista muy personal de discos peligrosos y corrosivos, exploraciones de temas tabú y obscenidades diversas. Abstenerse mentes escapistas e infantiles. Se admiten propuestas.
THROBBING GRISTLE: “First Annual
report”
Mezclando musique concrete, krautrock,
punk, ruido y performances subversivas, Throbbing Gristle crearon la
música industrial tal y como la conocemos hoy. Sus temáticas
levantaron ampollas en su época y continúan siendo
fascinantes hoy en día.
WHITEHOUSE: “Total Sex”
Clásicos absolutos en la escena
industrial ruidista. Música para ambientar snuff movies. Una
de las bandas más provocadoras y controvertidas de la
historia.
KLUSTER: “Klopfzeichen”
Conrad Schnitzler fue una figura
crucial en la escena de la música electrónica
contemporánea. Sus tres enigmáticos discos con Kluster
son lo mejor que surgió de la escena alemana en los 70 y
sentaron las bases para la creación de la estética
ruidista-industrial.
NURSE WITH WOUND: “Merzbild Schwet”
Dadá + Russolo + free jazz +
Dalí + Raymond Roussel + noise + improvisación...
MAURIZIO BIANCHI (M. B.): “Symphony
for a Genocide”
Ruido industrial opresivo, asfixiante y
enfermizo a cargo de uno de los maestros del género. Música
suicida y terminal.
SUTCLIFFE JÜGEND: “We Spit on
Their Graves”
Pioneros en los 80 de la fascinante
escena Power Electronics inglesa junto a Whitehouse, Ramleh y
Consumer Electronics. Degeneración pura y dura. Ruido
inmisericorde.
MERZBOW: “Venereology”
Lo que en un principio aparenta ser una
mole informe de ruido nos revela, en sucesivas escuchas, diferentes
capas sonoras, imágenes y grados de intensidad.
SCHLOSS TEGAL: “Grand Guignol”
Paisajes electrónico-industriales
extremadamente oscuros, peligrosos y perturbadores, recurriendo a
frecuencias subliminales y sub-sonics. Un viaje hacia los aspectos
más oscuros y perversos de la psique humana.
DIAMANDA GALAS: “The Litanies of
Satan”
El poder de los locos, los parias, los
abandonados y los que sufren. La glosolalia como medio de exorcizar
demonios interiores. La histeria como modo de expresión.
PREMATURE EJACULATION: “Assertive
Discipline”
La banda sonora para tus peores
pesadillas. Esta música te habla sobre todas esas cosas en las
que realmente prefieres no pensar. Pero desgraciadamente están
ahí, en algún recóndito lugar de tu mente.
SWANS: “Public Castration is a Good
Idea”
Swans fueron el grupo más
brutal, agresivo, abyecto e intimidatorio de los años 80. Sus
canciones eran puro odio. Sus letras nos hablan de las verdades
sucias de nuestra vida cotidiana.
FOETUS: “Rife”
Para este explosivo doble en directo,
Jim Thirlwell reclutó a diversos miembros de los Swans: Ted
Parsons, Norman Westberg y Algis Kizys. ¿El resultado? Uno de
los discos más intensos y violentos de la discografía
del feto.
PAINKILLER: “Buried Secrets”
John Zorn + Mick Harris + Bill Laswell:
¿qué otra cosa podíamos esperar? Grindcore, free
jazz, dub, ruido, silencio, paranoia, improvisación, caos...
Un material excitante y todo un desafío para el oyente.
SCORN: “Colossus”
Sonidos industriales fríos y
duros, ambientes tenebrosos y estructuras cercanas al dub, con letras
amenazadoras y sugerentes medio ocultas entre la niebla. Sus primeros
trabajos son auténticos clásicos en la escena
industrial de los 90.
BRIGHTER DEATH NOW: “Innerwar”
Uno de los mejores ejemplos de la
escena necro-industrial / power electronics escandinava. Áspero,
ruidoso, sucio y degenerado.
SHUB-NIGGURATH: “Les morts vont vite”
Música extremadamente oscura y
desagradable que toma la escuela Magma / Univers Zero al límite
absoluto. Destreza musical increíble combinada con la
brutalidad más apabullante. Intensidad llevada hasta límites
insospechados.
713avo AMOR: “Horrores Varios de la
Estupidez Actual”
Indagando en los aspectos más
sórdidos y desagradables de la sociedad contemporánea a
través de una música y unos textos desbordantes de
electricidad, rabia, pasión, ruido y belleza retorcida.
CURRENT 93: “Imperium”
Todo el mundo mundo muere. Tarde o
temprano. No importa lo que digan o hagan. Medita sobre tu último
día con esta preciosa y triste música.
martes, 17 de julio de 2012
JEFRE CANTU-LEDESMA: "Visiting This World" (2012)
Una reseña escrita por Kawalero.
Dentro de ese género que es el ambient existen unos trabajos que me resultan especialmente embriagadores; aquellos con los que se genera un mundo imaginario propio. Su belleza no radica tanto en dejar la mente en blanco vagando en nubes opiáceas como en provocar imágenes y sensaciones desconocidas para uno hasta el momento, bien sean piscodélicas, místicas, bellas parábolas o pesadillas psicóticas. En este "Visiting This World" me subyugan avispas rabiosas con recorridos de vértigo, recuerdos inconexos por insolaciones radioactivas o trabajos desde la exosfera fotografiando la tierra.
viernes, 29 de junio de 2012
Mariolina Zitta & Alio Die: "La sala dei cristalli" (2010)
Mariolina Zitta
es una investigadora sonora que lleva años estudiando lo que
ella llama “música de los orígenes”, es decir,
objetos y sonidos relacionados con la naturaleza y con la
pre-historia del ser humano. Su interés por la espeleología
la llevó a interesarse también por las riquísimas
sonoridades que se pueden generar en cuevas (en
discos como “Perle
di grotta – La musica delle stalattiti” de 1999) así
como los sonidos de los murciélagos (que grabó en el
disco “Concert
for Bats, voices and natural sounds”
de 2007).
Cuando
surgió la posibilidad de grabar un disco con Alio Die (uno de
los músicos más fascinantes de la escena ambient-drone)
estaba claro que el resultado iba a ser un trabajo digno de escuchar,
y así resultó con esta colaboración que ambos
grabaron bajo el título de “La sala dei cristalli” en
2010.
Las
piezas de este cd fueron grabadas en diversas cuevas en Liguria y
Sardinia, recurrriendo principalmente al sonido de piedras,
estalactitas, conchas y flautas, así como grabaciones de campo
y cómo no, los majestuosos drones a cargo del maestro Alio
Die. El sonido del disco es absolutamente orgánico, natural y
vivo: se escucha perfectamente el agua cayendo, los ecos producidos
por las piedras resonantes y los espacios inmensos en el interior de
las cuevas. A pesar de su planteamiento tan básico, las
esculturas sonoras que Alio Die y Mariolina Zitta esculpen con sus
rudimentarios instrumentos son de una belleza insondable. Obviamente
no estamos hablando aquí de “música” ni de
“melodía” sino de sonidos, texturas, reverberaciones y
atmósferas.
El
disco funciona especialmente bien por la noche, en estado de
somnolencia: sus sonidos naturales nos van relajando y sumiéndonos
en un estado meditativo, haciéndonos descender progresivamente
en un itinerario subterráneo hacia grutas y espacios más
y más profundos (tanto física como psicológicamente),
absorbiéndonos gradualmente hasta hacernos perder la
conciencia de lo que nos rodea.
Un
disco absolutamente recomendado para los viajeros del sonido.
domingo, 10 de junio de 2012
Franck Vestiel: "EDEN LOG" (2007)
Hay obras que nos muestran un descenso al infierno. Eden Log comienza directamente en el infierno, varios niveles bajo tierra, en plena plantación subterránea, con el protagonista emergiendo de un charco de barro y realizando su viaje hacia arriba, remontando niveles a través de cavernas, túneles y laberintos apocalípticos donde se ha desatado el caos, hasta llegar a la superficie. Los minutos iniciales de Eden Log sumen al espectador en un profundo desconcierto y en un estado mental más bien incómodo. Intentamos ver en la oscuridad, con nuestros ojos cegados por fogonazos intermitentes de luz, una temblorosa figura humana que sale de un charco de barro y se arrastra por el suelo en lo que parece ser una cueva. Una especie de parto doloroso, un despertar en un mundo hostil en la soledad más absoluta. A partir de ahí empieza su fascinante viaje. El espectador se ve arrojado a ese charco de barro y a ese mundo subterráneo, oscuro y húmedo, sin saber qué ocurre ni qué va a suceder. Esta sensación de desconcierto y confusión es algo meticulosamente preparado e intencionado por parte del director Franck Vestiel con la intención de que nos identifiquemos con el protagonista en primera persona, así pues, sólo sabemos lo que él sabe, y al mismo tiempo desconocemos lo que él desconoce. Esta perspectiva añade muchísima más intensidad a la historia, que se desenvuelve ante nuestros ojos de la misma manera que lo hace para el personaje. La desorientación, el miedo y ansiedad que sentimos es la misma que siente el personaje. Al mismo tiempo, la confusión y el caos que dominan la obra no son fruto de la casualidad sino algo intencionado, para que el espectador valiente vaya resolviendo con paciencia los enigmas que se le van planteando.
Esta es una obra difícil, rica y sugerente que requiere varios visionados para asimilar todas las ideas que contiene su argumento, una especie de rompecabezas que el personaje (y nosotros al mismo tiempo) va reconstruyendo en su viaje. La compleja trama argumental, emparentada con el género distópico, presenta una sociedad futura en la que los árboles producen la suficiente energía como para abastecer a las ciudades, contribuyendo así a la creación de un nuevo paraíso, un nuevo Edén. Pero estos árboles necesitan alimento, y lo extraen de seres humanos que son encerrados en cajas de las que las raíces de los árboles irán consumiendo la energía humana en diversas plantaciones subterráneas. Estas personas, en su mayoría inmigrantes y enfermos, han sido engañados y transportados allí con la promesa de una nueva vida, pero en realidad se les ha esclavizado y explotado hasta la muerte. Su “sacrificio” es necesario para la supervivencia de esta nueva sociedad. Los ciudadanos libres de la superficie obviamente no saben nada al respecto, las autoridades por supuesto se encargan de guardar el “secreto”. Esa sociedad que se presume “libre” y “perfecta” en realidad se basa en la mentira, la explotación, la esclavitud y el dolor. Así pues vemos como Eden Log se aparta de la ortodoxia del género para introducir diversas capas de lectura, a nivel social, medioambiental, simbólico e incluso religioso: la explotación y esclavitud de inmigrantes, el alto precio que la sociedad civilizada paga para seguir subsistiendo, las diferencias entre ciudadanos de primera y de segunda categoría, el abuso de los recursos naturales y sus posibles consecuencias, el secretismo malintencionado y la ocultación de información por parte de las autoridades para no alarmar a la población, etc.
La escenografía e iluminación son parte fundamental del impacto que produce Eden Log: los 90 minutos de la obra nos envuelven en una atmósfera monocromática en la que predominan el blanco, el negro y el gris (aunque en realidad no fue grabada en blanco y negro, todo es fruto del excelente trabajo de iluminación), una ambientación oscura y apocalíptica que nos recuerda a otras obras como Tetsuo, Cube, Alien o a los pasajes más sombríos de Stalker. Los personajes se mueven en opresivos y claustrofóbicos paisajes subterráneos, alcantarillas, centrales hidroeléctricas, naves industriales abandonadas, con una presencia constante de suciedad, humedad, charcos de agua sucia, amasijos de hierro y maquinaria abandonada, rota y en desuso. Visualmente es una obra fascinante, y ese es uno de sus puntos fuertes. Este enfoque de la fotografía y escenografía, con su acabado oxidado y sucio, le da un toque artístico y estilizado a la película que no es habitual en las obras de ciencia ficción, más proclives al entretenimiento banal y a los efectos especiales llamativos, explosiones y naves espaciales. En Eden Log no se busca la espectacularidad sino la creación de tensión y angustia a través de los decorados, la luz y la ambientación. No podemos olvidar la importantísima contibución de la música (cortesía de Seppuku Paradigm) cuyos sonidos de corte ambient/drone/industrial contribuyen a acrecentar la sensación de desasosiego reinante en la película.
Eden Log es una película poco convencional en el género de la ciencia ficción contemporánea. Su estilo narrativo, su temática, su enfoque estilizado e intelectual así como su ambientación provocaron críticas negativas por parte del espectador medio de este género, más acostumbrado a argumentos sencillos, acción, efectos especiales y finales cerrados donde todo queda claramente explicado. Eden Log rechaza estas convenciones y crea un universo visual muy personal, de ahí que las reacciones hayan sido bastante extremas, sin término medio entre detractores y admiradores. Imagino que la película tiene mucho más interés para seguidores de cine de autor y cine experimental que para el fanático standard de la ciencia ficción. En definitiva, Eden Log es una obra valiente y atrevida, cuyos creadores buscaron romper con los moldes y las convenciones establecidas de la ciencia ficción y la distopía, géneros en los que es complicado innovar, para crear algo nuevo y adentrarse en terrenos más estimulantes y novedosos.
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