domingo, 9 de octubre de 2011
JACKIE O'MOTHERFUCKER "Liberation"
viernes, 30 de septiembre de 2011
INGRAM MARSHALL: "Gradual Requiem"
Estas tres piezas, compuestas a lo largo de los años 70 y 80, nos ofrecen un ejemplo de la visión creadora de Marshall quien, a pesar de venir del mundo más académico de la música contemporánea, en este disco se mueve en ámbitos más intuitivos cercanos al ambient y a las atmósferas etéreas y misteriosas.
Utilizando piano, sintetizador, gambuh (un tipo de flauta de Bali), instrumentos de viento, mandolina, voces y sonidos pre-grabados, Marshall elabora unos paisajes sonoros melancólicos y de gran belleza, en los que luces y sombras se alternan y metamorfosean de manera fluída en medio de atmósferas rebosantes de eco y delay. El hecho de combinar instrumentos acústicos con otros de origen electrónico le permitió ofrecer una paleta de sonidos mucho más rica y variada para así poder satisfacer sus necesidades creativas. El uso del gambuh le añade a su propuesta estética un sabor todavía más exótico y seductor.
Su música no ofrece melodías, ni ganchos, ni clímax, simplemente está ahí, en pleno equilibrio en el espacio, instalada sobre pulsaciones misteriosas, avanzando en lentas mutaciones a través de texturas sonoras que se van solapando y evolucionando, como un océano en movimiento o un satélite gravitando. De hecho, Marshall definió algunas de sus composiciones como “música contínua”, es decir, que no tiene inicio ni final, sino que existe durante un período de tiempo que podía ser minutos, horas e incluso días. Composiciones aparentemente básicas y sencillas pero que van creciendo con sucesivas escuchas, revelando matices, destellos y sensaciones nuevas así como una riqueza y complejidad interna que las hace únicas.
A nivel visual su música es riquísima: los sonidos y los ecos nos transportan a paisajes desolados y misteriosos envueltos en la niebla, sus texturas tan bien estructuradas nos conmueven profundamente a nivel emocional mientras su pulsación arcáica nos hipnotiza y nos mece, llevándonos al umbral del sueño para después soltarnos la mano y dejarnos proseguir nuestro viaje en solitario.
lunes, 5 de septiembre de 2011
AD LUX TENEBRAE
Ad Lux Tenebrae vienen de la ciudad de Ekaterimburgo, en Siberia, y forman parte de una pequeña pero fascinante escena local de grupos dedicados al dark ambient, al drone ambient y a la música ritual, trabajando con grupos hermanos de su misma ciudad como Velehentor y Closing The Eternity, de los que también hablaremos en este artículo.
El disco más antiguo de Ad Lux Tenebrae que tengo en mi poder fue grabado en el año 2002 junto a otro de los grupos legendarios de la escena siberiana: Velehentor. Se titulaba “Dyatlov´s Pass”, obra maestra del ambient ritual-chamánico que incluía 2 extensas composiciones: primero, un tema de más de una hora de duración a cargo de Velehentor y después otro tema de 46 minutos interpretado por Velehentor y Ad Lux Tenebrae, un verdadero agujero negro en el que los drones ultra-profundos elaborados por las dos formaciones nos llevan en un viaje interior hacia lo más oscuro y recóndito de nuestra alma. Velehentor elabora sus drones subyugantes y expansivos con notas que se mantienen en el aire indefinidamente, mientras que Ad Lux Tenebrae utiliza todo tipo de percusiones (hierros, campanas, gongs) y voces que deben tanto a los cantantes guturales de Mongolia como a los monjes Tibetanos. Atmósfera sobrenatural, fría, desoladora, fiel reflejo de los gélidos paisajes siberianos. Uno de los discos más oscuros, intensos y devastadores de las últimas décadas. Insisto, escuchar este disco es una experiencia que va mucho más allá del simple proceso de escuchar música, es un proceso de hipnosis, trance, descenso a los infiernos y purificación espiritual.
La segunda grabación de la que hablaré es del año 2004 y se titula “Nearby Being”. Se trata de una colaboración entre Ad Lux Tenebrae y su grupo hermano Closing The Eternity. En este disco los dos grupos ofrecen una lección magistral de música ritual, hipnosis, drone, con una atmósfera más etérea y caleidoscópica que el anterior “Dyatlov's Pass” y construyendo riquísimas capas de sonido y paisajes de una belleza inquietante. Todos los drones y atmósferas fueron generados con instrumentos acústicos: hierros, campanas, madera, cuencos tibetanos y diversos objetos fabricados por Ad Lux Tenebrae. Las tres extensas composiciones (cerca de 20 minutos cada una) sirven una vez más para la meditación y el viaje interior. Los sonidos, expansivos y acogedores, ascienden hacia la bóveda celestial y nos dejan al borde de un abismo en el que se sugiere que hay algo más allá. Un disco cuyos efectos a nivel emocional y espiritual se dejan notar de manera sutil pero efectiva, su escucha nos hace diferentes cada vez.
El primer disco en solitario de Ad Lux Tenebrae es del año 2006 y se titula “Sketches From That Autumn”, un trabajo no tan oscuro pero sí tan misterioso como los anteriores. Es un trabajo de carácter más explorador y variado, de naturaleza improvisada. El grupo se fue a los Montes Urales en Siberia, a diversas cabañas abandonadas, bosques, pantanos y ríos, y allí, lejos de la civilización, grabó los temas de este disco, improvisaciones de guitarra acústica, arpa, violín, instrumentos caseros, field recordings de sonidos naturales, grabaciones antiguas de música folk siberiana y cantos chamánicos. Cuando escucho este disco puedo sentir en la distancia las fuerzas primigenias de los bosques y montañas siberianas donde estos temas fueron grabados, su espíritu ascético y su vibración chamánica.
El siguiente trabajo de Ad Lux Tenebrae recopila dos rituales celebrados en 2004 y 2008, y se titula “Zov Predkov”. Es un trabajo de carácter ritual y chamánico, repleto de cantos y voces en trance, percusiones manuales y electrificadas, drones primitivos. Música en estado salvaje, indomable, fuera de la civilización, respirando la pureza de abandonados parajes siberianos. Un disco que suena vivo y orgánico, con momentos de intensidad poderosa y pasajes misteriosos y herméticos. Los aspectos mágicos de estas composiciones, así como su atmósfera ritual, lo hacen ideal para acompañar las sesiones de meditación profunda. Su escucha continuada puede provocar cambios imprevisibles en el interior del oyente.
El último trabajo hasta la fecha de Ad Lux Tenebrae es otra colaboración, de nuevo con Closing The Eternity, se trata de un doble cd grabado en 2005 pero publicado en 2010, y que tiene por título “Skywards The Infinity”, disco que profundiza en su anterior colaboración (“Nearby Being”), es decir, texturas sonoras riquísimas, drones hipnóticos, sonoridades flotantes en el horizonte, dark ambient trascendental.
Esta es hasta ahora la discografía de este fascinante proyecto, una música que obviamente no será del gusto de las audiencias mayoritarias pero sí de todas aquellas personas que estén buscando experiencias hipnóticas cercanas al misticismo y a la exploración de realidades interiores poco frecuentadas.
viernes, 29 de julio de 2011
BELA TARR: Sátántangó
Un colectivo de agricultores en Hungría ve cómo su sueño se ha venido abajo tras la caida del comunismo. Aislados del mundo, sobreviven en la miseria, hundidos en el alcoholismo, la depresión y la decadencia moral. Sobreviven al paso de los días conforme pueden, emborrachándose, prostituyéndose, peleándose, en medio de un paisaje gris, opresivo, vacío y desolado. El infierno en la tierra. Perdedores, fracasados, cobardes, borrachos, desarraigados, abandonados: a pesar de eso, creen en los milagros. Su única esperanza reside en Irimias, su lider espiritual, su profeta, su mesías, que les promete un nuevo futuro, una nueva utopía en la que creerán con desesperación, hasta las últimas consecuencias.
Sátántangó (1994) es una de esas experiencias cinematográficas clave en el cine del siglo XX, una obra fascinante e inabarcable que nos sumerge en un mundo de soledad, oscuridad y desaliento que transforma al espectador gracias al poder sugestivo y curativo de sus imágenes. A pesar de ser una película durísima tanto en el contenido como en su plasmación visual, a pesar de su temática enigmática, alegórica e incluso mística, de su duración (más de siete horas) y de ese austero uso del blanco y negro, su efecto reparador y liberador es indescriptible. Obviamente no es una obra para mentes superficiales, para consumidores de cine de entretenimiento ni para personas con poca disciplina, pero si uno entra en su mundo sabiendo lo que se va encontrar, la recompensa es máxima.
Obra fundamental del director húngaro Bela Tarr, el film ofrece el sello característico de todos sus trabajos y de su personal estilo de narrar historias: personajes solitarios, silenciosos, deshauciados, de raíz Dostoyevskiana, viviendo al límite de la existencia, hundidos en la apatía y asfixiados por una realidad gris y sin sentido, paisajes desolados, casas en ruinas, hombres encorvados deambulando por calles vacías, bajo la incesante lluvia y el cielo plomizo, descampados llenos de barro y charcos, callejones repletos de basura y mierda donde perros abandonados buscan comida, la soledad, el vacío, la callada desesperación que asesina por dentro.
Las películas de Bela Tarr son trabajos extremadamente cuidados a nivel visual, son ese tipo de películas que, al igual que sucede con las obras de Tarkovsky o de Angelopoulos, se aprecian en un sentido casi pictórico: esos planos secuencia lentísimos, interminables, en los que la cámara se mueve con parsimonia, milímetro a milímetro, como si observásemos un cuadro, donde cada objeto, cada luz y cada sombra están ahí colocados con intención, nada sobra, sólo es cuestión de admirar la belleza inagotable en cada fotograma, en cada segundo que pasa ante nuestros ojos. A pesar de su austeridad, el impacto visual es descomunal, hay veces que es difícil asimilar tanta belleza.
Sátántangó se abre con una inquietante secuencia de 8 minutos en el que vemos unas vacas caminando a través del interminable barro y los charcos de agua estancada en la pequeña aldea rural en ruinas, bajo un cielo oscuro y opresivo. No se ve a nadie por las calles desiertas. Miseria, desolación, abandono, y un clima espiritual de aridez y desamparo. Vacas vagando sin rumbo ni destino, igual que los hombres que todavía viven en esta aldea. Misterio, incertidumbre, expectación ante lo que vendrá después. Tarr nos está enseñando a mirar de otra manera, a percibir el tiempo desde otra perspectiva, a romper con los patrones culturales que nos ha impuesto la sociedad en que vivimos y a aprender que hay otras maneras de sentir, ver y oir. Abrir los ojos y aprender a mirar de nuevo. Arte. Nada más. Nunca se ha dicho que el arte tenga que ser “fácil” y “agradable” (es decir, la concepción burguesa del arte como pasatiempo, como entretenimiento). Obviamente, esto le puede parecer una tomadura de pelo al espectador medio, ese que busca argumento, acción, movimiento, persecuciones, efectos especiales, diálogos ingeniosos y ocurrentes. Muy bien, allá cada uno con sus gustos. En el caso del cine de Bela Tarr la lentitud extrema de sus planos es su mayor virtud ya que intensifica las sensaciones al máximo, el espectador se sumerge totalmente en ese universo visual, paladeando cada imágen con tiempo, amplificando así el efecto en nuestros resortes sensitivos y emocionales. El problema que muchas personas puedan tener con este tipo de películas no es la lentitud sino el exceso de intensidad, el sentirse avasallados por el peso de las imágenes y la cantidad de pensamientos (no siempre agradables) que suscitan. El caso más claro es el de la polémica escena de la niña que, mientras su madre se prostituye con un cliente, decide expulsar toda su frustración matando a su gatito. En este fragmento de la película observamos lentamente y con detalle cómo la niña tortura a su gatito golpeándolo y arrastrándolo por el suelo y acto seguido lo envenena, para después suicidarse ella tomando matarratas. Todo esto durante unos 20 minutos en primer plano, sin música (sólo la lluvia de fondo) y con un gato real, sin piedad, sin artificios, en una escena de una intensidad desgarradora, que en absoluto es un ejercicio estilístico de violencia gratuita sino que es una dolorosa reflexión sobre la crueldad humana y el abuso de poder contra los más débiles.
Cuando uno ve obras como Sátántangó se da cuenta de por qué el cine es arte, en mayúsculas, y también entiende por qué gran parte de las películas que se estrenan hoy en día son auténtica bazofia intrascendente cuyo único fin es hacer que pase el tiempo de la manera más aséptica posible. Ver Sátántangó es mucho más que el simple acto de ver una película, es una experiencia única en sí, un viaje a lo más oscuro del alma humana cuyos efectos perduran en nosotros para siempre.
lunes, 4 de julio de 2011
LA FAM Nº 4 YA DISPONIBLE

El número 4 de La Fam ya está disponible.
Incluye artículos y reseñas sobre Arktau Eos, Voodoo Muzak, Traummaschine, Mick Harris, Popol Vuh, Swans, Gyakusatsu, Mauthausen Orchestra, Elias Merhige, Biota y más.
24 páginas en blanco y negro, casero y absolutamente gratuito, como tiene que ser.
Personas interesadas contactad a través del correo lafamzine@gmail.com
miércoles, 22 de junio de 2011
ROCK IN OPPOSITION
A finales de los años 70, una serie de grupos de diversos paises decidieron aunar esfuerzos para ofrecer nuevas propuestas en contra de lo que estaba establecido por las discográficas, prensa y establishment musical. El proyecto inicial surge de las manos del legendario grupo británico Henry Cow (liderado por músicos respetadísimos en la escena más experimental como Fred Frith y Chris Cutler) quienes, tras contactar con grupos afines en la escena europea, decidieron fundar el movimiento R.I.O. y trabajar al margen de los canales oficiales. Henry Cow se lo propusieron a los italianos Stormy Six, los belgas Univers Zero, los franceses Etron Fou Leloublan y los suecos Samla Mammas Manna. Esto ya es indicativo del grado de inconformismo del movimiento: en una época en la que el mercado del rock estaba dominado por los anglosajones, el R.I.O. surgió como un proyecto internacionalista, de hecho sólo había un grupo británico, y el inglés no era el idioma dominante ya que cada grupo cantaba en su lengua materna.
En 1978 los diferentes grupos se convirtieron en colectivo y establecieron su punto de reunión en los estudios Sunrise, en Suiza, donde también grabaron la mayoría de sus discos. Establecieron unos criterios musicales para pertenecer al colectivo. Estos eran: excelencia musical, trabajar activamente fuera del ámbito musical y tener una actitud comprometida en el rock. Tras las primeras reuniones se añadieron los británicos Art Bears, los franceses Art Zoyd y los belgas Aksak Maboul.
A pesar de las diferencias estilísticas entre todos los grupos, todos ellos coincidían en su enfoque absolutamente iconoclasta y experimental hacia la música. Partiendo del rock progresivo más radical (Zappa and The Mothers, Magma, King Crimson), combinaron sonidos provenientes del jazz (free y fusión, Coltrane, Coleman, Davis, etc.), la música contemporánea (Messiaen, Stravinsky, Schoenberg, Bartok), improvisación, folk y todo tipo de rarezas.
En un principio se habló de tener un cierto grado de compromiso social en las letras, y así fue en los casos de Henry Cow, Art Bears y Stormy Six, pero no en los otros grupos, que en la mayoría de ocasiones optaron por hacer música de carácter instrumental y alejada de todo contenido social, especialmente en el caso de Univers Zero y Art Zoyd. De ahí surgieron diferencias en el seno del colectivo y tras poco más de un año de actividad (reuniones, intercambios, festivales organizados en diferentes paises), los grupos decidieron dejar la acción conjunta a finales de 1979.
A pesar de su breve existencia el R.I.O. continuó su labor a través de sellos como Recommended y Cuneiform, y cientos de grupos siguieron trabajando bajo sus coordenadas estilisticas: grupos como Present, 5 uu's, Motor Totemist Guild, Nazca, Guapo y tantos otros.
A pesar de su breve existencia el R.I.O. continuó su labor a través de sellos como Recommended y Cuneiform, y cientos de grupos siguieron trabajando bajo sus coordenadas estilisticas: grupos como Present, 5 uu's, Motor Totemist Guild, Nazca, Guapo y tantos otros.
A continuación repasamos los 8 grupos que formaron parte del colectivo Rock In Opposition desde 1978 a 1979, fecha en la que se disolvió el movimiento.
HENRY COW
Ejemplo perfecto de grupo que combina vanguardia estética y compromiso político. Pioneros del R.I.O. con su combinación de rock progresivo de corte radical, free jazz, música contemporánea e improvisación, todo ello respaldado por letras de explícita tendencia izquierdista. Un grupo admirable en todos los sentidos. Álbumes clave: “In Praise Of Learning” (1975) y “Western Culture” (1978).
Ejemplo perfecto de grupo que combina vanguardia estética y compromiso político. Pioneros del R.I.O. con su combinación de rock progresivo de corte radical, free jazz, música contemporánea e improvisación, todo ello respaldado por letras de explícita tendencia izquierdista. Un grupo admirable en todos los sentidos. Álbumes clave: “In Praise Of Learning” (1975) y “Western Culture” (1978).
STORMY SIX
A pesar de sus inicios algo más convencionales, los italianos Stormy Six evolucionaron poco a poco (especialmente gracias a sus contactos con Henry Cow) hacia un rock progresivo más complejo e intenso, recurriendo también a textos anticapitalistas y en defensa del proletariado, manteniendo una relación cercana al Partido Comunista Italiano. Su disco fundamental fue “Macchina Maccheronica” de 1980.
A pesar de sus inicios algo más convencionales, los italianos Stormy Six evolucionaron poco a poco (especialmente gracias a sus contactos con Henry Cow) hacia un rock progresivo más complejo e intenso, recurriendo también a textos anticapitalistas y en defensa del proletariado, manteniendo una relación cercana al Partido Comunista Italiano. Su disco fundamental fue “Macchina Maccheronica” de 1980.
ETRON FOU LELOUBLANEl grupo más loco, caótico y lúdico de todo el movimiento R.I.O. Los franceses grabaron diversos álbumes de música nerviosa, angular y convulsa similar a Captain Beefheart y textos surrealistas y muy singulares. Clásicos: “Batelanges” (1977), “Les 3 fous perdegagnent” (1978) y cualquiera de sus discos en los años 80.
UNIVERS ZEROMezcla de Magma, Henry Cow y King Crimson pero mucho más oscuros, cruce de caminos entre el R.I.O. y el Zeuhl, Univers Zero han venido grabando la música más amenazadora e intimidatoria de las últimas décadas. Evolucionaron de un sonido más acústico en plan orquesta de cámara pasada por el filtro progresivo (“1313” en 1977, “Heresie” en 1979, su obra maestra) para después ir incluyendo elementos eléctricos (“Ceux de Dehors”, 1981). Una fascinante trayectoria que llega hasta nuestros días.
ZAMLA MAMMAZ MANNA
Extraña banda sueca de folk-prog con ecos del primer Zappa con los Mothers of Invention. En ocasiones mostraban su faceta más oscura con largas piezas estructuradas e improvisaciones salvajes a lo Henry Cow. Indispensable: “Schlagerns Mystik” (1978).
Extraña banda sueca de folk-prog con ecos del primer Zappa con los Mothers of Invention. En ocasiones mostraban su faceta más oscura con largas piezas estructuradas e improvisaciones salvajes a lo Henry Cow. Indispensable: “Schlagerns Mystik” (1978).
ART BEARSGrupo fundamental y absolutamente seminal. Nacidos tras la disolución de Henry Cow en 1978 y liderados por Chris Cutler, Fred Frith y Dagmar Krause. Canciones cortas que acumulan niveles descomunales de intensidad, oscuridad y belleza. Letras durísimas, criticando el lado más injusto de la sociedad. Tan sólo grabaron tres álbumes, todos ellos indiscutibles joyas: “Hopes And Fears” (1978), “Winter Songs” (1979) y “The World As It Is Today” (1980).
ART ZOYD
Sus primeros trabajos, absolutamente fascinantes, se encuentran entre lo mejorcito de la música experimental francesa. Música minimalista, compleja, bellísima, sublime y misteriosa, hecha para ser escuchada con los cinco sentidos. Cualquiera de sus 5 o 6 primeros discos es una joya, pero su obra maestra absoluta es el doble disco “Phase 4” de 1982.
Sus primeros trabajos, absolutamente fascinantes, se encuentran entre lo mejorcito de la música experimental francesa. Música minimalista, compleja, bellísima, sublime y misteriosa, hecha para ser escuchada con los cinco sentidos. Cualquiera de sus 5 o 6 primeros discos es una joya, pero su obra maestra absoluta es el doble disco “Phase 4” de 1982.
AKSAK MABOULFascinante mezcla de jazz, prog-rock, improvisación, folk, música contemporánea, cintas manipuladas, trabajo de post-producción en estudio y mucho más. Para su segundo disco, el clásico “Un Peu de l'Ame Des Bandits” (1980) contaron con la colaboración de miembros de Art Bears y Univers Zero.
miércoles, 8 de junio de 2011
BORIS "Pink" (2005)
A estas alturas de la película no se trata de ser el más duro. O puede que sí. No lo sé. En esto de la música siempre te acaba te saliendo un último duro de la siguiente esquina. Luego está nuestra capacidad de dolor. El conocimiento de nuestra cueva y de los personajes que habitan en ella. Los diversos monstruos que nos ocupan. Y el gusto por la electricidad, por ese latigazo que recorre nuestra espina cuando metemos los dedos en el enchufe. ¿O es que no recuerdan cómo se les erizaba el pelo? Eso era lo mejor, y el pestazo a quemado de nuestra propia carne, y esos tres segundos que te quedas en blanco que es cuando traspasas el umbral. Lo peor, cuando te ataban a la camilla. Lo mejor, el aliento de la enfermera si mascaba fresa o vainilla. Los pellizcos cuando aplicaban mal los electrodos. O el jueguecito de le doy o no le doy a los voltios, bajo la palanca y te frío, o espero unos segundos y, cuando no te enteres, suelto la corriente. Cuando te quitan de ahí y te llevan fuera, el zumbido que te queda es persistente. Dura. Depende del día, unos minutos, o unas horas.
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