viernes, 29 de junio de 2012

Mariolina Zitta & Alio Die: "La sala dei cristalli" (2010)



Mariolina Zitta es una investigadora sonora que lleva años estudiando lo que ella llama “música de los orígenes”, es decir, objetos y sonidos relacionados con la naturaleza y con la pre-historia del ser humano. Su interés por la espeleología la llevó a interesarse también por las riquísimas sonoridades que se pueden generar en cuevas (en discos como “Perle di grotta – La musica delle stalattiti” de 1999) así como los sonidos de los murciélagos (que grabó en el disco “Concert for Bats, voices and natural sounds de 2007).

Cuando surgió la posibilidad de grabar un disco con Alio Die (uno de los músicos más fascinantes de la escena ambient-drone) estaba claro que el resultado iba a ser un trabajo digno de escuchar, y así resultó con esta colaboración que ambos grabaron bajo el título de “La sala dei cristalli” en 2010.

Las piezas de este cd fueron grabadas en diversas cuevas en Liguria y Sardinia, recurrriendo principalmente al sonido de piedras, estalactitas, conchas y flautas, así como grabaciones de campo y cómo no, los majestuosos drones a cargo del maestro Alio Die. El sonido del disco es absolutamente orgánico, natural y vivo: se escucha perfectamente el agua cayendo, los ecos producidos por las piedras resonantes y los espacios inmensos en el interior de las cuevas. A pesar de su planteamiento tan básico, las esculturas sonoras que Alio Die y Mariolina Zitta esculpen con sus rudimentarios instrumentos son de una belleza insondable. Obviamente no estamos hablando aquí de “música” ni de “melodía” sino de sonidos, texturas, reverberaciones y atmósferas.

El disco funciona especialmente bien por la noche, en estado de somnolencia: sus sonidos naturales nos van relajando y sumiéndonos en un estado meditativo, haciéndonos descender progresivamente en un itinerario subterráneo hacia grutas y espacios más y más profundos (tanto física como psicológicamente), absorbiéndonos gradualmente hasta hacernos perder la conciencia de lo que nos rodea.

Un disco absolutamente recomendado para los viajeros del sonido.

domingo, 10 de junio de 2012

Franck Vestiel: "EDEN LOG" (2007)


Hay obras que nos muestran un descenso al infierno. Eden Log comienza directamente en el infierno, varios niveles bajo tierra, en plena plantación subterránea, con el protagonista emergiendo de un charco de barro y realizando su viaje hacia arriba, remontando niveles a través de cavernas, túneles y laberintos apocalípticos donde se ha desatado el caos, hasta llegar a la superficie. Los minutos iniciales de Eden Log sumen al espectador en un profundo desconcierto y en un estado mental más bien incómodo. Intentamos ver en la oscuridad, con nuestros ojos cegados por fogonazos intermitentes de luz, una temblorosa figura humana que sale de un charco de barro y se arrastra por el suelo en lo que parece ser una cueva. Una especie de parto doloroso, un despertar en un mundo hostil en la soledad más absoluta. A partir de ahí empieza su fascinante viaje. El espectador se ve arrojado a ese charco de barro y a ese mundo subterráneo, oscuro y húmedo, sin saber qué ocurre ni qué va a suceder. Esta sensación de desconcierto y confusión es algo meticulosamente preparado e intencionado por parte del director Franck Vestiel con la intención de que nos identifiquemos con el protagonista en primera persona, así pues, sólo sabemos lo que él sabe, y al mismo tiempo desconocemos lo que él desconoce. Esta perspectiva añade muchísima más intensidad a la historia, que se desenvuelve ante nuestros ojos de la misma manera que lo hace para el personaje. La desorientación, el miedo y ansiedad que sentimos es la misma que siente el personaje. Al mismo tiempo, la confusión y el caos que dominan la obra no son fruto de la casualidad sino algo intencionado, para que el espectador valiente vaya resolviendo con paciencia los enigmas que se le van planteando.

Esta es una obra difícil, rica y sugerente que requiere varios visionados para asimilar todas las ideas que contiene su argumento, una especie de rompecabezas que el personaje (y nosotros al mismo tiempo) va reconstruyendo en su viaje. La compleja trama argumental, emparentada con el género distópico, presenta una sociedad futura en la que los árboles producen la suficiente energía como para abastecer a las ciudades, contribuyendo así a la creación de un nuevo paraíso, un nuevo Edén. Pero estos árboles necesitan alimento, y lo extraen de seres humanos que son encerrados en cajas de las que las raíces de los árboles irán consumiendo la energía humana en diversas plantaciones subterráneas. Estas personas, en su mayoría inmigrantes y enfermos, han sido engañados y transportados allí con la promesa de una nueva vida, pero en realidad se les ha esclavizado y explotado hasta la muerte. Su “sacrificio” es necesario para la supervivencia de esta nueva sociedad. Los ciudadanos libres de la superficie obviamente no saben nada al respecto, las autoridades por supuesto se encargan de guardar el “secreto”. Esa sociedad que se presume “libre” y “perfecta” en realidad se basa en la mentira, la explotación, la esclavitud y el dolor. Así pues vemos como Eden Log se aparta de la ortodoxia del género para introducir diversas capas de lectura, a nivel social, medioambiental, simbólico e incluso religioso: la explotación y esclavitud de inmigrantes, el alto precio que la sociedad civilizada paga para seguir subsistiendo, las diferencias entre ciudadanos de primera y de segunda categoría, el abuso de los recursos naturales y sus posibles consecuencias, el secretismo malintencionado y la ocultación de información por parte de las autoridades para no alarmar a la población, etc.

La escenografía e iluminación son parte fundamental del impacto que produce Eden Log: los 90 minutos de la obra nos envuelven en una atmósfera monocromática en la que predominan el blanco, el negro y el gris (aunque en realidad no fue grabada en blanco y negro, todo es fruto del excelente trabajo de iluminación), una ambientación oscura y apocalíptica que nos recuerda a otras obras como Tetsuo, Cube, Alien o a los pasajes más sombríos de Stalker. Los personajes se mueven en opresivos y claustrofóbicos paisajes subterráneos, alcantarillas, centrales hidroeléctricas, naves industriales abandonadas, con una presencia constante de suciedad, humedad, charcos de agua sucia, amasijos de hierro y maquinaria abandonada, rota y en desuso. Visualmente es una obra fascinante, y ese es uno de sus puntos fuertes. Este enfoque de la fotografía y escenografía, con su acabado oxidado y sucio, le da un toque artístico y estilizado a la película que no es habitual en las obras de ciencia ficción, más proclives al entretenimiento banal y a los efectos especiales llamativos, explosiones y naves espaciales. En Eden Log no se busca la espectacularidad sino la creación de tensión y angustia a través de los decorados, la luz y la ambientación. No podemos olvidar la importantísima contibución de la música (cortesía de Seppuku Paradigm) cuyos sonidos de corte ambient/drone/industrial contribuyen a acrecentar la sensación de desasosiego reinante en la película.

Eden Log es una película poco convencional en el género de la ciencia ficción contemporánea. Su estilo narrativo, su temática, su enfoque estilizado e intelectual así como su ambientación provocaron críticas negativas por parte del espectador medio de este género, más acostumbrado a argumentos sencillos, acción, efectos especiales y finales cerrados donde todo queda claramente explicado. Eden Log rechaza estas convenciones y crea un universo visual muy personal, de ahí que las reacciones hayan sido bastante extremas, sin término medio entre detractores y admiradores. Imagino que la película tiene mucho más interés para seguidores de cine de autor y cine experimental que para el fanático standard de la ciencia ficción. En definitiva, Eden Log es una obra valiente y atrevida, cuyos creadores buscaron romper con los moldes y las convenciones establecidas de la ciencia ficción y la distopía, géneros en los que es complicado innovar, para crear algo nuevo y adentrarse en terrenos más estimulantes y novedosos.

lunes, 28 de mayo de 2012

HAPPY FAMILY



El Zeuhl fue un género que cuajó de manera considerable en Japón. Hace un tiempo publicamos en La Fam un artículo sobre el legendario grupo japonés Ruins (http://famzine.blogspot.com.es/2009/06/ruins-stonehenge-1990.html). Ahora le toca el turno a otros japoneses absolutamente majaras como es el caso de Happy Family. Su culto es bastante más minoritario que el de Ruins, posiblemente debido a que Happy Family tan sólo grabaron un par de discos (el self-titled “Happy Family” en 1995 y “Toscco” en 1997) y poco después desaparecieron de la escena.

Moviéndose entre el sonido Zeuhl (siguiendo, cómo no, el patrón de Magma), los ecos de Univers Zero y Present así como el jazz-fusion y el rock progresivo más radical (especialmente King Crimson en la etapa “Starless” y “Red”), Happy Family crearon una propuesta basada en ritmos ultra-complejos y matemáticos (parece como si su intención fuese que cada riff sea más difícil que el anterior), pero con líneas melódicas que a pesar de su complejidad son muy infecciosas y adictivas, en plan funky con mucho groove. Y a pesar de ser un grupo que proviene del rock progresivo, su potencia y pegada era descomunal, rozando a veces la energía desenfrenada y la descarga de adrenalina del punk (de hecho diría que es el grupo con el sonido más agresivo de la escena avant-prog).

El cuarteto funcionaba con teclados que combinan el piano con los sonidos en plan no-wave, guitarra ultra disonante, esquizofrénica y descarriada, bajo grueso y crepitante, y un batería loquísimo. Un grupo instrumental, pero con un sonido creativo y variado como pocos. Obviamente estamos hablando de unos auténticos musicazos que interpretan sus enrevesados temas con perfección milimétrica, combinando de forma impecable virtuosismo y brutalidad. Momentos de cuelgue absoluto, cambios de ritmo constantes e imprevisibles, infinidad de estilos musicales abordados con sorprendente maestría, canciones que evolucionan de forma dinámica y super-fluida, transformándose constantemente y haciendonos viajar por territorios peligrosos y excitantes.

Clásicos absolutos de la vertiente más experimental del rock progresivo, con un par de discos absolutamente fascinantes, de esos que te revelan cosas nuevas en cada escucha y que mantienen la atención del oyente sin poder descansar, ya que en cada canción ocurren tantas cosas que es imposible desconectar.

Bendita locura la de Happy Family.

martes, 8 de mayo de 2012

AND ALSO THE TREES: "Hunter not the hunted" (2012)



Una reseña escrita por Kawalero.

Un paseo nocturno por las afueras de la ciudad, una calle fantasma cortada de circulación, la naturaleza libre de sus cadenas grises. Bubas de alquitrán manchando las exiguas hierbas, su inherente naturaleza menguada por su proximidad a la urbe, un paisaje macabro bajo la iluminación de fondo del mundo de acero y hormigón. Si te alejas te pierdes, tu seguridad desaparece, es un mundo desconocido, antinatural, por una vez te sientes un hombre desprovisto de artificios que se pierde en lo instintivo. Te asusta. Te atrae. Lo necesitas.

lunes, 23 de abril de 2012

STONED JESUS


Siempre me ha fascinado esa línea genealógica que empezó con Black Sabbath en los 70, siguió con Saint Vitus en los 80 y continuó con Sleep y Electric Wizard en los 90. Por supuesto hay más nombres, y cada persona tendrá sus preferencias, y está claro que la abundancia de grupos en este estilo hace que abunde la mediocridad, pero de vez en cuando te encuentras con auténticas joyas como es el caso de este trío ucraniano llamado Stoned Jesus. El grupo no esconde sus simpatías hacia los maestros anteriormente mencionados, pero su música suena con tal naturalidad y desparpajo que les convierte en una apuesta ganadora.

Stoned Jesus se arrodillan ante la fórmula primigenia del riff y reciclan esa herencia sónica para ofrecernos un producto de la máxima pureza, sin ningún rastro de modernidad, pretensión o comercialidad. Simplemente hacen lo que les gusta y rinden homenaje a sus maestros, como ya hicieron Sleep en su día y a ver quién se lo discute. En el género del stoner rock / psychedelic doom la originalidad no es lo que prima, sino que el objetivo es dar con ese riff perfecto y con esa atmósfera lisérgica que nos provoque un cortocircuito en el cerebro, tal y como hicieron Black Sabbath o Blue Cheer en su día. Cerrar los ojos, sentir el calambrazo eléctrico en la espina dorsal y olvidar toda la mierda que nos rodea. Una sensación que yo busco incesantemente y que no me canso de repetir con infinitas variaciones. Y eso lo consiguen Stoned Jesus a la perfección.

Las canciones son de considerable minutaje (alrededor de los 10 minutos) basadas en tan sólo un par o tres de riffs como mucho. Riffs obviamente humeantes, lentos y super-guarros, saturados de distorsión y con expediciones a terrenos psicodélicos bastante peligrosos. Producción setentera, cálida y agradable, de esa que te hace dudar si el disco es de hace un par de años o si bien fue grabado en 1971, con un sonido de guitarra gloriosamente sucio y una voz a lo Ozzy sin ningún tipo de rubor. Mucho groove sencillo pero contagioso, pasajes de puro jamming y de desparrame absoluto así como cierto trasfondo blues pero del espesito. En fin, una mezcla entre el “Holy Mountain” de Sleep y el “Master of Reality” de Black Sabbath que te engancha de lo lindo. Naturalmente el uso de sustancias puede ofrecer una perspectiva más profunda de estas canciones, pero aun así su sonido a secas ya es suficiente para el viaje alucinógeno puro y duro.

Su debut, “First Communion” (publicado en 2010) es de obligada escucha para los seguidores del stoner doom psicodélico más puro, y su nuevo álbum “Seven Thunders Roar” (2012) ofrece un sonido más cercano al rock progresivo aunque sin perder sus raices sabbathianas. Les seguiremos la pista.

martes, 3 de abril de 2012

UNSANE: "Wreck" (2012)

Una reseña escrita por Kawalero.

Toda una tropelía desde el contenido noise-rock hasta esa portada tan particularmente desagradable (en su onda, vamos). Se genera un vicio insano con esa suciedad de guitarras y la percusión a veces medio tribal, un reflejo de un hogar perdido en alguna montaña nevada donde encontramos confort del tremendo frío exterior dentro de una destartalada cabaña, llena de suciedad por todas partes, recibiéndonos nuestro chucho piojoso entre un hedor que hemos hecho nuestro. Nos recostamos y sonreímos con nuestros cuatro dientes sucios, al fin y al cabo mejor aquí que fuera, un hogar es un hogar.

miércoles, 14 de marzo de 2012

VRESNIT


Cuando se piensa en los orígenes de la música se suelen visualizar imágenes de hombres metidos en cuevas hace miles de años, golpeando piedras, palos y primitivos objetos de percusión, usando caracolas y conchas de mar como instrumentos de viento y profiriendo cantos guturales para espantar sus miedos y venerar a sus dioses.

Sergei Ilchuk ofrece algo así como un retorno a estas musicas primitivas, cavernícolas, ancestrales, combinando reminiscencias atávicas y viajes del subconsciente en su fascinante proyecto llamado Vresnit. Este misterioso artista ruso ha grabado desde el año 2008 algunos de los discos más trascendentales de la escena ambient / drone / ritual más reciente.

Discos como “Kalen Ven”, “Vjuga - Ljet - Duj” o “Tunvet” nos transportan al inconsciente colectivo de esas tribus primigéneas, a cuevas, bosques y montañas desconocidas por el hombre, a paisajes desolados e insondables. Un viaje arcáico y chamánico generado por los instrumentos principalmente acústicos que Ilchuk utiliza, como por ejemplo gongs que crean atmósferas densas e impenetrables, percusiones sencillas y espartanas que sugieren ritmos rituales e hipnóticos, todo tipo de objetos que Ilchuk golpea y raspa transmitiendo así el sabor áspero de la tierra, la madera y el hierro, flautas que suenan como pájaros salvajes, cantos recitados y susurros inquietantes.

Vresnit plasma esta cosmovisión en diversos rituales grabados de alrededor de 40 minutos de duración cada uno, en unos discos cuya presentación, también muy cuidada, ofrece imágenes similares a los dibujos de animales y símbolos que los hombres primitivos dibujaban en sus cuevas. Su aproximación al género del ambient / drone es mucho más primitiva, arcáica e intuitiva que la de la mayoría de grupos de su género: la música de Vresnit no ofrece melodías ni ganchos de ningún tipo a los que aferrarse, no hay sintetizadores ni tecnología. A pesar de ser un sonido muy crudo, simple y de carácter analógico, llama muchísimo la atención la riqueza en las texturas y lo sugerente de sus drones, así como el dinamismo en las estructuras de todos estos rituales. Las masas sonoras intentan transmitir la pulsación del tiempo y las imágenes de nuestros sueños, se puede percibir el aroma de la tierra y el cielo, las notas fluyen y se mueven de manera dinámica y natural, el sonido flota, vibra, avanza y crece, mutando y expandiéndose en reverberaciones y ecos que afectan a diversas partes dormidas en el subconsciente y en nuestra faceta onírica, atavismos subliminales, de forma similar al trabajo chamánico de grupos como Exotoendo, Halo Manash o los primeros Ain Soph.

Así pues el viaje está garantizado, sólo queda dejarse llevar por estos fascinantes sonidos y por todos los ciclos vitales que nos invita a visitar, vida, muerte, renacer, los animales, las personas y la naturaleza, devolviéndonos a tradiciones, leyendas y rituales olvidados por el paso del tiempo.
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