jueves, 22 de junio de 2017

SOL INVICTUS: "In the Rain" (1995)



La lluvia cae sobre las calles de las ciudades de Europa. Una lluvia incesante que nos hace quedarnos encerrados en nuestras casas mientras miramos a través de los cristales mojados de las ventanas y recordamos tiempos mejores. Nos dicen que el viejo continente se hunde, se resquebraja, se parte en diversos trozos, se ahoga bajo las olas de inmigrantes y se desangra por la amenaza terrorista. Esta preocupación por Europa ha sido una constante en la obra de Tony Wakeford y su grupo Sol Invictus desde sus inicios a finales de los años 80. En “In the Rain” (1995), el que es probablemente el mejor trabajo de su extensa discografía, esta lluvia y esa percepción de la decadencia de la civilización occidental atraviesan todas y cada una de las canciones que conforman el disco, sin olvidar los otros dos polos alrededor de los que gravitan las obsesiones de Wakeford: el amor y la muerte. Esta fue una de las obras fundamentales del llamado “Neofolk” o “Folk Apocalíptico” que a principios de los 90 en Inglaterra nos ofreció discos tan fascinantes como este “In the Rain”, el “Thunder Perfect Mind” de Current 93 o “But, What Ends When the Symbols Shatter?” de Death In June. Grupos todos ellos que iniciaron su andadura a principios de los 80 en la escena industrial y darkwave Británica y que compartían inquietudes y obsesiones como eran el ocultismo, el paganismo, el nazismo y la preocupación por la decadencia de occidente. Es curioso que todos ellos coincidieran en su evolución estilística y a principios de los 90 atravesaran esa etapa “Neofolk”, aunque de todos ellos, Sol Invictus fueron los que más enraizados estaban en este género. A pesar de tener un claro componente folk (Wakeford afirmó en entrevistas que en aquella época estaba muy metido en la música de Nick Drake y Leonard Cohen), la música de Sol Invictus va mucho más allá de los esquemas del género, como podemos apreciar claramente en “In the Rain”. Si bien las canciones parten de una estructura básica como es la guitarra acústica y la voz de Wakeford, su paleta sonora se expande con la participación de una pequeña orquesta de cámara (violines, cellos, trompetas, piano), así como la percusión y los sonidos de carácter eléctrico que le añaden muchísima profundidad y matices al sonido. La atmósfera del disco, marcada por la incesante lluvia, es deliciosamente melancólica, otoñal, intimista y decadente. La voz de Wakeford (que en mi opinión ha sido muchas veces injustamente criticada) es lo que le da un sabor tan especial a estas composiciones: a pesar de no ser un gran cantante (como tampoco lo eran Douglas Pearce o David Tibet) su voz frágil, quebradiza, como si estuviese a punto de derrumbarse, transmite una emoción y una intensidad que personalmente me pone los pelos de punta. Obsesionado por los amores perdidos o por los que nunca llegarán, por la muerte inevitable que nos alcanzará tarde o temprano, por el amor como fuerza de regeneración espiritual, por un mundo que se derrumba y de cuya progresiva extinción somos testigos impotentes, Wakeford entona sus letárgicos recitados y nos acompaña en este fascinante viaje que es “In the Rain”. Las 11 canciones que conforman el disco tienen un sonido y una estructura similar, algo de lo que se beneficia el disco porque la atmósfera se expande a lo largo de todos los temas, combinando la sencillez de las guitarras de Wakeford con la melodía y creatividad que aportan los instrumentos de cámara y con unos estribillos absolutamente memorables que en su belleza y fragilidad nos atrapan y atraviesan cada poro de nuestra piel. El caso más revelador es el del penúltimo tema del disco (“In Days To Come”), y que para mí es uno de los mejores del repertorio de Sol Invictus, que ejemplifica a la perfección la propuesta global de este disco: una melodía básica y repetitiva se utiliza como base para la canción en la que Wakeford describe con solemnidad el final de la civilización, un mundo sumergido en el caos, la violencia, la escoria y la avaricia, para a continuación conducirnos a un estribillo épico, bellísimo y estremecedor en el que se apunta a la llegada de una divinidad pagana surgida de los campos y de los bosques a la luz de la luna y que provocará un nuevo renacer de la especie. Sencillo pero tremendamente efectivo, tras esta explosión de intensidad y emoción, el disco se cierra con “Europa in the Rain II”, devolviéndonos una vez más a sentimiento de tristeza que nos invade al ver desde la ventana las calles mojadas de lluvia en nuestra vieja y enferma Europa.

martes, 9 de mayo de 2017

PIERRE HENRY: "Le Voyage" (1962)


Cada día me fascina más el trabajo de aquellos pioneros de la “musique concrète” y la música electro-acústica de los años 50 y 60. Ese primitivismo, ese sonido prehistórico, granítico y rugoso, pero al mismo tiempo combinado con un afán de experimentación sin límite y con esa dedicación a explorar todas las posibilidades del sonido y del ruido son absolutamente irresistibles. De entre todos esos artesanos del sonido, Pierre Henry fue uno de los más grandes, y obras como esta “Le Voyage” lo situaron como uno de los creadores más importantes de la música de vanguardia del siglo 20. Este trabajo, grabado en 1962, está basado en el Libro Tibetano de los Muertos y trataba de reflejar el viaje del alma desde el momento de la muerte hasta su reencarnación, atravesando diversos estados entre la muerte y el renacer. Música abstracta y difícil, pero con cierto regusto esotérico e incluso sobrenatural, algo que la hace todavía más intrigante. En una época en la que no contaban con ordenadores ni sintetizadores ni con la tecnología de la que disponemos hoy en día, artesanos como Pierre Henry trabajaban con la grabación, alteración y manipulación de todo tipo de sonidos para elaborar así sus atmósferas y texturas sonoras que en pleno siglo 21 siguen sonando increíblemente modernas y avanzadas. “Le Voyage” se abre con “Souffle 1”, una auténtica sinfonía de estertores, de respiraciones agonizantes que expresan el trance del cuerpo abandonando la vida y adentrándose en la muerte. Una pieza angustiosa que nos envuelve con sus sonidos asfixiantes y nos sitúa en el estado mental apropiado para iniciar este viaje. Los dos siguientes temas, “Après la Mort 1” y “Après la Mort 2”, nos adentran ya en el reino de la muerte. Los sonidos, de origen indescifrable, van siendo manipulados y se metamorfosean en formas y estructuras imposibles reproduciendo el gruñido de los dinosaurios, lenguajes y formas de comunicación desconocidas, las explosiones de una supernova y los ecos de las galaxias más lejanas. Un ejercicio de arqueología sonora que en ocasiones suena maquinal, robotizado e inhumano mientras que en otras ocasiones suena vivo y orgánico como las capas tectónicas en movimiento y los diferentes estratos rocosos moviéndose a velocidades vertiginosas. Le llega el turno a las divinidades y a los dioses en “Divinités Paisibles” y “Divinités Irritées”. La primera composición abandona las anteriores texturas rugosas y ásperas para sumergirnos en una atmósfera mucho más etérea, plantando las semillas de lo que años más tarde se llamaría “Dark Ambient” o “Drone”. La segunda es una breve y brutal composición en la que Henry experimenta con todo tipo de ruidos chirriantes y ritmos en descomposición que se podrían interpretar como una clara influencia en la electrónica más ruidista e incluso en géneros extremos como el Power Electronics. Tras este breve interludio llega “Le Couple”, donde vuelven a aparecer los sonidos de carácter ambient / drone, con latigazos metalizados y frecuencias corrosivas que hipnotizan con su una belleza misteriosa y abstracta. Escucho este tema y nunca me imaginaría que esto fue grabado hace más de 50 años. Suena tan avanzado, tan intenso y tan perturbador como si se hubiese grabado ayer mismo. “Souffle 2” concluye el viaje devolviéndonos a los sonidos de respiraciones asfixiantes que escuchábamos al principio de la obra, la respiración lo es todo en el momento de morir pero también en el momento de nacer, pero hacia el final de la pieza se le cede el paso a un drone final en caída libre que nos sumerge en el líquido amniótico y en los momentos previos a un nuevo nacimiento en el que todos los sonidos del universo entran en nuestro cuerpo convirtiéndonos en un gigantesco oído que capta hasta las vibraciones y ecos más lejanos.

miércoles, 25 de enero de 2017

Entrevista a MEPHISTOFELES

Mephistofeles son un trío argentino cuyo debut discográfico de 2016 (titulado “Whore”) supuso una verdadera revelación para los seguidores del stoner / doom más pantanoso y psicodélico. Herederos directos de una estirpe que parte desde Black Sabbath hasta llegar a Sleep, Uncle Acid y Electric Wizard, sus aplastantes e hipnóticos riffs llegados desde el otro lado del Atlántico ya han comenzado a hacer su efecto en todos aquellos fanáticos de los sonidos pesados y densos. Gabriel Ravera, guitarrista y vocalista del grupo, accedió amablemente a contestar a nuestras preguntas.



Antes de hablar de vuestro disco, me gustaría preguntaros por una serie de grabaciones que no existen en formato físico pero que circulan por internet con títulos como “Apophis”, “Kali” o “Lagash”, que suenan bastante diferentes a lo que hacéis ahora pero que también me han gustado mucho, con ese sonido que es como una combinación lo-fi de Om y Queen Elephantine. ¿Qué me podéis decir de esas grabaciones?
Esa serie de grabaciones tuvieron lugar en un periodo corto desde el 2012 hasta finales del 2014. Fueron una serie de EPs que grabé yo solo por mi cuenta y que, en aquel entonces, era lo que quería para Mephistofeles. Luego de grabar Master Doom, entré en una especie de lucha interior hasta decidir qué era lo que de verdad quería para Mephistofeles, dado que ambos materiales más allá de ser muy buenos, son totalmente incompatibles juntos, en mi opinión. Durante esa época de hecho me nutrí muchísimo con el sonido de bandas como Queen Elephantine y Earth. El drone mezclado con una atmósfera un tanto védica me habían tomado por completo en aquel entonces. Tiempo después decidí que no debían formar parte de la formación actual como composiciones, pero sí decidí sacarlas a la luz al menos por una plataforma, sin darles demasiado crédito ni propaganda.

Pasando ya al presente, vuestro disco debut (“Whore”) es una fantástica carta de presentación que presenta a un grupo muy joven pero con ideas muy claras en cuanto a sonido y actitud. ¿Cuáles serían las principales influencias a nivel musical que os han acompañado a la hora de componer los temas del disco?
Principalmente Black Sabbath, como la mayoría de bandas de este género supongo (risas). Pero sus primeros discos más que nada.  Siempre fui muy adepto a la escena nacional de mi país de los 70s, con grandes exponentes de bandas como Pappo’s Blues o Vox Dei, las cuales más que nada me nutrieron en el momento que empecé a aprender a tocar la guitarra y a solear. Uncle Acid & the Dead Beats también resultaron ser una gran influencia en mí que participó en la composición de los temas. Siempre admiré las vocales de esa banda.

Vuestros riffs me parecen absolutamente gloriosos y 100% adictivos. Está claro que sois unos artesanos del riff, expertos en la recreación de esos sonidos eléctricos, densos y fluidos que caracterizaban al hard rock de finales de los 60 y principios de los 70. Estos riffs, ¿os surgen de manera fácil, espontánea, improvisada o por el contrario os requieren un esfuerzo y un trabajo para que suenen tan perfectos?
En mi caso, la mayoría de los riffes salieron de manera bastante espontánea. Lo cual los llevó a trabajarse un poco más por el hecho de intentar no “sonar ya a otra cosa”, dado que la mayoría eran muy reminiscentes por ahí a otras canciones o influencias mías. Si vamos al caso de Whore, está en boca de todos el riff de “Kill Yourselfel cual es básicamente un “robo” a Electric Wizard de mi parte según algunos medios y oyentes. No voy a negar que es similar, pero ese riff se modificó porque originalmente era muy similar a Iron Man” de Black Sabbath. Quedó como una especie de “riff Frankenstein” entre Iron Man” yChosen Few”. Yo particularmente no lo siento como un robo, dado que jamás tuvo ese ímpetu desde el principio. A lo sumo, quizás una especie de tributo de mi parte hacia ambas bandas. Yo sospecho que en algún momento los riffes se agotarán solamente para este género si se quiere seguir siendo reminiscente a lo clásico. Por otro lado, siento que el disco quedó super natural con respecto a sus canciones y salieron de hecho a como yo las sentía y planeaba, así que quedé muy satisfecho con el resultado.

Vuestra música tiene muchos componentes extra-musicales que la hacen más excitante todavía. Uno de ellos es el cine: vuestras canciones emiten cierto aroma a cine de horror de serie B, a clásicos del género sexploitation, al porno más bizarro y vintage, a escenas de ángeles del infierno rodando por carreteras infinitas y sembrando el caos a su paso... ¿Cuáles son esas fuentes cinematográficas de las que habéis bebido?
Hay de todo un poco. Ya de pequeño disfrutaba de ver esta clase de películas con diversos familiares míos. Tanto de western como de motoqueros o persecuciones. Luego cuando tuve acceso a internet conocí lo que era el cine italiano y sus bizarreadas, fue muy loco. Más que nada, yo siendo dibujante, me llamaban la atención los carteles dibujados de las mismas películas. Me parecían geniales y muy potables a la hora de utilizarse como imagen. Hay muchas películas de qué hablar, pero las más recientes que he visto han sido “Satan’s Sadists” y “Glory Stompers”. Últimamente he incursionado un poco también en la imagen de la llamada escena del “Black Metal”, toda esa gráfica cruda fotocopiada y el corpse painting me han llamado mucho la atención.

Las letras de vuestros temas tienen un marcado carácter oscuro, macabro, violento y misantrópico. Las referencias a la muerte, al suicidio, la soledad, la marginalidad, las drogas, las perversiones sexuales y el ocultismo son temas que obsesionan a gran parte de la parroquia stoner / doom / psych. ¿De dónde viene la inspiración para escribir estas letras? ¿Están basadas en experiencias personales o son fruto de una imaginación morbosa?
Conocí a varios “personajes” durante mi adolescencia, que me dieron de qué hablar para este material, chicas también. Son esos momentos en los cuales solamente tenés ganas de ser iracundo y matar a alguien pisoteándole la cabeza sin darle oportunidad de pedirte perdón. Se ha dicho también que le hemos robado a Electric Wizard todo este concepto, pero no. Electric Wizard lo único que hizo fue incentivarme un poco más a que hable y cante sobre todas estas cosas que de hecho me molestaron hasta no hace mucho. Es un concepto que quizás quede en este disco solamente, por eso lo hace un tanto especial. Pero aun así creo que tengo material de qué hablar para un próximo disco.

Uno de los factores más excitantes de vuestro trabajo es todo el artwork, los carteles promocionales y las imágenes con las que acompañáis vuestras grabaciones y vuestra página web y que sirven de complemento perfecto a vuestra música. Todo este artwork, que transmite una visión sombría y degradada de la sociedad, está repleta de referencias al lado oscuro de las drogas, a adolescentes descarriadas, a personajes marginales, pornografía vintage, ocultismo y bikers fuera de la ley. ¿De dónde surge la inspiración para crear estos maravillosos trabajos visuales?
Gracias, yo me encargo de toda esa cartelería. Como había explicado anteriormente, siempre tuve en cuenta que lo visual es tan importante como el contenido. De hecho, si estos se complementan, “boom” sale algo completamente genial. Además veo actualmente distintas bandas que tienen muy buen sonido pero visualmente son un desastre y no genera interés con ningún público en especial. No tienen cómo identificarse o cómo decir en tan solo una imagen “vas a oír esto”, “somos esto”. Es una pena. Además, las portadas siempre ayudan a uno a visualizar las canciones mientras éstas se reproducen, te da a entender hasta quizás un poco más todo el concepto que trae consigo el sonido del disco. También hay que tener en cuenta que una persona hasta por ahí compra discos sin siquiera escucharlos, tan sólo porque le ha gustado la portada. Es increíble pero es tan normal como cierto, yo sostengo que eso es lo mismo que ocurre en lugares como Youtube. Vas a clickear en el álbum si te llama la atención la visual desde un comienzo.

Hay un grupo Argentino de principios de los 70 que es Pappo's Blues y que me parece que es de lo mejorcito que había en aquella época en el hard rock latinoamericano. Algunos de los riffs de sus primeros discos están a la altura de cualquiera de los clásicos de su tiempo. ¿Conocéis a este grupo? ¿Pensáis que estáis relacionados de alguna manera con su propuesta?
Por supuesto, conozco y oí cada uno de sus discos a partir del volumen 1 al 7. Fueron amor a primera vista. Mira, la única relación que ni siquiera nosotros le hemos atribuido, es que otro tema de Whore, que se titula “Cursed To Death”, se ha dicho que es un robo a “Sucio y Desprolijo”, de Pappo’s Blues (3er o 4to tema que figura en su álbum “Volumen 3”). Tan sólo porque las melodías vocales se oyen un poco parecidas a las de este. Yo hoy en día lo único que puedo pensar es que las personas se han vuelto muy quisquillosas al respecto y elitistas. El día de mañana ya ni siquiera se va a poder “sonar como otra banda” porque va a ser un robo descarado. Además hoy en día nadie le puede quitar a Pappo’s Blues la merecida fama que tienen. Es algo completamente estúpido pensar en algo así.

Desde la distancia me da la impresión que la escena stoner / doom / occult en Argentina se está moviendo poco a poco y hay algunas algunas bandas bastante interesantes. Me gustan mucho grupos como The Grave y también The Black Furs. ¿Hay alguna otra propuesta interesante que nos podáis recomendar?
Hoy en día me mantengo en contacto con Diego de los Black Furs, es una banda increíble y la verdad que le tengo un cariño inmenso a su disco “Doomed Blues”, está entre mis favoritos del 2016. Se han demostrado muy amistosos con nosotros y hemos tenido planes de organizar unas tocadas juntos, pero aún no se ha concretado.  De mi ciudad tenemos a los muchachos de Sahara (antes como Sahara Doom Explosion) son unos tipos los cuales se traen algo muy lindo entre manos. Les gusta muchísimo bandas como Mastodon y los Melvins. Planean largar su álbum debut a mediados de este año. Teniendo tan solo un single en su bandcamp, yo creo que hay que tenerles fe para lo que están planeando. Por Rosario tenemos a la gente de la banda Ciénaga Sludge, “straight” EYEHATEGOD doom y una muy buena puesta en escena la verdad.

A pesar de que “Whore” salió el año pasado, imagino que estaréis componiendo nuevo material y que tendréis planes para futuros discos. ¿Cómo suenan estas nuevas canciones? ¿Hay planes para un segundo disco?
Por supuesto, ya está elaborado básicamente. En febrero entramos a estudio a grabar, y potencialmente lo tengamos listo para mayo o junio como una posible primera entrega de este segundo material. Va a tener una línea a lo Whore, pero no tan homogénea esta vez, y esperamos volver a lograr la reminiscencia vintage en él. También me ocupé de que esta vuelta no se presenten demasiadas ambigüedades con otros temas ya existentes en la escena (risas). Además quizás presentemos alguna clase de adelanto si llegamos a realizar un Split con nuestros queridos amigos de Steinsopp, una banda de Noruega que definitivamente recomiendo escuchar. El año pasado largaron su álbum debut también y es una explosión de riffes crudos y psicodelia espacial totalmente adictiva. Otro de mis álbumes favoritos de lo que fue el 2016. [(https://steinsopp.bandcamp.com/) Mis tracks favoritos: (singularity, jawa strain, quasar)]

Ya para acabar, Gabriel, darte las gracias por contestar a mis preguntas y si hay algo más que quieras añadir ahora es el momento.
Y no mucho más a decir la verdad. Estamos ya muy agradecidos con todo el mundo que nos ha dado una mano. Nuestros amigos, Colo con la grabación, “La Ira” con la mezcla. El muchacho de Stoner Meadow Of Doom por la difusión (sin él, dudo mucho que el disco hubiera llegado a tantas oyentes), las ediciones de los primeros releases de Whore. A Fede Barcia de Catarata Records Bs As, a Maxi de Piramide Records. Vicente, un amigo chileno que nos editó una versión especial del disco en su sello Golden Dawn Recordings. A Steve de Satan’s Claw tapes que desde USA nos edita un cassette con uno de los primeros ensayos de la nueva formación de Mephistofeles, allá por mediados del 2015. Y por supuesto a Thomas y JB, nuestros queridos amigos de Francia que nos editarán Whore en vinilo para este Febrero de 2017. Gracias a ti también por la entrevista, de verdad nos gusta aprovechar esta clase de oportunidades para comunicarnos con el mundo.




miércoles, 4 de enero de 2017

ATANAS AKERSTRA: "ORO" (2016)


Los antiguos alquimistas se encerraban en gabinetes herméticos para llevar a cabo su búsqueda. Iluminados por el rayo gnóstico, exploraban el martirio de los metales en su camino a la perfección: el oro. El proceso de la transmutación de los metales (similar a la travesía del alma en las prácticas de magia astral) implicaba una transformación, un cambio: la muerte, la putrefacción y la descomposición del cuerpo / metal, que daría pie a algo nuevo y puro. Precisamente “Oro” es el título del segundo trabajo de Atanas Akerstra, donde profundiza en en las raíces de ese proto-blues que ya planteó en su “Volumen 1” en 2006, pero ahora desde una perspectiva más primitiva, ascética e intuitiva, reduciéndolo a su estructura más austera y desnuda. Para ello ha escogido, entre otras, un puñado de temas de Akauzazte (grupo en el que milita desde hace décadas) y, como si de un alquimista se tratase, las ha transformado en sencillas piezas acústicas de gran pureza, sin adulterar, cristalinas, brillantes, afiladas y duras como un diamante en bruto, convirtiendo las sinfonías ruidistas tribales de Akauzazte en estas canciones reducidas a su esqueleto básico de guitarra española y voz, pero cargadas de emoción e intensidad. Grabaciones caseras de corte intimista que capturan la magia, frescura y espontaneidad de estos momentos fugaces e irrepetibles que son estas canciones, alumbradas en un inhóspito cruce de caminos bajo el influjo de Michael Gira, Mikel Laboa o John Fahey. A pesar de la sencillez y parquedad de su enfoque, el oyente es sumergido en un fascinante microcosmos en donde hay más variedad de lo que uno podía creer en un principio: lo mismo se nos presenta como un encantador de serpientes que nos hipnotiza con su belleza envolvente (“Gure gogoa”) que se enfrasca en estructuras de una o dos notas repetidas de manera obsesiva que sirven de cable de acero sobre el que Atanas ejerce de funambulista haciéndonos sentir el vértigo y la atracción del vacío (“Suharriak”, “Gure etxean gaude”), o bien nos atrapa con sonidos cortantes que cercenan e infectan la carne como cuchilla oxidada (“Aintzina, basabereak”), o se retuerce como un faquir sobre la cama de clavos en las misteriosas “Sugeak orain” y “Aurka” mientras, por turnos, nos va susurrando al oído frágiles melodías o recitando como un chamán poseído o gruñendo, aullando, rugiendo o bramando sonidos de origen animal. El final del viaje nos arrastra como el mar hacia la bellísima explosión catártica de “Badaude”, completando así el tránsito tras haber atravesado las siete esferas del cielo ptolemaico desde Saturno hasta el Sol, culminando así la transmutación de los metales partiendo del zinc hasta llegar al oro.

martes, 21 de julio de 2015

WHORES



Whores. El nombre del grupo ya es toda una declaración de intenciones. Putas. Así, sin más. Ser una puta no sólo consiste en vender sexo a cambio de dinero. También es vender tu tiempo y desperdiciar tus días en tu trabajo de mierda. O sentirte atrapado viendo cómo se te va la vida en una relación sentimental sin salida pero que no dejas por miedo a la soledad. O estar anulado en tu familia, en tu ciudad, con los horizontes cada vez más estrechos y no tener valor para romper con todo. O tener miedo de no llegar a fin de mes y de no poder pagar las facturas, viviendo siempre con esa incertidumbre de lo que pueda pasar el mes que viene. Así pues, hay muchas maneras de ser puta en esta sociedad. Y esa sensación de rabia, de asco, de frustración es la que transmiten Whores en su música. Rollo chungo a raudales, violación auditiva, perforación de tímpanos, gritos angustiosos, catarsis asegurada. Con tan sólo dos ep's a cuestas (“Ruiner” en 2011 y “Clean” en 2013), este trío norteamericano se ha convertido en toda una joya del noise-rock mas subterráneo. Hace mucho tiempo que no vibraba tanto escuchando a un grupo, y Whores lo consiguieron, haciéndome sentir con su ferocidad algo parecido a las primeras veces que escuché a gente como Unsane o los Melvins. Algo realmente excitante, peligroso, que te hace sonreir con sarcasmo ante las barbaridades que se te pasan por la cabeza cuando los escuchas. Está más que claro que Whores no han inventado nada con su sonido, pero me da igual, ya que me rompen todos los huesos de mi cuerpo y logran vaciarme completamente con su bendito ruido. Moviéndose con maestría entre el noise rock más salvaje, el punk más asfixiante y el sludge más cavernícola, Whores tienen todas las de ganar. Riffs de guitarra viciosos y cortantes, un bajo grueso, muy grueso, con un volumen tan alto o más que el de las guitarras, llenando el espacio hasta estrangularnos, una batería demoledora, y unas voces que escupen con rabia esas letras que hablan de la paranoia cotidiana en la que anda metido ese 21st century schizoid man que llevamos dentro. Canciones brutales, aplastantes, con intensidad al límite, pero con un excelente ojo para componer y arreglar de forma que suenan dinámicas, siempre buscando el clímax eléctrico y la liberación emocional desenfrenada. Por supuesto, el espíritu reencarnado de Black Sabbath aparece cuando Whores ralentizan los tiempos y se enfrascan en riffs lentos y viscosos. En otras ocasiones, los ritmos machacones y viscerales beben directamente de las fuentes de Helmet, Unsane y el sonido AmpRep en general, sin olvidar ese sentido de la música tan retorcido que tienen los Melvins o Jesus Lizard. Sí, imagínate todo esto metido en un cocktail pero mucho más agresivo y violento, sin piedad hacia el oyente, vamos. Y ni falta que hace, oiga, que en los tiempos que corren hacen falta más grupos como éste.

jueves, 30 de abril de 2015

ADRIAN LYNE: La escalera de Jacob (Jacob's Ladder)



Jacob Singer, cartero y ex-veterano del Vietnam, no sabe si está vivo o muerto. Jacob vaga como un fantasma por las calles de Nueva York, sucias, decrépitas, llenas de basura, mientras el frío del invierno le atraviesa la ropa y le cala los huesos. Se pierde en laberínticas estaciones de metro mal iluminadas, repletas de vagabundos, de marginados, de la escoria de la sociedad. En su estado de alucinación permanente y de paranoia obsesiva, cree ver demonios que le persiguen y le acechan con la intención de acabar con él. Durante unas décimas de segundo, en la ventana de un tren que pasa, en el interior de un coche con el que se acaba de cruzar, en un reflejo en el espejo, en un perfil de un desconocido que se aleja, ve repentinamente rostros deformes retorcidos por el sufrimiento, cabezas agitándose espasmódicamente, bocas abiertas aullando de dolor. ¿Proyección de demonios interiores, delirios conspiranóicos, o acaso alguien le persigue de verdad? Y Jacob no sabe si está vivo o muerto. Sueña en su cuchitril neoyorquino, acompañado de su novia, una compañera de trabajo de la cual nunca terminó de fiarse y que le toma por loco. Sueña con su ex-esposa y con su hijo muerto, atropellado por un coche. Despierta, y no sabe cuál es el sueño y cuál es la realidad, si está durmiendo con Sara y soñando sobre Jezebel o si está durmiendo con Jezebel y soñando sobre Sara. Los recuerdos permanentes del Vietnam le obsesionan y le vienen a la cabeza una y otra vez: toda aquella violencia absurda y sin sentido, aquella carnicería obscena, aquella bayoneta que se le clava en el estómago, esa camilla y el helicóptero de rescate que se lo lleva por los aires. Y no sabe si está vivo o está muerto. Jacob atraviesa esa tenue linea entre razón y locura, y no sabe si la pesadilla es estar vivo o estar muerto. Tiran a Jacob de un coche en marcha, lo llevan al hospital y mientras va atravesando puertas tumbado en su camilla empujada por dos enfermeros anónimos, observa restos humanos mutilados en el suelo, sangre en las paredes, enfermos mentales en camisa de fuerza, gimiendo, gritando, llorando, y criaturas deformes que lo siguen con la mirada. Un cirujano, acompañado de la novia de Jacob, y un enfermero sin ojos le inyectan droga directo al cerebro. Jacob grita que está vivo, pero el cirujano le dice que si estuviera vivo no estaría allí, en ese infierno. Cuando Jacob despierta en la fría habitación de su apartamento tras un ataque de pánico e histeria que le duró toda la noche, su novia llora, y él no sabe si es peor la pesadilla del hospital o la de su casa. Y no sabe si está vivo o muerto. Jacob Singer ve cosas que los demás no ven. Se siente amenazado por unos demonios que sólo él ve. Se abren grietas inexplicables en su mundo cotidiano a través de las que asoman seres y formas que no reconoce. En una fiesta, abre la nevera y ve la cabeza de un animal muerto. Destapa la tela que cubre una jaula y ve un cuervo intentando escapar. Su novia baila con un demonio que la encula con placer y la revienta por la boca con su falo-cuerno. Jacob cae el suelo entre convulsiones. Al despertar, su novia le recrimina el espectáculo que dio. Esa sensación de no poder explicarle a nadie lo que siente por si lo toman por loco, esa soledad y alienación, van abocándolo a la desesperación. Y ahí está la escalera. La “escalera” es el nombre de la droga que les suministraron en Vietnam para retrotraerles a sus instintos más violentos y a los miedos más primitivos y así aumentar la agresividad durante el combate. Tal fue el nivel de violencia provocada en su pelotón que terminaron masacrándose entre ellos. Esa escalera es también la escalera por la que Jacob desciende cada día no a un infierno, sino a varios. Y es esa escalera por la que sube con su hijo muerto hacia una puerta iluminada que no sabe dónde le llevará. Mientras tanto, en una camilla de un hospital de guerra en Vietnam, Jacob Singer yace muerto.

lunes, 26 de enero de 2015

"Conozco a pocas personas como yo, cuyos logros hayan quedado más justamente lejos de sus aspiraciones, ni tengan en general menos motivos por los que vivir. Carezco de todas las aptitudes que me gustaría tener. Todo lo que puedo valorar, o lo he perdido o probablemente lo voy a perder. Dentro de diez años, a no ser que encuentre un empleo que me reporte al menos 10 dólares por semana, tendré que tomar la decisión del cianuro, por incapacidad para conservar junto a mí los libros, cuadros, muebles y demás objetos familiares que constituyen la única razón que me queda para seguir viviendo. Y por lo que se refiere a la soledad, probablemente me llevaré todas las medallas. En Providence no he conocido un espíritu afín al mío con el que haya podido intercambiar ideas; y aun entre mis corresponsales, son cada vez menos los que coinciden conmigo en cuestiones suficientes como para hacer deleitable la conversación, aparte de algunos puntos especializados. La generación más reciente se ha alejado aún más de mí, mientras que la vieja está tan fosilizada que constituye un flaco material para discutir o conversar. En todo (filosofía, política, estética e interpretación de las ciencias) me encuentro solo en una isla. Con la juventud se han perdido todas las posibilidades de encanto de esperanza de aventuras... dejándome encallado en un bajío sin nada a lo que recurrir..."

Fragmento de una carta escrita por H. P. Lovecraft en 1935.


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