Es una manera de entenderlo. La peste más intensa de la ciudad, que se introduce por tus narices hasta el fondo de tu tripa, a jugar con tu resistencia, con tu talante de tipo duro. Un sonido de machetes, unas ventosidades, la voz eterna, el concepto de ese "Jardín de las Delicias" de Hyeronimus Bosch en busca del sonido, el arriba y abajo de la tensión. El riesgo entendido como algo diario, como comerse un yogur apoyado en la nevera antes del catre. A partir de aquí, lo compras o no lo compras. Nadie te obliga. Abres la puerta a esta maldición por voluntad propia. Entonces, el día se apaga, se nos va la luz y arranca un invierno nuclear a base de lamentos y de confesiones dolorosas. De un amor espinoso que nunca va a tener descanso, que nunca encontrará a quien corresponda, el jodido ser querido. Nadie obliga a nadie, excepto las injusticias diarias que nos entran por todos lados, teléfono, internet, prensa. En el tiempo de los excesos, los artistas corresponden con engrudos como este "Bish Bosch", en el tiempo de la telebasura y del chismorreo, alguien debe lanzarse unos pedos y pretender que los olamos. Cuando la corrupción es palabra, alguien acaba con la pureza. Machetes, dientes que castañean, miedo líquido. Palabras gruesas, insultos y amenazas. Da igual el orden, cómo lo encajemos. Alguien debe hacerlo. El compromiso llega como un tren sin freno ni maquinista. Alguien quiere darle cuerpo a nuestras pesadillas para arrancarnos de la cama, de los brazos de esa pareja que tenemos tan vista, para lanzarnos a un infierno de cafeterías y gentes normales, aburridas por el espiral de las noticias iguales. Alguien tocará las maracas, que son calaveras vacías rellenas de bolitas de mala suerte. No hay un milímetro para la felicidad, eso lo tenemos claro. En caso contrario, ya saben, cuando alguien ríe demasiado y aquello se convierte en una mueca, Scott Walker al aparato.
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miércoles, 29 de mayo de 2013
SCOTT WALKER: "Bish Bosch" (2012)
Una reseña escrita por Blackdecker.
Es una manera de entenderlo. La peste más intensa de la ciudad, que se introduce por tus narices hasta el fondo de tu tripa, a jugar con tu resistencia, con tu talante de tipo duro. Un sonido de machetes, unas ventosidades, la voz eterna, el concepto de ese "Jardín de las Delicias" de Hyeronimus Bosch en busca del sonido, el arriba y abajo de la tensión. El riesgo entendido como algo diario, como comerse un yogur apoyado en la nevera antes del catre. A partir de aquí, lo compras o no lo compras. Nadie te obliga. Abres la puerta a esta maldición por voluntad propia. Entonces, el día se apaga, se nos va la luz y arranca un invierno nuclear a base de lamentos y de confesiones dolorosas. De un amor espinoso que nunca va a tener descanso, que nunca encontrará a quien corresponda, el jodido ser querido. Nadie obliga a nadie, excepto las injusticias diarias que nos entran por todos lados, teléfono, internet, prensa. En el tiempo de los excesos, los artistas corresponden con engrudos como este "Bish Bosch", en el tiempo de la telebasura y del chismorreo, alguien debe lanzarse unos pedos y pretender que los olamos. Cuando la corrupción es palabra, alguien acaba con la pureza. Machetes, dientes que castañean, miedo líquido. Palabras gruesas, insultos y amenazas. Da igual el orden, cómo lo encajemos. Alguien debe hacerlo. El compromiso llega como un tren sin freno ni maquinista. Alguien quiere darle cuerpo a nuestras pesadillas para arrancarnos de la cama, de los brazos de esa pareja que tenemos tan vista, para lanzarnos a un infierno de cafeterías y gentes normales, aburridas por el espiral de las noticias iguales. Alguien tocará las maracas, que son calaveras vacías rellenas de bolitas de mala suerte. No hay un milímetro para la felicidad, eso lo tenemos claro. En caso contrario, ya saben, cuando alguien ríe demasiado y aquello se convierte en una mueca, Scott Walker al aparato.
Es una manera de entenderlo. La peste más intensa de la ciudad, que se introduce por tus narices hasta el fondo de tu tripa, a jugar con tu resistencia, con tu talante de tipo duro. Un sonido de machetes, unas ventosidades, la voz eterna, el concepto de ese "Jardín de las Delicias" de Hyeronimus Bosch en busca del sonido, el arriba y abajo de la tensión. El riesgo entendido como algo diario, como comerse un yogur apoyado en la nevera antes del catre. A partir de aquí, lo compras o no lo compras. Nadie te obliga. Abres la puerta a esta maldición por voluntad propia. Entonces, el día se apaga, se nos va la luz y arranca un invierno nuclear a base de lamentos y de confesiones dolorosas. De un amor espinoso que nunca va a tener descanso, que nunca encontrará a quien corresponda, el jodido ser querido. Nadie obliga a nadie, excepto las injusticias diarias que nos entran por todos lados, teléfono, internet, prensa. En el tiempo de los excesos, los artistas corresponden con engrudos como este "Bish Bosch", en el tiempo de la telebasura y del chismorreo, alguien debe lanzarse unos pedos y pretender que los olamos. Cuando la corrupción es palabra, alguien acaba con la pureza. Machetes, dientes que castañean, miedo líquido. Palabras gruesas, insultos y amenazas. Da igual el orden, cómo lo encajemos. Alguien debe hacerlo. El compromiso llega como un tren sin freno ni maquinista. Alguien quiere darle cuerpo a nuestras pesadillas para arrancarnos de la cama, de los brazos de esa pareja que tenemos tan vista, para lanzarnos a un infierno de cafeterías y gentes normales, aburridas por el espiral de las noticias iguales. Alguien tocará las maracas, que son calaveras vacías rellenas de bolitas de mala suerte. No hay un milímetro para la felicidad, eso lo tenemos claro. En caso contrario, ya saben, cuando alguien ríe demasiado y aquello se convierte en una mueca, Scott Walker al aparato.
lunes, 17 de septiembre de 2012
EL CIELO NÚMERO 20
El
Cielo Número 20 son un dúo de Castellón formado
por Sergio Ibáñez y Javi Sanz, ex-miembros del seminal
grupo Ebria Danza, mártires del romanticismo más
exaltado de principios de los 90. Bajo el nombre de El Cielo Número
20 se han auto-editado un par de cd's, “Nada sueña” en
2008 y “Amanece sin ángeles” en 2010, moviéndose en
las coordenadas del ambient-noise-experimental onírico y
psicodélico, navegando en el mar de ruido y esbozando paisajes
sonoros de chatarra y hierro oxidado. Recientemente nos reunimos con
ellos en su trastero-local de ensayo para charlar sobre la belleza,
el ruido, las psicofonías, el caos, el arte carnal, el amor,
el miedo y la nada. He aquí un resumen de la conversación.
¿Cómo ha evolucionado
vuestro sonido desde los tiempos de Ebria Danza hasta hoy en día?
Fundamentalmente El Cielo Número
20 es más electrónico (aunque Ebria Danza ya lo era en
cierta forma ya que utilizábamos caja de ritmos y
programaciones). Nuestro sonido actual también es más
lineal, bordea el ambient en ocasiones, incluso el Power Electronics
de alguna manera (aunque las guitarras y bajos siguen estando ahí).
Nuestro enfoque es ahora también mucho más consciente
que con Ebria Danza. Intentamos buscar modos de no hacer lo habitual
en el rock y buscamos ser personales, algo que siempre hemos
pretendido.
¿Sentís algún
tipo de afinidad estilística con algún grupo del
presente o el pasado?
Siempre nos ha fascinado la música
electrónica de los 70, con ese ambiente que creaban y esa
sonoridad de los sonidos cósmicos y espaciales, los
sintetizadores extremos, así como su estética en
general. En ese sentido hay grupos como Cluster que nos gustan mucho,
así como la escena krautrock: Can, Neu! y toda esa caterva de
grupos que nos parecen maravillosos. Últimamente también
nos interesa mucho el Power Electronics y grupos como Throbbing
Gristle o Whitehouse. Y además, lo de siempre: la Velvet,
Sonic Youth, Suicide e incluso el post-rock de grupos como Tortoise o
Mogwai.
En vuestros discos y en vuestra
página web se aprecia una fascinación por la basura, la
chatarra, la suciedad, los polígonos industriales, parajes
abandonados, etc. ¿A qué se debe esto?
En todo residuo, en toda basura, en
todo destrozo humano está detrás la gente, sus ideas,
sueños, ilusiones, todo eso está ahí, es un
extraño ejercicio recordatorio en parte nostálgico y
hasta cierto punto enfermizo y de mal rollo. Es algo que fascina a
mucha gente, las ruinas o los paisajes degradados tienen un carácter
inquietante y misterioso. Hay polígonos industriales y zonas
de extrarradio que tienen música, se pueden percibir
sonoridades. Los cinturones industriales de las ciudades suenan a
música ambient, esa decadencia de la sociedad industrial en
este último siglo es algo que nos ha influido a todos los que
hacemos este tipo de música.
Vuestra música tiene un
cierto componente onírico, visual, casi cinematográfico.
¿Hay algún cineasta que haya influido en vuestro
trabajo?
Está claro que el cine es algo
que influye a cualquier persona dedicada al arte, lo vemos como algo
natural. David Lynch es maravilloso, el cine italiano (Fellini,
Antonioni), David Cronenberg y muchos otros han sido una influencia
directa en nuestra música. Hay películas que nos
marcaron en su momento, como “El corazón del ángel”
de Alan Parker o “Hellraiser” de Clive Barker.
¿El ruido es arte?
Por supuesto, sin discusión
alguna. Cuando empezamos a tocar hace muchos años nos quedamos
extasiados ante lo que se podía hacer con una guitarra
eléctrica y sus sonidos, con el sonido en sí, con la
electricidad sonora, es algo maravilloso. Para nosotros el ruido es
la base: antes de la melodía hay ruido, el ruido es algo que
nos rodea constantemente, es algo hiper-real, es la realidad misma.
El concepto de ruido es algo indefinido, ambiguo, tiene muchas
connotaciones, es algo no claro, no definido, y la ambigüedad y
falta de claridad es algo que nos excita muchísimo.
¿La belleza es nazi?
La belleza en sí misma es nazi.
La belleza no te permite elegir, es algo que te subyuga, algo que en
cierto modo busca todo el mundo, es una imposición que en
cierta manera te puede privar de la libertad. El que recibe su dosis
de belleza puede quedar anonadado, puede cometer locuras, la belleza
que uno siente estéticamente y también en su propio
cuerpo es algo que te podría lanzar a hacer cualquier cosa sin
pensártelo dos veces.
¿Qué historia se
esconde detrás de vuestra canción “En la rambla
matadero”?
La rambla vora riu es un lugar en las
afueras de Castellón donde a veces iba a jugar de pequeño.
Hace un tiempo volví por allí y ese lugar me trajo
sensaciones de mi niñez, tuve una extraña sensación
de nostalgia y de encontrarme con algo que hacía tiempo no
encontraba. Por otro lado está la historia de un asesino de
Castellón llamado Joaquín Ferrándiz, que dejó
algunas de sus víctimas en aquella zona. Todo eso se nos
tradujo en la cabeza y nos dio un chispazo, un relámpago
interior, y de ahí salió la letra, que podía ser
una historia basada en los restos de los pensamientos de un asesino
en el trasfondo de un sitio de juegos infantiles. Además es un
paraje bastante degradado en las afueras de la ciudad, rebosante de
suciedad, con unas torres de luz eléctricas donde se oyen
ruidos maravillosos y sonoridades que intentamos reproducir en la
canción.
¿Y qué hay detrás
de otra de vuestras piezas como es “Al mar de ruido”?
“Al mar de ruido” sería como
una declaración de intenciones para expresar que la belleza es
lo que nos mueve a todos. Es también la declaración de
nuestras intenciones vitales, de intentar encontrar la belleza de la
manera que nos parece más correcta, de expresar nuestra visión
de la vida, el caos que es la existencia en sí, la belleza que
es la vida más alocada, con todo lo horrible y lo bello que
contiene a la vez, con ese punto de inquietud emocional que siempre
baña un poco todo lo experimental y lo que se aparta un poco
de los cánones más habituales del arte, aunque nosotros
no somos artistas, si acaso somos ruidistas.
Durante estos años que
lleváis con El Cielo Número 20 no habéis hecho
conciertos, así que la gente sólo puede contactar con
vosotros a través de la red. ¿Qué tipo de
relaciones virtuales habéis establecido en este tiempo?
No nos interesan las redes sociales en
sí, pero empezamos con el myspace hace unos 4 o 5 años
ya que una gente de México, como Edgar Torres (del grupo
Visor) o Jacobo Antártida (con su sello discográfico
Antártida Records) en cierta manera nos animaron a hacerlo y
ha sido una manera de ofrecer nuestra música de manera
sencilla a las personas interesadas en ella. A través de la
red también hemos contactado con otras personas como por
ejemplo tu fanzine La Fam y con un proyecto de Valencia llamado
Alozeau, cuya propuesta en el género del ambient es
sencillamente magistral.
¿Qué encontraremos
cuando lleguemos a ese cielo número 20?
El
nombre del grupo está influido por la numerología: el
número 20 significa cambio, algo que queríamos expresar
al iniciar un nuevo proyecto distinto al de Ebria Danza. ¿Y
qué encontraremos cuando lleguemos allí? Ruido,
obsesión, transexualidad, la nada...
¿Algo más que quieras
añadir?
Tu labor crítica es excepcional,
y La Fam es un fanzine muy recomendable para mentes inquietas y no
tan inquietas. Esperemos que continúes con tu fanzine ya que
hay que seguir haciendo lo que a uno le gusta.
Podéis escuchar este maravilloso estruendo aquí
Podéis escuchar este maravilloso estruendo aquí
Etiquetas:
ambient,
drone,
el cielo número 20,
experimental
viernes, 29 de junio de 2012
Mariolina Zitta & Alio Die: "La sala dei cristalli" (2010)
Mariolina Zitta
es una investigadora sonora que lleva años estudiando lo que
ella llama “música de los orígenes”, es decir,
objetos y sonidos relacionados con la naturaleza y con la
pre-historia del ser humano. Su interés por la espeleología
la llevó a interesarse también por las riquísimas
sonoridades que se pueden generar en cuevas (en
discos como “Perle
di grotta – La musica delle stalattiti” de 1999) así
como los sonidos de los murciélagos (que grabó en el
disco “Concert
for Bats, voices and natural sounds”
de 2007).
Cuando
surgió la posibilidad de grabar un disco con Alio Die (uno de
los músicos más fascinantes de la escena ambient-drone)
estaba claro que el resultado iba a ser un trabajo digno de escuchar,
y así resultó con esta colaboración que ambos
grabaron bajo el título de “La sala dei cristalli” en
2010.
Las
piezas de este cd fueron grabadas en diversas cuevas en Liguria y
Sardinia, recurrriendo principalmente al sonido de piedras,
estalactitas, conchas y flautas, así como grabaciones de campo
y cómo no, los majestuosos drones a cargo del maestro Alio
Die. El sonido del disco es absolutamente orgánico, natural y
vivo: se escucha perfectamente el agua cayendo, los ecos producidos
por las piedras resonantes y los espacios inmensos en el interior de
las cuevas. A pesar de su planteamiento tan básico, las
esculturas sonoras que Alio Die y Mariolina Zitta esculpen con sus
rudimentarios instrumentos son de una belleza insondable. Obviamente
no estamos hablando aquí de “música” ni de
“melodía” sino de sonidos, texturas, reverberaciones y
atmósferas.
El
disco funciona especialmente bien por la noche, en estado de
somnolencia: sus sonidos naturales nos van relajando y sumiéndonos
en un estado meditativo, haciéndonos descender progresivamente
en un itinerario subterráneo hacia grutas y espacios más
y más profundos (tanto física como psicológicamente),
absorbiéndonos gradualmente hasta hacernos perder la
conciencia de lo que nos rodea.
Un
disco absolutamente recomendado para los viajeros del sonido.
sábado, 12 de noviembre de 2011
MOSS: "Sub Templum" (2008)
“Sub Templum” es uno de esos discos que no han sido grabados para ser escuchados regularmente sino que es una de esas obras que necesitan momentos especiales para poder ser disfrutados en su integridad. Este es un disco nocturno e invernal, que requiere un estado mental apropiado y una predisposición emocional por parte del oyente, que debe estar preparado para poner su paciencia al límite y tensionar sus nervios al máximo. De lo contrario, sumergirse en esta pesadilla sonora puede convertirse en algo insoportable. Eso sí, si el oyente se encuentra en el estado apropiado, la experiencia es de esas que dejan huella para siempre.
Moss han llevado el género del doom a un punto de no retorno, rompiendo todo tipo de convenciones artísticas, ralentizando los tiempos al máximo, creando atmósferas opresivas y ofreciendo nuevas perspectivas sobre el feedback y la distorsión. Combinando en su enfoque minimalista las influencias de Sunn 0, Khanate, el “Dopesmoker” de Sleep y, por qué no, los ritmos brutales y agresivos de los primeros Swans, Moss han creado una fascinante propuesta sonora a la que le han añadido una particular idiosincrasia relacionada con su afición por lo macabro, el ocultismo, las visiones alucinógenas, la masonería, Lovecraft y los ritos iniciáticos.
“Sub Templum” fue su segundo disco, grabado en diversas sesiones nocturnas en Gales a principios de 2008, un trabajo que plantea un rito iniciático y la búsqueda del conocimiento (la luz en la oscuridad en el interior de un templo subterráneo, tal y como indica su título), entrelazando imaginería masónica (se les llegó a etiquetar como “Masonic Doom”) y su habitual pasión por los universos malsanos de Lovecraft.
4 temas distribuidos en 74 minutos. Unos pocos riffs, crudos y disonantes, increíblemente lentos, densos y agonizantes, apuntalados por una percusión minimal y desvencijada, y una voz cuyos alaridos nos recuerdan a los gritos de las brujas cuando ardían en la hoguera. La nota predominante de estas composiciones es la lentitud extrema de sus tiempos, la distorsión ultra-densa, la afinación gravísima y el bottom end aplastante. Un sonido de carácter físico que nos envuelve y aplasta al mismo tiempo que nos va hipnotizando con sus repeticiones rituales, como una especie de drone music llegada de las cavernas. La interpretación de los temas es absolutamente primitiva y brutal: el trío ejecuta sus lentísimos riffs mientras esculpe amenazadoras estructuras megalíticas sumergidas en la oscuridad y desesperación más absolutas. A pesar de la simplicidad de los escasos riffs que el grupo desarrolla con parsimonia, si escuchamos con atención y leemos entre líneas podemos encontrar una oculta riqueza de texturas, luces, sombras y ecos: detrás de la disonancia y los riffs amargos y fúnebres se esconde una belleza abyecta y fascinante.
Un auténtico “bad trip” para espíritus aventureros, cuyos efectos sobre nuestro cuerpo y mente perdurarán durante años.
domingo, 9 de octubre de 2011
JACKIE O'MOTHERFUCKER "Liberation"
Liberación, este es el sonido y la actitud que me gusta oír en este trabajo de JOMF. Uno está aburrido de la monotonía de las notas de la mayoría de discos del panorama musical que se estrellan en pentagramas convencionales sin magia alguna. Con esta dosis de folk, rock y mucha improvisación orgánica dada por un sin fin de instrumentos (guitarras, clarinetes, órganos, violines, harmónicas, banjos, sitar, saxo, percusiones, teclados … y más que me dejo en el tintero), recuperamos el libre albedrío de la emoción de la música que te toca más allá de las convenciones, como una segunda piel hecha de ondas que se expanden por instinto y necesidad. Estas necesidades básicas se cumplen en todos sus trabajos, prueba con ellos si no tienes nada claro lo que es una buena improvisación, si no te convencen, quedarás atrapado y ligado en el círculo demoníaco del pentagrama confeso por la mayoría. No seas Nemo y ¡Libérate!
miércoles, 22 de junio de 2011
ROCK IN OPPOSITION
El movimiento musical del Rock In Opposition es una de las tendencias estéticas más interesantes de las últimas décadas.
A finales de los años 70, una serie de grupos de diversos paises decidieron aunar esfuerzos para ofrecer nuevas propuestas en contra de lo que estaba establecido por las discográficas, prensa y establishment musical. El proyecto inicial surge de las manos del legendario grupo británico Henry Cow (liderado por músicos respetadísimos en la escena más experimental como Fred Frith y Chris Cutler) quienes, tras contactar con grupos afines en la escena europea, decidieron fundar el movimiento R.I.O. y trabajar al margen de los canales oficiales. Henry Cow se lo propusieron a los italianos Stormy Six, los belgas Univers Zero, los franceses Etron Fou Leloublan y los suecos Samla Mammas Manna. Esto ya es indicativo del grado de inconformismo del movimiento: en una época en la que el mercado del rock estaba dominado por los anglosajones, el R.I.O. surgió como un proyecto internacionalista, de hecho sólo había un grupo británico, y el inglés no era el idioma dominante ya que cada grupo cantaba en su lengua materna.
En 1978 los diferentes grupos se convirtieron en colectivo y establecieron su punto de reunión en los estudios Sunrise, en Suiza, donde también grabaron la mayoría de sus discos. Establecieron unos criterios musicales para pertenecer al colectivo. Estos eran: excelencia musical, trabajar activamente fuera del ámbito musical y tener una actitud comprometida en el rock. Tras las primeras reuniones se añadieron los británicos Art Bears, los franceses Art Zoyd y los belgas Aksak Maboul.
A pesar de las diferencias estilísticas entre todos los grupos, todos ellos coincidían en su enfoque absolutamente iconoclasta y experimental hacia la música. Partiendo del rock progresivo más radical (Zappa and The Mothers, Magma, King Crimson), combinaron sonidos provenientes del jazz (free y fusión, Coltrane, Coleman, Davis, etc.), la música contemporánea (Messiaen, Stravinsky, Schoenberg, Bartok), improvisación, folk y todo tipo de rarezas.
En un principio se habló de tener un cierto grado de compromiso social en las letras, y así fue en los casos de Henry Cow, Art Bears y Stormy Six, pero no en los otros grupos, que en la mayoría de ocasiones optaron por hacer música de carácter instrumental y alejada de todo contenido social, especialmente en el caso de Univers Zero y Art Zoyd. De ahí surgieron diferencias en el seno del colectivo y tras poco más de un año de actividad (reuniones, intercambios, festivales organizados en diferentes paises), los grupos decidieron dejar la acción conjunta a finales de 1979.
A pesar de su breve existencia el R.I.O. continuó su labor a través de sellos como Recommended y Cuneiform, y cientos de grupos siguieron trabajando bajo sus coordenadas estilisticas: grupos como Present, 5 uu's, Motor Totemist Guild, Nazca, Guapo y tantos otros.
A pesar de su breve existencia el R.I.O. continuó su labor a través de sellos como Recommended y Cuneiform, y cientos de grupos siguieron trabajando bajo sus coordenadas estilisticas: grupos como Present, 5 uu's, Motor Totemist Guild, Nazca, Guapo y tantos otros.
A continuación repasamos los 8 grupos que formaron parte del colectivo Rock In Opposition desde 1978 a 1979, fecha en la que se disolvió el movimiento.
HENRY COW
Ejemplo perfecto de grupo que combina vanguardia estética y compromiso político. Pioneros del R.I.O. con su combinación de rock progresivo de corte radical, free jazz, música contemporánea e improvisación, todo ello respaldado por letras de explícita tendencia izquierdista. Un grupo admirable en todos los sentidos. Álbumes clave: “In Praise Of Learning” (1975) y “Western Culture” (1978).
Ejemplo perfecto de grupo que combina vanguardia estética y compromiso político. Pioneros del R.I.O. con su combinación de rock progresivo de corte radical, free jazz, música contemporánea e improvisación, todo ello respaldado por letras de explícita tendencia izquierdista. Un grupo admirable en todos los sentidos. Álbumes clave: “In Praise Of Learning” (1975) y “Western Culture” (1978).
STORMY SIX
A pesar de sus inicios algo más convencionales, los italianos Stormy Six evolucionaron poco a poco (especialmente gracias a sus contactos con Henry Cow) hacia un rock progresivo más complejo e intenso, recurriendo también a textos anticapitalistas y en defensa del proletariado, manteniendo una relación cercana al Partido Comunista Italiano. Su disco fundamental fue “Macchina Maccheronica” de 1980.
A pesar de sus inicios algo más convencionales, los italianos Stormy Six evolucionaron poco a poco (especialmente gracias a sus contactos con Henry Cow) hacia un rock progresivo más complejo e intenso, recurriendo también a textos anticapitalistas y en defensa del proletariado, manteniendo una relación cercana al Partido Comunista Italiano. Su disco fundamental fue “Macchina Maccheronica” de 1980.
ETRON FOU LELOUBLANEl grupo más loco, caótico y lúdico de todo el movimiento R.I.O. Los franceses grabaron diversos álbumes de música nerviosa, angular y convulsa similar a Captain Beefheart y textos surrealistas y muy singulares. Clásicos: “Batelanges” (1977), “Les 3 fous perdegagnent” (1978) y cualquiera de sus discos en los años 80.
UNIVERS ZEROMezcla de Magma, Henry Cow y King Crimson pero mucho más oscuros, cruce de caminos entre el R.I.O. y el Zeuhl, Univers Zero han venido grabando la música más amenazadora e intimidatoria de las últimas décadas. Evolucionaron de un sonido más acústico en plan orquesta de cámara pasada por el filtro progresivo (“1313” en 1977, “Heresie” en 1979, su obra maestra) para después ir incluyendo elementos eléctricos (“Ceux de Dehors”, 1981). Una fascinante trayectoria que llega hasta nuestros días.
ZAMLA MAMMAZ MANNA
Extraña banda sueca de folk-prog con ecos del primer Zappa con los Mothers of Invention. En ocasiones mostraban su faceta más oscura con largas piezas estructuradas e improvisaciones salvajes a lo Henry Cow. Indispensable: “Schlagerns Mystik” (1978).
Extraña banda sueca de folk-prog con ecos del primer Zappa con los Mothers of Invention. En ocasiones mostraban su faceta más oscura con largas piezas estructuradas e improvisaciones salvajes a lo Henry Cow. Indispensable: “Schlagerns Mystik” (1978).
ART BEARSGrupo fundamental y absolutamente seminal. Nacidos tras la disolución de Henry Cow en 1978 y liderados por Chris Cutler, Fred Frith y Dagmar Krause. Canciones cortas que acumulan niveles descomunales de intensidad, oscuridad y belleza. Letras durísimas, criticando el lado más injusto de la sociedad. Tan sólo grabaron tres álbumes, todos ellos indiscutibles joyas: “Hopes And Fears” (1978), “Winter Songs” (1979) y “The World As It Is Today” (1980).
ART ZOYD
Sus primeros trabajos, absolutamente fascinantes, se encuentran entre lo mejorcito de la música experimental francesa. Música minimalista, compleja, bellísima, sublime y misteriosa, hecha para ser escuchada con los cinco sentidos. Cualquiera de sus 5 o 6 primeros discos es una joya, pero su obra maestra absoluta es el doble disco “Phase 4” de 1982.
Sus primeros trabajos, absolutamente fascinantes, se encuentran entre lo mejorcito de la música experimental francesa. Música minimalista, compleja, bellísima, sublime y misteriosa, hecha para ser escuchada con los cinco sentidos. Cualquiera de sus 5 o 6 primeros discos es una joya, pero su obra maestra absoluta es el doble disco “Phase 4” de 1982.
AKSAK MABOULFascinante mezcla de jazz, prog-rock, improvisación, folk, música contemporánea, cintas manipuladas, trabajo de post-producción en estudio y mucho más. Para su segundo disco, el clásico “Un Peu de l'Ame Des Bandits” (1980) contaron con la colaboración de miembros de Art Bears y Univers Zero.
martes, 10 de mayo de 2011
SACHER-PELZ
Maurizio Bianchi es una de las figuras clave en la escena ruidista/experimental europea de las últimas décadas. En los años 80, bajo el seudónimo de M.B., grabó algunos de los discos más importantes de la música industrial, siempre trabajando en el aislamiento más absoluto, gestando a su alrededor un áura enigmática y misteriosa, produciendo unas grabaciones intrigantes y enfermizas que crearon escuela en multitud de grupos de la escena Power Electronics. En 1984 decidió desaparecer del panorama musical, y no regresó hasta finales de los 90, cuando continuó su producción discográfica de manera febril hasta hoy en día.
Pero antes de todo esto, Maurizio Bianchi tuvo un proyecto al que llamó Sacher-Pelz, con el que grabó 4 cassettes entre 1979 y 1980, titulados “Cainus”, “Venus”, “Cease to exist” y “Velours”, todos ellos autoeditados y con una tirada limitadísima.
Sacher-Pelz propone un trabajo de mutilación, destrucción, manipulación y deformación de diversas fuentes sonoras ya existentes (música extraida de discos de vinilo), que son transformadas y re-estructuradas hasta conseguir un resultado que nada tiene que ver con su fuente original. De-construyendo los sonidos extraidos de viejos vinilos, grabando, regrabando, cortando y pegando, Bianchi crea una serie de ásperos y espectrales paisajes en blanco y negro, ambientes en negativo, loops obsesivos que se repiten sin piedad, variando su velocidad, densidad, tonalidad y textura, para así hipnotizar/desquiciar al oyente (táchese lo que proceda). El trabajo de montaje y manipulación sonora lo emparenta con los experimentos de “musique concrete” que iniciaron Pierre Schaeffer y Pierre Henry, aunque Bianchi lo pasa por el filtro primitivo, industrial y ruidista de Boyd Rice y Throbbing Gristle, consiguiendo así una “anti-música” de carácter lo-fi pero adelantada a su tiempo (finales de los 70).
El resultado: burbujas de sonido crepitante; cortocircuitos electrónicos dirigidos al sistema nervioso; estructuras sonoras fracturadas, asimétricas, saturadas; ruido atonal, opresivo y disonante; collages siniestros, abstractos y futuristas; paisajes monótonos, grises, deshumanizados, reproduciendo las imágenes de la metrópolis post-industrial, con sus cadenas de montaje, polígonos industriales, hileras interminables de edificios, el tráfico incesante de vehículos y los ciudadanos cabizbajos aplastados por el smog y la contaminación, océanos de chatarra y residuos; perros abandonados copulan y se reproducen incesantemente en callejones oscuros repletos de basura, su progenie destinada a la miseria y la muerte, destino similar al de miles de humanos.
En sus cassettes, Sacher-Pelz expresa su agradecimiento a gente como Throbbing Gristle, Monte Cazazza, el Marqués de Sade, Leopold Sacher-Masoch, Charles Manson, creando así un marco socio-cultural que expone claramente por dónde se movía Bianchi en aquellos años: experimentación, ruido, sado-masoquismo, pornografía, violencia, exploración del tabú y lo ilegal. En uno de los collages creados por Maurizio Bianchi para ilustrar sus trabajos con Sacher-Pelz se puede leer, debajo de una foto de varios dirigentes nazis reunidos alrededor de una mesa; “This is pure art for crime people”, esto es arte puro para criminales. Sobran las palabras.
Pero antes de todo esto, Maurizio Bianchi tuvo un proyecto al que llamó Sacher-Pelz, con el que grabó 4 cassettes entre 1979 y 1980, titulados “Cainus”, “Venus”, “Cease to exist” y “Velours”, todos ellos autoeditados y con una tirada limitadísima.
Sacher-Pelz propone un trabajo de mutilación, destrucción, manipulación y deformación de diversas fuentes sonoras ya existentes (música extraida de discos de vinilo), que son transformadas y re-estructuradas hasta conseguir un resultado que nada tiene que ver con su fuente original. De-construyendo los sonidos extraidos de viejos vinilos, grabando, regrabando, cortando y pegando, Bianchi crea una serie de ásperos y espectrales paisajes en blanco y negro, ambientes en negativo, loops obsesivos que se repiten sin piedad, variando su velocidad, densidad, tonalidad y textura, para así hipnotizar/desquiciar al oyente (táchese lo que proceda). El trabajo de montaje y manipulación sonora lo emparenta con los experimentos de “musique concrete” que iniciaron Pierre Schaeffer y Pierre Henry, aunque Bianchi lo pasa por el filtro primitivo, industrial y ruidista de Boyd Rice y Throbbing Gristle, consiguiendo así una “anti-música” de carácter lo-fi pero adelantada a su tiempo (finales de los 70).
El resultado: burbujas de sonido crepitante; cortocircuitos electrónicos dirigidos al sistema nervioso; estructuras sonoras fracturadas, asimétricas, saturadas; ruido atonal, opresivo y disonante; collages siniestros, abstractos y futuristas; paisajes monótonos, grises, deshumanizados, reproduciendo las imágenes de la metrópolis post-industrial, con sus cadenas de montaje, polígonos industriales, hileras interminables de edificios, el tráfico incesante de vehículos y los ciudadanos cabizbajos aplastados por el smog y la contaminación, océanos de chatarra y residuos; perros abandonados copulan y se reproducen incesantemente en callejones oscuros repletos de basura, su progenie destinada a la miseria y la muerte, destino similar al de miles de humanos.
En sus cassettes, Sacher-Pelz expresa su agradecimiento a gente como Throbbing Gristle, Monte Cazazza, el Marqués de Sade, Leopold Sacher-Masoch, Charles Manson, creando así un marco socio-cultural que expone claramente por dónde se movía Bianchi en aquellos años: experimentación, ruido, sado-masoquismo, pornografía, violencia, exploración del tabú y lo ilegal. En uno de los collages creados por Maurizio Bianchi para ilustrar sus trabajos con Sacher-Pelz se puede leer, debajo de una foto de varios dirigentes nazis reunidos alrededor de una mesa; “This is pure art for crime people”, esto es arte puro para criminales. Sobran las palabras.
domingo, 6 de marzo de 2011
EL RUIDO ES BELLEZA
Un repaso a los momentos clave del ruidismo y la música industrial en el siglo XX. La lista está abierta: se admiten sugerencias ruidófilas.
LUIGI RUSSOLO.
Sin él, esto no sería lo mismo. Escribió el manifiesto “El arte de los ruidos” en 1913, y a partir de ahí empezó a dar sus conciertos (pioneros del noise y la música experimental) con su máquina “Intonarumori”.
PIERRE SCHAEFFER.
El trabajo de Schaeffer y su Groupe de Recherches Musicales en los años 50, así como sus colaboraciones con Pierre Henry, dieron como fruto la creación de la “música concreta”. Grabaciones de trenes, fábricas, motores y todo tipo de ruidos extraidos del mundo real y posteriormente manipulados en el estudio para crear nuevas dimensiones sonoras. El ruido empezó a percibirse como arte.
EDGAR VARESE.
Uno de los grandes revolucionarios en la música del siglo XX. Su composición “Deserts” (1954) fue la primera pieza que combinaba instrumentos clásicos con ruidos pregrabados de fábricas y maquinaria industrial. Sus trabajos para percusión fueron precursores en transmitir la brutalidad y alienación de las cadenas de montaje del futuro.
KARLHEINZ STOCKHAUSEN.
Su trabajo fundamental, “Kontakte” (1959), es uno de los clásicos de la música electrónica, una fuente inagotable de placer y conocimiento.
IANNIS XENAKIS.
Creó sus obras fundamentales en los años 50 y 60, profundizó en la “tape music” y creó deslumbrantes universos sónicos que incluían todo tipo de ruidos y fuentes sonoras (motores, terremotos, hierros). Hoy en día todavía suena moderno y extremadamente radical.
AMM.
Pioneros en los años 60 en el campo de las improvisaciones free electrónico-ruidistas.
KLUSTER.
El grupo más extremo surgido del krautrock alemán en los primeros años 70. Formado por figuras míticas del movimiento como Conrad Schnitzler, Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius. Paisajes electro-acusticos tremendamente oscuros y opresivos, sentando las bases de lo que después sería la música industrial.
KRAFTWERK.
Sus dos primeros discos encajaban perfectamente en la estética industrial por su uso del ruido, las secuencias mecánicas y repetitivas (fiel reproducción de las fábricas en su Düsseldorf natal) y las atmósferas saturadas y electrificadas.
FAUST
Experimento comunal que combinaba ruido, técnicas de collage sonoro y manipulación de sonidos, krautrock y locura generalizada.
THROBBING GRISTLE.
Propulsores de la “música industrial para gente industrial”. Absolutamente rompedores tanto en su propuesta sonora como en sus letras, actitud y estética. Con su mezcla de krautrock, experimentos electrónicos, punk, performaces subersivas y temáticas tabú, fueron los primeros en hacer música industrial tal y como la conocemos hoy en día.
SURVIVAL RESEARCH LABORATORIES.
Proyecto fundado en California a finales de los 70 por Mark Pauline y dedicado a todo tipo de violentas performances protagonizadas por máquinas, robots, restos de animales, basura, fuego y ruido industrial, sumidos en un ritual autodestructivo e inquietante.
EINSTURZENDE NEUBAUTEN.
Pasaron el krautrock por el filtro de la música concreta, el ruido (mítico el uso que hacían de las taladradoras) , la percusión metálica y el punk para así convertirse en un grupo legendario de la escena industrial.
NURSE WITH WOUND.
Sus primeros trabajos son una fascinante mezcla de música contemporanea, free jazz, krautrock, música concreta, ruido y surrealismo onírico y absurdo.
THE HAFLER TRIO.
Misterioso y enigmático grupo que mezclaba loops, samples, drones y música concreta.
NON.
Perturbadores drones, oscuros paisajes sonoros, experimentos inefables con el sonido.
WHITEHOUSE.
Pioneros en la escena del Power Electronics a principios de los 80, posteriormente imitados por miles de grupos. Brutal mezcla de ataques de ruido, gritos desgarradores, saturación máxima, perversiones sexuales, violencia sin límites y exposicion de los instintos más sucios del alma humana. Quizás el grupo más extremo de la historia.
SWANS.
En los años 80 su música se basaba en aplastantes y lentos bloques de sonido, ritmos obsesivos, atmósfera ultra-tensa y unas voces brutales y obscenas. Obra maestra su doble disco en directo “Public castration is a good idea”de 1986.
ESPLENDOR GEOMÉTRICO.
Estructuras de sonido saturadas, mecánicas y machaconas. Pioneros en la escena industrial-ruidista y sin posible comparación con lo que a principios de los 80 se estaba haciendo en España.
MERZBOW.
Lo que en un principio puede parecer un impenetrable muro de ruido nos revela numerosas capas de sonido y texturas, imágenes y grados de intensidad tras sucesivas audiciones. Figura clave del llamado “Japanoise”.
LUSTMORD.
Atmósferas subterráneas, enormes olas de sonido, drones misteriosos. Oscuro a más no poder pero bellísimo al mismo tiempo.
GODFLESH.
Estructuras sónicas lentas, corrosivas, disonantes y deformes inmersas en un mar de feedback y ruido. Un cruce entre Swans, Big Black, Killing Joke y Black Sabbath.
AUTECHRE.
Ambientes glaciales, sonidos crepitantes de origen desconocido, estructuras repetitivas de precisión matemática.
MAIN.
Sonidos ambientales de belleza impactante, drones y texturas ricas y profundas, ecos y reverb, pasajes cósmicos inductores al trance.
Para terminar, un pedazo de video de Survival Research Laboratories:
LUIGI RUSSOLO.
Sin él, esto no sería lo mismo. Escribió el manifiesto “El arte de los ruidos” en 1913, y a partir de ahí empezó a dar sus conciertos (pioneros del noise y la música experimental) con su máquina “Intonarumori”.
PIERRE SCHAEFFER.
El trabajo de Schaeffer y su Groupe de Recherches Musicales en los años 50, así como sus colaboraciones con Pierre Henry, dieron como fruto la creación de la “música concreta”. Grabaciones de trenes, fábricas, motores y todo tipo de ruidos extraidos del mundo real y posteriormente manipulados en el estudio para crear nuevas dimensiones sonoras. El ruido empezó a percibirse como arte.
EDGAR VARESE.
Uno de los grandes revolucionarios en la música del siglo XX. Su composición “Deserts” (1954) fue la primera pieza que combinaba instrumentos clásicos con ruidos pregrabados de fábricas y maquinaria industrial. Sus trabajos para percusión fueron precursores en transmitir la brutalidad y alienación de las cadenas de montaje del futuro.
KARLHEINZ STOCKHAUSEN.
Su trabajo fundamental, “Kontakte” (1959), es uno de los clásicos de la música electrónica, una fuente inagotable de placer y conocimiento.
IANNIS XENAKIS.
Creó sus obras fundamentales en los años 50 y 60, profundizó en la “tape music” y creó deslumbrantes universos sónicos que incluían todo tipo de ruidos y fuentes sonoras (motores, terremotos, hierros). Hoy en día todavía suena moderno y extremadamente radical.
AMM.
Pioneros en los años 60 en el campo de las improvisaciones free electrónico-ruidistas.
KLUSTER.
El grupo más extremo surgido del krautrock alemán en los primeros años 70. Formado por figuras míticas del movimiento como Conrad Schnitzler, Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius. Paisajes electro-acusticos tremendamente oscuros y opresivos, sentando las bases de lo que después sería la música industrial.
KRAFTWERK.
Sus dos primeros discos encajaban perfectamente en la estética industrial por su uso del ruido, las secuencias mecánicas y repetitivas (fiel reproducción de las fábricas en su Düsseldorf natal) y las atmósferas saturadas y electrificadas.
FAUST
Experimento comunal que combinaba ruido, técnicas de collage sonoro y manipulación de sonidos, krautrock y locura generalizada.
THROBBING GRISTLE.
Propulsores de la “música industrial para gente industrial”. Absolutamente rompedores tanto en su propuesta sonora como en sus letras, actitud y estética. Con su mezcla de krautrock, experimentos electrónicos, punk, performaces subersivas y temáticas tabú, fueron los primeros en hacer música industrial tal y como la conocemos hoy en día.
SURVIVAL RESEARCH LABORATORIES.
Proyecto fundado en California a finales de los 70 por Mark Pauline y dedicado a todo tipo de violentas performances protagonizadas por máquinas, robots, restos de animales, basura, fuego y ruido industrial, sumidos en un ritual autodestructivo e inquietante.
EINSTURZENDE NEUBAUTEN.
Pasaron el krautrock por el filtro de la música concreta, el ruido (mítico el uso que hacían de las taladradoras) , la percusión metálica y el punk para así convertirse en un grupo legendario de la escena industrial.
NURSE WITH WOUND.
Sus primeros trabajos son una fascinante mezcla de música contemporanea, free jazz, krautrock, música concreta, ruido y surrealismo onírico y absurdo.
THE HAFLER TRIO.
Misterioso y enigmático grupo que mezclaba loops, samples, drones y música concreta.
NON.
Perturbadores drones, oscuros paisajes sonoros, experimentos inefables con el sonido.
WHITEHOUSE.
Pioneros en la escena del Power Electronics a principios de los 80, posteriormente imitados por miles de grupos. Brutal mezcla de ataques de ruido, gritos desgarradores, saturación máxima, perversiones sexuales, violencia sin límites y exposicion de los instintos más sucios del alma humana. Quizás el grupo más extremo de la historia.
SWANS.
En los años 80 su música se basaba en aplastantes y lentos bloques de sonido, ritmos obsesivos, atmósfera ultra-tensa y unas voces brutales y obscenas. Obra maestra su doble disco en directo “Public castration is a good idea”de 1986.
ESPLENDOR GEOMÉTRICO.
Estructuras de sonido saturadas, mecánicas y machaconas. Pioneros en la escena industrial-ruidista y sin posible comparación con lo que a principios de los 80 se estaba haciendo en España.
MERZBOW.
Lo que en un principio puede parecer un impenetrable muro de ruido nos revela numerosas capas de sonido y texturas, imágenes y grados de intensidad tras sucesivas audiciones. Figura clave del llamado “Japanoise”.
LUSTMORD.
Atmósferas subterráneas, enormes olas de sonido, drones misteriosos. Oscuro a más no poder pero bellísimo al mismo tiempo.
GODFLESH.
Estructuras sónicas lentas, corrosivas, disonantes y deformes inmersas en un mar de feedback y ruido. Un cruce entre Swans, Big Black, Killing Joke y Black Sabbath.
AUTECHRE.
Ambientes glaciales, sonidos crepitantes de origen desconocido, estructuras repetitivas de precisión matemática.
MAIN.
Sonidos ambientales de belleza impactante, drones y texturas ricas y profundas, ecos y reverb, pasajes cósmicos inductores al trance.
Para terminar, un pedazo de video de Survival Research Laboratories:
sábado, 26 de febrero de 2011
TARTAR LAMB: "Polyimage of known exits" (2011)

Extraordinarias sensaciones se desprenden de la escucha de este trabajo, a medio camino entre la experimentación ambiental y toques neoclásicos sencillos y góticos. Al igual que el “...and Poppies from Kandahar” de Jan Bang, la gran capacidad de emocionar también forma parte del discurso de esta obra. Son evocaciones que se absorben lentamente bajo la piel y que pasan a formar parte de la banda sonora de paisajes yermos de nuestro subconsciente.
miércoles, 16 de febrero de 2011
IANNIS XENAKIS: "Electronic Music"
El compositor, matemático y arquitecto griego Iannis Xenakis es una de las figuras fundamentales de la música contemporánea. Además de sus trabajos orquestales, Xenakis tuvo una faceta menos conocida: compuso algunas piezas de música electro-acústica que figuran entre las más influyentes y revolucionarias del siglo XX.
Su enfoque partía de la “música concreta” iniciada por Pierre Schaeffer (con el cual trabajó en los años 50 en su Groupe de Recherches Musicales), pero Xenakis pronto tomó su propio camino y empezó a profundizar en la “tape music” y a componer temas de carácter electro-acústico que rompieron ortodoxias y se avanzaron a su tiempo.
Xenakis recurre a todo tipo de ruidos chirriantes y granulados, muros sonoros, sugestivos ecos y ausencia total de melodías. Es una música con elementos sinestésicos porque, además de escucharse, estas composiciones pueden “verse”, ya que sus sonidos tienen un carácter visual muy pronunciado, casi cinematográfico, sus atmósferas orgánicas, sus inquietantes sonidos y las frecuencias de desconocido origen fluyen a lo largo de estructuras narrativas que estimulan nuestros sentidos y nos hacen viajar a lugares insospechados, desde el inicio de nuestra civilización hasta agujeros negros perdidos en el universo.
Partiendo de sonidos reales que luego eran transformados y manipulados (motores, terremotos, campanas, hierros, fragmentos de música pre-grabada), Xenakis elabora todo un universo sonoro en el que reproduce el sonido de galaxias en movimiento, nubes en evolución, tormentas eléctricas, animales pre-históricos, el crepitar del fuego, el frío de las galaxias inmensas, masas y densidades sonoras en movimiento, laberintos matemáticos.
La mayoría de piezas de este cd fueron grabadas en los años 50 y 60, pero suenan modernas y actuales. A pesar de estar enmarcado en la música electrónica contemporánea, las piezas de Xenakis no suenan frías, académicas ni rígidas sino que su enfoque es mucho más primitivo, directo, salvaje e intuitivo. A pesar de su origen netamente matemático y científico, de todos sus diagramas y elementos geométricos, la música de Xenakis suena libre, intensa, dramática y expresiva.
Adelantándose a su tiempo, Xenakis le estaba indicando el camino a seguir a todos los grupos que años después iniciaron géneros como la música industrial, el dark ambient o el power electronics, desde Throbbing Gristle y Whitehouse hasta Lustmord o Maurizio Bianchi.
viernes, 24 de diciembre de 2010
EL CIELO NÚMERO 20: "Amanece sin ángeles"
Me asomo a la ventana y veo un descampado con una hoguera alrededor de la cual yonquis y gitanos de todas las edades se calientan en esta fría noche de invierno. De fondo suena “Amanece sin ángeles”. El cielo número 20 expresan a la perfección la belleza de la decadencia, un romanticismo apocalíptico, de vertedero, de polígono industrial vacío en la madrugada, de fábricas abandonadas y en ruinas, de prostitutas en las afueras de la gran ciudad.
“Amanece sin ángeles” es el segundo disco de este dúo castellonense en donde continúan con su particular universo estético y ahondan en la propuesta de su debut: deconstruyen el sonido Suicide/Spacemen 3, se apropian del krautrock y la psicodelia enfermiza, se adentran en los terrenos del ambient/drone primitivo y sucio, recurren a los samples hipnóticos y el collage desconcertante, profundizando en el ruido y la disonancia, siempre con clase e intención, sin excesos, manejándose a la perfección en ese caos controlado que ya nos ofrecieron en su anterior grupo Ebria Danza. Temas de carácter instrumental en su mayoría, aunque en ocasiones escuchamos inquietantes textos recitados por voces lejanas, difuminadas entre las sombras de la noche.
Es un disco que no es fácil de escuchar, hace falta un estado anímico especial y una predisposición firme, ya que su horizonte sonoro es amplio y heterodoxo. Eso sí, una vez entramos en su mundo, nos seduce completamente y nos regala un viaje nocturno, onírico y surrealista a través de diversos decorados en los que vemos y sentimos múltiples imágenes y sensaciones, en un viaje cerebral y emocional simultáneamente. Un viaje que nos eleva hasta ese cielo número 20 del que llegan estas canciones, un cielo destinado a todos aquellos que somos devotos de la nueva religión cuántica de la chatarra estridente, donde vive nuestra diosa, esa puta sifilítica a la que adoramos.
elcielonumero20@hotmail.com
https://elcielonumero20.bandcamp.com/
Etiquetas:
ambient,
drone,
el cielo número 20,
experimental
lunes, 13 de diciembre de 2010
THE NORTH SEA: "Bloodlines" (2010)

Con el Bloodlines de fondo en mi viaje en tren, observaba el paisaje agreste a través de las ventanas. Poco a poco aparecían las torretas de la luz que se abrazaban unas con otras de forma siniestra con sus cables colgantes. Estas gigantes figuras grises aumentaban su número al llegar a la primera zona poblada, se empezaban a acompañar de los depósitos de agua; esas torres también grises con forma de virus. Continuaba el viaje y la sensación del disco se hacia más evidente; viejos almacenes industriales abandonados con sus cristales rotos. Iba desapareciendo cualquier rastro verde sustituido por el cemento y el gris alquitranado de las carreteras. Finalmente llegamos a la ciudad, el mensaje de The North Sea se estaba aclarando, o más bien oscureciendo: Bienvenido a la Zona Negativa.
lunes, 11 de octubre de 2010
Evangelista

La voz de Carla Bozulich me acompaña en las sofocantes e insomnes noches de verano, mientras, empapado en sudor, me revuelvo en la cama y los fantasmas del pasado reaparecen y los recuerdos ocultos se hacen presentes en medio de un escenario de deseo y violencia. Imposible conciliar el sueño, sacudido por una efervescencia febril, escucho a mi conciencia repetirme todos mis errores y fracasos. En esos momentos la música de Evangelista, a través de la voz de Carla, aparece para redimir nuestros pecados. Su rock denso, oscuro, pegajoso y disonante a veces se acerca a la música de cámara, tentando a la belleza nocturna, de cuchillos afilados y sobredosis de somníferos, mientras que otras veces se adentra en terreno del caos y el ruido. Las canciones de sus dos discos (“Hello, voyager” de 2008 y “Prince of truth” de 2009), suenan crudas y al límite, mientras progresan con total libertad sobre texturas de feedback y ruido, sin apenas ritmo ni melodías a las que aferrarnos. Una música hermosa e inocente, pero también cruel y terrible. Atmósfera eléctrica, guitarras disonantes, percusiones recias, sección de cuerda deslabazada, momentos ruidosos y momentos delicados, la niebla que impide ver delante de nosotros, mientras Carla canta sus letras en un paisaje emocional saturado de rabia, incertidumbre, sensualidad y pasión. Carla nos habla de nuestros miedos, de nuestra debilidad humana, de todo aquello que escondemos en nuestro interior y no nos atrevemos a mostrar a nadie. Evangelista es una propuesta de una sinceridad brutal, una experiencia extraña, inquietante, íntima, deprimente y revitalizadora al mismo tiempo. El viaje es imprevisible: igual hay noise que jazz, folk de cámara, ambient o psicodelia, la voluntad exploradora impregna cada uno de sus temas. Y mientras los escuchamos, nos da igual si veremos el final de esta madrugada.
martes, 3 de noviembre de 2009
Jackie-O Motherfucker: "Valley of fire" (2007)

Unos verdaderos maestros que saben que en la música sugerir puede valer más que enseñar y evocar que ver. Estimulan la imaginación del oyente en el periodo de gestación del “Sing Your Own Song”, y van tomando forma humana en las siguientes “Valley of Fire” y “The Tree”. El resultado es tremendamente orgánico y cálido, como radiado desde el útero materno. Finalizamos con We Are / Chanel Zero, donde el cambio a un nuevo medio desconocido resulta tan desconcertante y doloroso como el del neonato en un parto.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Black Pus
Black Pus I
Black Pus es el proyecto en solitario de Brian Chippendale, una de las mentes más inquietas surgidas del underground norteamericano en los últimos años. Su álbum de debut (titulado "I") salió en el año 2005 y supuso una auténtica patada en los huevos al establishment musical. Este disco gira en torno a la batería, saxo, voces y todo tipo de ruidos pre-grabados y manipulados, todo ello tocado con una mala hostia impresionante y a un volumen ensordecedor. Sus sonidos saturados, chirriantes y oxidados se emparentan con los proyectos más radicales de John Zorn, el jazz más extremista de Peter Brotzmann y los pasajes más climáticos de Albert Ayler e incluso a veces con las explosiones sonoras del grindcore más salvaje... O sea una especie de free-jazz post-punk cacofónico marciano y absolutamente desquiciado... Una auténtica locura. Esta música abandona conscientemente la melodía y cualquier tipo de sonido agradable para sumergirse a veces en ritmos frenéticos y convulsos y otras veces penetrar en atmósferas caóticas más cercanas al free jazz, pero con mucha más violencia, ruido, acoples, y voces que aúllan y emiten sonidos irreconocibles. Si lo que pretendía Black Pus era acabar con el concepto de "música", realmente anda muy cerca de conseguirlo. Y mis oídos, sangrando, se lo agradecen.
Black Pus IV
Su cuarto trabajo en solitario , sus dos instrumentos son la batería y una caja de sorpresas con las que nos sorprende con todo un delirio de sonidos anárquicos y ruidosos. En su cuarta entrega nos encontramos unas canciones mas estructuradas que sus anteriores puestas de largo ,exceptuando el primer corte donde podemos apreciar la linea que seguían estos. Es muy rítmico, con un despliegue de noise rock tribal, bailable incluso. Como podréis ver en el video definirlo como superfreak no es un connotación exagerada, le gusta disfrazarse con una máscara de monstruo de las galletas por si su propuesta no llamaba la atención de per se. En la portada también vemos reflejado su mundo tan alocado e infantil .Y nosotros que creíamos que White stripes eran guays, por como se lo montaban siendo solo dos. Y como una imagen vale más que mil palabras :
Black Pus es el proyecto en solitario de Brian Chippendale, una de las mentes más inquietas surgidas del underground norteamericano en los últimos años. Su álbum de debut (titulado "I") salió en el año 2005 y supuso una auténtica patada en los huevos al establishment musical. Este disco gira en torno a la batería, saxo, voces y todo tipo de ruidos pre-grabados y manipulados, todo ello tocado con una mala hostia impresionante y a un volumen ensordecedor. Sus sonidos saturados, chirriantes y oxidados se emparentan con los proyectos más radicales de John Zorn, el jazz más extremista de Peter Brotzmann y los pasajes más climáticos de Albert Ayler e incluso a veces con las explosiones sonoras del grindcore más salvaje... O sea una especie de free-jazz post-punk cacofónico marciano y absolutamente desquiciado... Una auténtica locura. Esta música abandona conscientemente la melodía y cualquier tipo de sonido agradable para sumergirse a veces en ritmos frenéticos y convulsos y otras veces penetrar en atmósferas caóticas más cercanas al free jazz, pero con mucha más violencia, ruido, acoples, y voces que aúllan y emiten sonidos irreconocibles. Si lo que pretendía Black Pus era acabar con el concepto de "música", realmente anda muy cerca de conseguirlo. Y mis oídos, sangrando, se lo agradecen.
Black Pus IV
Su cuarto trabajo en solitario , sus dos instrumentos son la batería y una caja de sorpresas con las que nos sorprende con todo un delirio de sonidos anárquicos y ruidosos. En su cuarta entrega nos encontramos unas canciones mas estructuradas que sus anteriores puestas de largo ,exceptuando el primer corte donde podemos apreciar la linea que seguían estos. Es muy rítmico, con un despliegue de noise rock tribal, bailable incluso. Como podréis ver en el video definirlo como superfreak no es un connotación exagerada, le gusta disfrazarse con una máscara de monstruo de las galletas por si su propuesta no llamaba la atención de per se. En la portada también vemos reflejado su mundo tan alocado e infantil .Y nosotros que creíamos que White stripes eran guays, por como se lo montaban siendo solo dos. Y como una imagen vale más que mil palabras :
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